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Ratatat — LP4: cuando lo kitsch se convierte en adictivo

Tras nueve años en la música, Ratatat parece que llevan 80. O quizá no tantos, pero las tres décadas no se las quita nadie. Cuatro discos a sus espaldas y parecen 10, al estilo de un grupo de progresivo con abueletes en sus filas, atusándose sus largas barbas blancas. Y es que los de Washington se repiten más que el ajo pero entretienen.

Con LP3 (2008, XL Recordings) parecía que ya habían llegado a su máximo nivel, que tras eso dirían: “venga, nos retiramos, que no tenemos más guitarras metaleras que samplear”. La realidad ha sido otra. No sólo no abandonan sino que publican la continuación del anterior trabajo en este LP4 (2010, XL Recordings).

Lo hortera tiene tirón:

http://www.youtube.com/v/5xxm9B8QC90&hl=es_ES&fs=1

Tras un trabajo sin oír sus iniciales guitarras que les hicieron famosos con un homónimo en 2004 que yo ahora me vuelvo a poner y no se lo recomendaría ni a mi peor enemigo por aburrido, en LP4 la historia vuelve a repetirse. A la pareja compuesta por Evan Mast y Mike Stroud le gusta más el Metal que a Europe y eso se paga.

Hablamos del Metal de los 80, el de afiladas guitarras en timbres agudos del cual los estadounidenses escogen sus riffs más horteras para introducir en su rompecabezas de sonido inmejorable. Y es que si se disemina cada tema el grado de horterada puede llegar a ser preocupante entre las cuerdas, los arpegios y los sintes. Pero es tal la unión de todas esas piezas que lo kitch triunfa.

El disco como un todo:

http://www.youtube.com/v/yROsYqkzpdU&hl=es_ES&fs=1

Frente a canciones individuales, LP4 actúa como un todo que dura más de 42 minutos en el que el viaje pasa por todo tipo de estaciones pero cuando quieres darte cuenta ha llegado al final y ‘Alps’ ya está despidiendo un material que fue grabado en las sesiones del anterior álbum, con el que, casualmente, también actúa como un todo, siendo dos discos que podían convertirse en uno doble.

Aún así, como buen viaje, no es lineal y anodino, cada canción tiene algo que el resto no tiene. En ‘Drugs’ se afanan por mezclar riff de guitarra y teclado en una base rica en percusiones; el cuarteto de cuerdas cobra importancia en varios momentos de la travesía con ‘Bilar’ como punto de inicio; en ‘Neckbrace’ se valen de un sample vocal; a la hora de optar por un tempo lento eligen el combo de cuerda y piano para jugar al límite en ‘We Can’t Be Stopped’; o se plantan en un clima caribeño con ‘Mahalo’. Y para la distorsión similar de un Theremín cumple las funciones ‘Party With Children’.

Pese a todo, pese a una portada que ya anuncia el ataque de caspa bajo bases electrónicas, LP4 engancha. Ratatat han logrado el mejor sonido de su carrera y lo más difícil: convertir lo hortera en unas canciones adictivas y agradables. Deben tener significados ocultos si se escuchan al revés, invocarán al diablo, porque si esto lo intenta otro grupo el mojón que les sale es épico.

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Sitio Oficial | Ratatat

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