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The Replacements — Tim

Me gustaría convenceros, si no habéis caído alguna vez rendidos a sus encantos, de que The Replacements son una banda que tenéis que escuchar. Sí, sé lo que os contó el otro día Koala, que hay demasiada música y que puede que estemos abrumados, pero permitidme que coloque otra tarea pendiente en vuestra lista de cosas por hacer. Porque rendir pleitesía a muchos grupos del presente y estar dejando de lado a uno de los nombres fundamentales del rock estadounidense de los últimos 20 años no me parece solución. Que conste que en ellos la mayoría todo es grano y la paja no está, desde luego, en este Tim, su cuarto disco.

Y mira que lo tenían difícil los Replacements cuando sacaron Tim en 1985. Justo un año antes, habían editado el que desde ese mismo momento se convirtió en uno de los álbumes claves del rock undergorund de la época, Let It Be. No sólo eso, sino que espoleados por el éxito de este disco habian dejado Twin/Tone, su pequeña discográfica, para firmar con Sire. Producidos de manera un tanto peculiar por Tommy Ramone, los de Minneapolis solventaron aquella difícil sucesión con otro disco magnífico.

Tim es el primero de la segunda tanda de reediciones que Rhino se ha propuesto hacer de la obra completa de los Replacements. Quizás la llegada de este disco fuera la que personalmente más esperaba: me gustan más Let It Be o Pleased To Meet Me (sobre todo este último, también porque fue con el que me enganché por primera vez a la banda de Paul Westerberg), pero oyendo el viejo Tim estaba claro que algo se podía hacer para mejorar el sonido, un tanto gris en la masterización original.

La cosa no mejora del todo: queda claro que la banda o Tommy Ramone decidieron dotar al disco de una atmósfera donde la contundencia de su sonido se diluía en una bruma que todos estos años yo había achacado a otra cosa. Imaginad cuando escucháis un disco de rock que está sonando en otra habitación. pero uno que esté alto, del que se pueden distinguir las canciones, las melodías, los instrumentos, todo, pero que nunca te suena cercano. Así es la producción de Tim: borrosa, tras una cortina de agua, como describen el mundo quienes sufren de cataratas.

Pese a todo, es una delicia volver a escuchar estas canciones: La enérgica y emotiva ‘Left Of The Dial’, otro himno para esa forma de entender el rock que floreció en el subsuelo y siempre fuera de las emisoras; la preñada de violencia ‘Bastards of Young’ o esa continua sensación de que el mundo no te comprende que florece en casi todos los textos de Westerberg.

El cierre de ‘Here Comes a Regular’ sigue siendo uno de los broces más emotivos de todo el rock de los años 80. Antes le han precedido algunos de los temas más pop de toda la carrera de Replacements hasta ese momento (hermosa también ‘Kiss Me On The Bus’, algo así como el ‘Rockville’ de R.E.M. con final feliz, cuya demo es una de las cumbres de esta reedición) y también la sensación de estar ante una banda en un momento muy dulce de su carrera.

En dos años consecutivos, The Replacements dejaron un puñado de canciones que les convirtieron en héroes del rock underground. Himnos de una juventud de hace 23 años y, sin embargo, aún hoy vivos, aún hoy con la misma capacidad de seducir y describir las penas y las alegrías de cuando eres joven y ni tú mismo te entiendes. Sí, me gustaría convenceros de que éste es un disco que tenéis que escuchar.

(Eso sí, pega de fiel seguidor del disco: no acabo de entender por qué ha desaparecido del disco algo tan mítico como ese OK que daba inicio a Left of The Dial. ¿Desde cuando remasterizar implica recortar?)

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