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Olvidados de la Movida (I): Polanski y el Ardor

Existió la Movida madrileña aunque muchos quieran negarlo, pero para quienes vivíamos en provincias y nos surtíamos de material discográfica por correo, vía Discoplay u otros catálogos más exclusivos como el de Gasoil o Vanguardia Correspondencia, todas aquellas nuevas bandas eran todo un descubrimiento.

Además, existían Pista Libre y Caja de Ritmos, bueno, y también Musical Express, éste en lo que hoy se llama La 2, tres programas musicales fundamentales de televisión por los que pasaron todos los que estaban en aquella movida. A Polanski y El Ardor les conocí en Pista Libre, donde pasaron una actuación en directo en la que hicieron ‘Ataque preventivo de la URSS’.

Luego me compraría el maxi de Spansuls que llevaba ese mismo tema, ‘Chantaje emocional’ y su otro éxito ‘Y no usa laca’ (Spotify), y nada más que salió, su elepé Chantaje emocional (Ariola, 1982), grabado como premio a su triunfo en el II Concurso de Rock de la Diputación de Madrid, del que me hice con una copia junto con el single que llevaba impreso el precio de 125 pesetas en la portada.

Allí había un montón de temas que aún hoy da gusto escuchar, caso de la tremenda ‘Las venas de mi amigo están ardiendo’, que versionaran El Niño Gusano, la historia de la guerra fría ‘El espía’ o la gesta heroica de ‘Cruzando el Rubicón’, junto a sus dos grandes éxitos, ‘Ataque preventivo de la URSS’ y ‘Negra’, que es como rebautizaron a ‘Y no usa laca’, en tomas menos espontáneas.

¿Quién se acuerda de Polanski y el Ardor y de otras bandas que tuvieron mayor o menos éxito en aquella época? Casi nadie. Pero no os creáis que en aquellos años el conocimiento era mayor. Internet no era ni un proyecto. Las cadenas de televisión que se veían eran las estatales: la primera cadena y la segunda. Las radios que ponían esa música se circunscribían a Radio 3 y su Diario Pop, y en mi provincia algún programa de 40 Principales como el que conducía Enrique Bueres.

A Polanski y el Ardor se le hizo un poco de justicia hace dos años, cuando Recordings From The Other Side, un sello de Evelasting Records, editó una caja recopilatoria con dos compactos y un DVD. Bailando en el alambre, que es su título, tuvo poca promoción y mucha menos difusión, salvo algunas reseñas en revistas especializadas y blogs.

De la poca repercusión de esta antología cabe decir que lo único existente en YouTube hasta hace bien poco, era el vídeo de ‘Ataque preventivo de la URSS’, y se han subido algunas de las actuaciones en Pista Libre, 1, 2, 3, responda otra vez, Caja de Ritmos, Musical Express o La Fiesta del Estudiante y la Radio, que TVE no facilitó a los editores de Bailando en el alambre; es más, el Ente pedía una suma elevadísima por una copia de aquellos programas.

Algún alma caritativa de los que tienen el DVD que incluye este recopilatorio se han molestado en subir algún tema de las actuaciones de Rock-Ola de octubre de 1982 o la de Pershing-2 de abril de 1984. Pero esto es una muestra más de que Polanski y el Ardor son otros olvidados de la Movida.

El grupo se formó en 1981 pero hasta 1982 no debutarían con ese nombre y se separaron en junio de 1984. Hubo varias formaciones pero la mejor fue la que incluía a Víctor M. Vázquez (voz, guitarra y composición), Carlos Álvarez (saxo), Sebastián Durán (bajo) y Pejo (batería), que fueron los que grabaron el citado maxi, el elepé y el maxi Bailando en el alambre.

Polanski y el Ardor era un grupo extraño entre todos aquellos grupos que circulaban por Madrid; tan raros eran que ellos mismos dicen que “nadie, excepto Derribos Arias y P.V.P., se atrevía a compartir cartel con nosotros”. Hacían rock primero muy divertido, el primer maxi incluía sus dos únicos éxitos, y luego con el primer álbum, que no mostraba la crudeza de su directo, se volvieron más oscuros, psicodélicos, crípticos y peculiares, difíciles de etiquetar entonces y ahora.

El saxo de Carlos Álvarez, omnipresente en los temas, le daba un toque inquietante y angustioso al sonido del cuarteto, el mismo que Porl Thompson proporcionaría a The Cure en 1984. Y la voz de Víctor M. Vázquez, muy especial, poco agradable, hiriente muchas veces, decadente otras y arrastrada a veces, junto a los textos que escribía, que hablaban de lugares lejanos, escabrosas e inquietantes historias, historias bélicas que pecaban un poco de simples, les hacía ser una rara avis en aquel mogollón.

Ariola les echó para atrás las maquetas que habían grabado con Peter McNamee para el segundo disco, que se debería publicar en 1984 y ese fue el principio y el fin de Polanski y el Ardor. Esos nuevos temas, junto a rarezas y temas en directo se recoge en el segundo compacto de Bailando en el alambre.

Ahí observamos que su sonido se tornó aún siniestro y decadente, y como ellos apuntan “la psicodelia negra fue nuestra referencia”. Temas como ‘Depredador’, ‘Ella trabajaba para mí’, ‘Dama blanca’, ‘Frank, el mercenario’, ‘No hay ninguna reacción’ o ‘El último mohicano’ tenían un gran nivel pero eran demasiado extraños para unos ejecutivos que no miraban más alla de su Visa Oro y sus salarios inflados.

Resulta extraño volver a ver a Polanski y el Ardor en directo, en el DVD que incluye esta cajita. Primero vemos al cuarteto en su etapa gloriosa, en la mítica sala Rock-Ola, en octubre de 1982. Fue el primer grupo español en grabar en vídeo sus conciertos en ese local y la grabación es excepcional. Son catorce temas entre los que hay algún inédito ‘Por las calles’, ‘Speed, speed, anfetamina’ y ‘No soy un airgamboy’, varios ejemplos de la diversidad de vías de expansión que estaba probando la banda.

El segundo concierto, el de la sala Pershing-2 de Santander, a pesar de su penosa imagen, el sonido es realmente bueno y nos trae a unos Polanski y el Ardor más salvajes y desbocados en formato de trío, sin el odiado saxo por algunos pero imprescindible en la banda, con el que investigaron nuevos y arriesgados espacios sonoros que, por entonces, estaban abocados al fracaso.

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