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Syd, How I Wish You Were Here

Syd Barrett no es sólo uno de los iconos de la música psicodélica, sino uno de esos misterios sin resolver que, de vez en cuando, aparecen en el mundo de la música para que el culto a los genios pirados nunca deje de crecer.

Sinceramente, estoy seguro de que la carrera de Pink Floyd hubiese sido muy diferente si Barrett se hubiese mantenido junto a ellos en perfecta forma mental. O quizás él nunca hubiera continuado por el grupo. Dudo mucho que los devaneos progresivos de Water y compañía hubiesen entusiasmado a alguien con una sensibilidad infantil tan acusada como la que se deja entrever en sus canciones.

Sobre él se han contado tantas historias que uno ya pierde la cuenta y se hace imposible diferenciar la realidad de la ficción. Perdido para la música y para la vida real por culpa de una mente débil y el ácido, Barrett dejó, antes de retirarse del mundo, dos enormes discos en solitario (de los que hablaremos mañana), un puñado de buenas declaraciones y algunos amigos (y enemigos).

Este post recoge alguna de esas frases acuñadas por él sobre el mundo o por otros sobre él, así como curiosidades varias acerca de la figura de Syd. Y, como sus compañeros le cantaron una vez, yo le digo hoy: ey, Syd, cómo desearía que estuvieses aquí.

Nigel Gordon, uno de sus primeros amigos y también uno de los que estuvo presente en la iniciación de Barrett con el LSD:

“Era tan obsesivo y siempre estaba tan tenso que pensamos que era una buena idea (darle a probar el ácido). Viéndolo ahora, no creo que estuviera preparado para lidiar con la experiencia porque aún era demasiado inestable. Syd era una persona muy sencilla que estaba pasando por experiencias demasiado profundas que se le hicieron demasiado duras”.

Stom Thorgerson, autor de muchas de las portadas de Pink Floyd:

“Syd siempre estaba experimentando, era muy abierto de mente, casi hasta un límite peligroso. Pero si eso (tomar drogas) le dio más talento, es algo que nadie puede asegurar”.

Peter Wynne, un compañero de piso de Barrett, sobre las influencias de Syd antes de The Piper…:

“Escuchar el Mesías de Haendel cuando había tomado ácido fue una de las cosas más extraordinarias. Intentó recrear la belleza de aquella obra con las guitarras eléctricas”.

Andrew King, uno de los managers de la banda, sobre el gusto de Barrett por el freejazz:

“Si le hubieran dejado, habría improvisado sobre la misma secuencia de acordes toda la noche”.

Peter Jenner, otro de los managers de Pink Floyd durante su primera época:

“Todo lo que caía dentro de su órbita era reciclado y transformado en algo distinto”.

Pete Brown, letrista de Cream, hablando del impacto de Arnold Layne en la escena musical inglesa:

“Nunca había habido nada así. Canciones como White Room no hubieran existido sin la influencia de Syd”.

Peter Brown, ingeniero de sonido de los estudios Abbey Road, sobre la grabación de The Piper:

“La guitarra de Syd siempre era un problema, porque él nunca se estaba quieto, siempre estaba jugando con su sonido. (…) Con Syd nunca sabías que iba a ocurrir. El hecho de que no entendería el proceso de grabación significaba que era menos rígido acerca de qué se podía y qué no se podía hacer.”

Andrew King, sobre el progresivo alejamiento de Syd de la banda (y de la realidad) durante la grabación del segundo disco de Pink Floyd, A Saucerful of Secrets:

“Las cosas fueron bastante desagradables en el estudio. En una esquina estaba Syd, en la otra el resto del grupo. Siempre había habido conflicto entre Roger y Syd, pero eso había convertido a la banda en lo que era. (…) Pero llegó un punto en el que parecían estar viviendo un divorcio muy agrio. No podían conversar entre ellos, porque todo lo que decían estaba cargado de intenciones ocultas. (…) Syd podía ser muy cruel”.

Syd Barrett, en declaraciones a NME cuando anunció su marcha de Pink Floyd:

“Supongo que es por culpa de mi falta de interés por el grupo”.

Mick Rock, fotógrafo de la portada de The Madcaps Laugh (primer disco en solitario de Barrett) y compañero de piso de Syd:

“Creo que su retirada de la vida diaria y de las relaciones con el resto de los humanos fue más una elección que una necesidad”.

Syd, en declaraciones a Rolling Stone, en 1971:

“Todo lo que quería hacer cuando era niño era tocar bien la guitarra y dar saltos, pero demasiada gente se interpuso en mi camino”.

https://www.youtube.com/watch?v=NavVfpp-1L4

Pink Floyd, en Wish You Were Here:

“And did they get you to trade your heroes for ghosts? (….) What have you found? The same old fears”.

TV Personalities, en I Know Where Syd Barrett Lives:

“He was very famous once upon a time / And no one cares even if he’s alive (we do) / But I know where he lives and I visit him / In a little hut by the edge of the wood.”

En Hipersónica | 40 años de Pink Floyd: The Piper At The Gates of Dawn

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