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The Beatles — Abbey Road: la genialidad del fin de una era

Abbey Road es en realidad el último disco de estudio de The Beatles, ya que a pesar de que fue lanzado antes que Let It Be, su grabación en los míticos estudios londinenses tuvo lugar varios meses después. Con los problemas internos en la banda a flor de piel y la disolución definitiva esperándolos a la vuelta de la esquina, ignoraban que ésta fuera la última grabación del que durante casi una década había sido el grupo de más éxito e influencia en todo el mundo, aunque la sensación de estar alcanzando el final de un camino y de una época sí se había afianzado en el ambiente que los rodeaba.

Allá por abril de 1969 y tras la incómoda experiencia, por decirlo delicadamente, de grabar Let It Be, Paul hizo una petición muy simple y a la vez muy compleja al omnipotente George Martin. Un disco como los de antes, un disco como los que grababan antes de que todo se viniera abajo, cuando tenían el mundo a sus pies y a sus guitarras. Y Martin aceptó, tomando las riendas, una vez más, de aquel carro que ya se había desbocado sin remedio.

Come Together‘, la apertura de la cara A, deja claro ese retorno al guitarreo sin perder de vista la influencia más psicodélica de sus últimos trabajos en Yellow Submarine y Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Fue lanzada como single doble junto con ‘Something‘, personalmente mi favorita del álbum, una balada escalofriante en la que George Harrison se termina descubriendo como un excelente compositor cuyas dotes fueron eclipsadas, quizá injustamente, por las del dúo McCartney/Lennon. Es aquí donde la voz de John deja un último trazo de genialidad, ajustando su perfecto tono rasgado del rock a la suavidad de los compases del lento.

https://www.youtube.com/watch?v=sd0FpsC87Y8

Maxwell’s Silver Hammer‘ en cambio no consigue mantenerse a la altura de sus dos predecesoras, siendo señalada por Lennon como otro de los temas de abuela de Paul y negándose a participar en la grabación del tema, y con el resto de la banda completamente hastiada de las eternas sesiones de grabación que fueron necesarias para dejarla concluída.

Oh! Darling‘ en cambio retoma esa sensación nostálgica sin ningún problema, a pesar de que la voz de Lennon, mucho más dura y capaz de romperla en la garganta habría sido mucho más apropiada para el estilo que la voz de Paul, siempre tan inmaculada. Sin embargo, al ser él el compositor del tema, John no entró a cuestionar si debía haber grabado él o no la canción, aunque él mismo creyó que debía haber sido así.

La cara A concluye con ‘Octopus’s Garden‘, una clara muestra de la fusión de la psicodelia más reciente y el rock de los primeros años, y ‘I Want You (She’s So Heavy)‘, donde Yoko Ono no tuvo reparos en participar en la composición junto a Lennon. Con un estilo completamente fuera de la onda habitual de The Beatles en cuanto a dureza, y con una única frase repetida hasta la extenuación, los nueve minutos en los que John declara su pasión por su futura viuda terminan de la manera más abrupta posible cuando el instrumental parece estar a punto de culminar, con un repentino silencio.

La cara B comienza con otra estupenda producción de la pluma de Harrison, ‘Here Comes The Sun‘, una canción cargada de buen rollo y en la que de nuevo las tendencias que habían influído en sus anteriores discos se dejan entrever especialmente en la instrumentación. No obstante, es difícil considerarla en su justa medida si después escuchamos el siguiente corte, ‘Because‘, que con casi la única ayuda de un clave en sus primeras notas y las armonías vocales de John, Paul y George es capaz de crear una atmósfera casi eterea.

https://www.youtube.com/watch?v=C5E_zXbmrlM

La tónica general de esta cara, mucho más afín a sus últimas ideas, es continuadora de la tendencia más reposada y en ocasiones casi esperpéntica que habían encontrado en Yellow Submarine. Los cortes ‘You Never Give Me Your Money’, ‘Sun King’, ‘Mean Mr. Mustard’, ‘Polythene Pam’ y ‘She Came In Through The Bathroom Window’ componen casi una sinfonía en la que no pueden separarse en partes independientes.

Golden Slumbers‘, en cambio, tiene algo de ese ‘Hey Jude’, que había visto la luz un año antes, con ese toque inicial de nana que termina retornando al final para engancharse de nuevo a ‘Carry That Weight’ de la misma manera que los temas anteriores habían hecho hasta formar ese quinteto de canciones.

El final llega con ‘The End‘, la última canción que The Beatles grabaron juntos, y ‘Her Majesty‘, apenas 20 segundos que concluyen el álbum. ‘The End’ tiene un solo de cada uno de los integrantes, una auténtica despedida en la que sólo falta que John vaya presentando al resto de los músicos como se acostumbra a hacer en los conciertos.

Todo el disco está cubierto por una sutil capa de nostalgia, de despedida y deja una extraña sensación de conclusión, de finalidad conseguida y alcanzada. A pesar de que Let It Be tardaría unos meses en ver la luz, para muchos de nosotros, The Beatles estarán siempre caminando en el más famoso paso de cebra del mundo.

Discografía de The Beatles en Hipersónica

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