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Cinco grupos que probar si te gustan… Wilco

¿Cómo vamos descubriendo cosas en esto de la música? Por un lado, está el método de ir dando palos de ciego: probar cosas al azar hasta que algo nos encanta. Por otro, el más usado, es el de las recomendaciones: alguien que sabe lo que nos gusta nos dice “¿no has escuchado a fulanito?” Y para allí que vamos. Así he llegado yo a un montón de grupos interesantes, gracias a mis amigos o a la gente que conoce mis gustos.

Precisamente eso es lo que quiero hacer hoy en Hipersónica: dejaros cinco nombres que, al menos, deberíais probar si os gustan Wilco. No os aseguro que todos ellos os vayan a gustar, pero considero que en cada uno de los grupos que voy a citar hay algún tipo de conexión musical con la banda de Jeff Tweedy, la suficiente como para poder enamoraros.

Por supuesto, excluyo de la lista a Uncle Tupelo, la banda de la que nacen Wilco, y a Son Volt, el otro grupo que surge de allí, encabezado por el muy respetable Jay Farrar. Considero que casi cualquier seguidor de la banda mínimamente interesado en la música habrá sabido de la existencia de ambos y se habrá puesto manos a la obra. Y, desde luego, seguro que hay otros muchos grupos que merecen la pena y que se mueven en coordenadas parecidas. Si creéis que me he dejado alguno y eso no puede quedar así, ¡los comentarios son todos vuestros!

Por último, éste es un post que quiere tener continuidad con otras bandas, de ahí los puntos suspensivos del título. ¿De cuáles os gustaría que diéramos artistas similares y recomendaciones? Podéis dejar vuestras sugerencias y peticiones a través de los comentarios o contactando directamente con nosotros.

The Jayhawks

Claro, no podían faltar. Es más, si este post se hubiera escrito allá por 1997, su título sería “cinco grupos que probar si te gustan… The Jayhawks” y Wilco serían una de las recomendaciones de futuro. Ahora que el tiempo ha pasado, parece como si al grupo de Mark Olsen y Gary Louris se le hubiese mitigado algo la fama quetuve. Es injusto: sus discos siguen siendo lección de rock de raíces, aunque sus canciones nunca han sido tan convulsas como las de Wilco. Si Jeff Tweedy siempre ha sabido como convertir el dolor en canciones que ponen el pelo de punta, la especialidad de los Jayhawks siempre ha sido la melancolía, esa sensación de tristeza calmada, profunda y duradera que habita en canciones como ‘Blue’ o ‘Save It For a Rainy Day’.

Ahora que las dos mentes pensantes del grupo se han vuelto a reunir y que editan disco nuevo, es una oportunidad perfecta para descubrirlos. En todo caso, siempre quedarán sus grandes discos de hace años. De la etapa conjunta, por ejemplo, está el fenomenal Tomorrow The Green Grass y su casi hermano Hollywood Town Hall. De la época en la que Mark ya no estaba, Sound of Lies es la opción clásica, pero no hay que desdeñar el reciente Rainy Day Music.

Centro-Matic

Ya os hemos hablado de la banda de Will Johnson y de su gemela-pero-más-tranquila South San Gabriel. Su manera de entender el roots rock está más pasada por una perspectiva indie que la tradicional de los Jayhawks o la más experimental de Wilco. Comandada por Will Johnson, la banda sigue muy bien el legado del Neil Young eléctrico o, al menos, el mensaje que iba dentro de las canciones de Neil y los Crazy Horse: a la emoción a través de la electricidad y las guitarras maltratadas.

Pasada una primera época en la que sus discos parecían más lo-fi, sus últimas obras demuestran el interés que Johnson pone en grabar sus canciones y suenan cada vez más tradicionales. Navigational es una buena opción para seguir los primeros años de la banda. Fort Recovery o el reciente Dual Hawks son discos muy recomendables en la última parte de su trayectoria.

The Pernice Brothers

De nuevo una apreciación: si este post hubiese sido escrito hace unos años, quizás la opción más lógica hubiesen sido los Scud Mountain Boys, la anterior banda en la que se curtió Joe Pernice. No obstante, ahora los Pernice Brothers podrían pasar como la versión pop de Wilco si estos nunca hubiesen grabado un disco como Summerteeth (pues nada será más pop que aquello).

Canciones muy arregladas, siempre en busca de estribillos contagiosos, pero sin olvidar el country. Así se escriben los discos de los Pernice Brothers, entre los que se cuentan maravillas como The World Won´t End, una de esas obras casi malditas que parece mentira que tuviese tantos problemas para encontrar una discográfica que quisiera editarla.

Magnolia Electric Co:

En un momento determinado de su carrera, Jason Molina decidió que no quería seguir sonando tan acústico y, de repente, comenzó a dejar de parecerse a Will Oldham para empezar a acercarse más que nunca a Neil Young. Así cerró su etapa de Songs: Ohia (muy interesante) y dio vida a Magnolia Electric Co., aunque ya el último disco de su aventura anterior debería incluirse en la carrera de éstos.

Con su voz quebrada y la distorsión subida casi al máximo, Molina ya ha dejado un buen puñado de canciones de rock apegado a las raíces. En su último disco, Fading Trails, su opción vuelve a ser la de desenchufar los instrumentos y bajar un poco el tono.

Una banda hecha para y por los contrastes entre lo acústico y lo eléctrico, Magnolia Electric Co. tienen un gran álbum en What Comes After the Blues.

16 Horsepower

https://www.youtube.com/embed/f-vpAn15-vE

Su inclusión en esta lista niega una de las reglas que me había propuesto en este post, la de citar sólo a grupos en activo. Sin embargo, considero que la banda de David Eugene Edwards tiene que estar aquí por muchas razones. Primero, porque da una visión del “country alternativo” (etiqueta horrible, por cierto) que ninguno de los grupos anteriores da.

Su mundo es mucho más oscuro, sus canciones son como si al Nick Cave de finales de los 80 le hubiesen metido en una película del oeste rodada por Sam Peckinpah y el tono general es como si a Predicador, el comic de Garth Ennis, le quitases todo el caca-culo-pedo-pis y te quedases sólo con el ambiente sórdido y malsano de una sociedad paleta y supersticiosa en descomposición.

Puede que Wilco duelan, pero 16 Horsepower retratan mejor un mundo rural soñado en las peores pesadillas, donde la religión, los forajidos y la desazón interna son el pan nuestro de cada día. Si el punk hubiese nacido en Nashville, el post-punk sería lo que contienen discos como Folklore.

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