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El codazo de Tassotti — Deneuve

El adiós salvaje me sigue pareciendo un gran disco de pop incendiado, con excesos melodramáticos que no sonaban ridículos y un concepto (el de crear canciones sobre distintas maneras de decir adiós) que funcionaba mejor de lo previsto. Deneuve abandonaban las formas acústicas de su debut (El amor visto desde el aire, con canciones tan recordables como Saint Denis 5.0) para agarrarse a una electricidad desde la que se inflamaban canciones como Kindergarten u Hostal Nuria.

Ahora, dos años después, los cordobeses entregan El codazo de Tassotti, primer disco suyo sin concepto aparente. Lo venden como “un regreso al sonido cálido de sus inicios”, pero la verdad es que esto no es del todo cierto, porque en las canciones más inmediatas, como Ochenta y Tres, Deneuve vuelven a sonar tan eléctricos como en su anterior disco. Sí es cierto que ahora han arreglado las canciones con otros instrumentos (mandolinas, vientos, trompetas), pero ¿les funciona mejor? ¿Consiguen un disco más memorable?

Pues tengo mis dudas. A primera vista, y tras unas cuantas escuchas, El codazo de Tassotti me ha enganchado menos que El adiós salvaje. Tiene canciones preciosas (Cielo Drive), otras menos certeras (Brundle), hits a primera vista (Para vosotras, la ya mencionada Ochenta y Tres), otros que no acaban de pegarse a la piel tanto como desean (Tegamar) y canciones que, en principio parece que no, pero luego resulta que sí (Marble Arch).

Todo el disco tiene un recorrido demasiado irregular, en el que las mejores canciones destacan muy por encima de las que no funcionan. El Adiós Salvaje tenía más coherencia interna y era más fácil de recorrer de principio a fin. Sigue destacando la voz de Adolfo Carrillo, que da, con sus acertados matices, vida a letras entre el himno generacional (No escuchéis a los Smiths, no escuchéis nada que os pueda hacer sufrir), el juego de palabras con lo deportivo que funciona (en Electromecánicas United) y que no (Go Foreman!) y las referencias divertidas y menos ridículas de lo que a primera vista uno cree (a Dirty Dancing en Jennifer Grey; bonito y ensoñador medio tiempo, por cierto).

En cualquier caso, cuando el grupo cordobés da en el clavo, demuestra que son el recambio a promesas frustradas del indie en su asalto a las radiofórmulas. Queda ver si los eslabones más débiles del notable El Codazo de Tassotti ganan cuerpo en directo.

Myspace | Deneuve
Sello | Grabaciones en el Mar

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