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Neon Bible — Arcade Fire

Están de vuelta después de haberse colocado con su disco de debut, el maravilloso Funeral, en boca de todo el mundo. Los épicos y contagiosos Arcade Fire han tenido que lidiar con la presión de sacar un disco a la altura del anterior, con ser indies pero tener un público masivo, con no contar con crisis externas que azuzasen su inspiración (Funeral fue fruto de varias muertes familiares, como seguro que todos sabéis).

Pues sí, han vuelto, pero ¿ha merecido la pena la espera y tantos meses de oír noticias sobre su nuevo disco? ¿Estaba la cuidada campaña de promoción del álbum a la altura de Neon Bible, titulado en honor del primer libro de John Kennedy Toole?

Sí, lo ha merecido. Aunque Neon Bible suene mucho menos inmediato, sorprendente y contagioso que Funeral, no se pierden las buenas canciones. Quizás desaparecen los himnos colectivos, esos temas con los que te desgañitas en sus conciertos y que parecen elevarte un par de palmos del suelo. Que en Neon Bible haya menos canciones de ese tipo decepcionará a algunos de sus seguidores, que sólo verán las maravillas de The Well and The Lighthouse y de No Cars Go, esta última ya publicada en su ep de debut, pero ahora regrabada y elevada a la estratosfera.

Ambas son la continuación de aquellas Rebellion (Lies) o Wake Up, de Neighbourhood 1 (Laika), de esas canciones expansivas y a pecho descubierto. Quizás Intervention, primer single de esta biblia de neón, entre también en esa categoría, aunque lo realmente brillante de esta canción es cómo logra ser delicada teniendo un sonido tan ampuloso.

Pero donde triunfa Neon Bible, más allá de en sus temas contagiosos (que hay más, aunque tardan un poco más en entrar), es en su atmósfera, en su capacidad para ser un disco de tomo y lomo, casi conceptual, y no sólo una colección de canciones. Entras por la puerta de la inquietante Black Mirror y ya te abandonas al balanceo y la cadencia que el grupo quiere.

Lo mismo les da por ser minimalistas y repetitivos (en la canción titular), que crear su propio A Day In The Life (Black Wave/Bad Vibrations; dos canciones unidas por un inexplicable cordón umbilical). Lo mismo se ponen frenéticos en Keep The Car Running que sueltan una balada de innegable ambiente 50´s y un bajo que es como la versión ralentizada del Caribou de los Pixies (ocurre en Ocean of Noise, bastante más apreciable de lo que parece en una primera escucha).

Que sea un disco de contrastes no significa que Neon Bible sea deslavazado. Al contrario: es pura roca. Eso sí, lo tendrá difícil para convencer a quienes elevaron la ceja con la escucha de Funeral. Si el primer disco no te gustó, el segundo es poco probable que lo haga.

Para todos los demás, para aquellos que ya han sido seducidos por el ambiente excesivo (esos arrreglos exagerados, esos órganos de iglesia, esas voces gritonas y llenas de rabia adolescente), cautivados por la oscuridad llena de optimismo de sus textos, atrapados por las virtudes de una banda que significará para la década del 2000 lo mismo que Radiohead para los 90 y U2 para los 80; para todos esos, digo, Neon Bible es un disco (casi) perfecto.

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