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Diez temas para que te acuerdes de Manta Ray

Vuelven Manta Ray. Pero no es un regreso para reanudar la actividad que dejaron en febrero de 2008 enviando una escueta nota de prensa. Como entonces, la discreción es su máxima y se van a juntar el 14 de diciembre en la Sala Acapulco de Gijón para celebrar el vigésimo aniversario del bar La Plaza de su ciudad natal, propiedad del bajista Nacho Álvarez. No está previsto que Nacho Vegas, ex componente del grupo y compañero de cartel esa noche, comparta algún tema con ellos. Aunque, qué narices, todos lo esperamos.

Así pues, Manta Ray no van a protagonizar un comeback en sí, sino un remember por aquellos buenos tiempos en los que se gestó el después llamado Xixón Sound al amparo de aquellas paredes de La Plaza repletas de carteles de grupos, entre los que, por cierto, destacaba uno enorme en la pared del fondo de las L7.

La alineación que se subirá al escenario dentro de menos de dos meses será la última de la banda: José Luis García (guitarra y voz), Xabel Vegas (batería), Frank Rüdow (varios instrumentos) y Nacho Álvarez (bajo). No sé si estará previsto grabar la sesión de cara a la edición de un DVD pero no estaría mal, pues un disco en directo (Score no cuenta) es la deuda que tiene Manta Ray con su público.

Aprovechando este concierto de reunión nos ha parecido apropiado seleccionar diez canciones de sus quince años de carrera para recordarles y refrescar su nada despreciable producción:

1. Adamo — Manta Ray (1995)

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El primer disco de los gijoneses causó una conmoción dentro del indie estatal. Lo grabaron con Subterfuge, el sello de moda por entonces, gracias a su segundo puesto en el concurso de rock Villa de Bilbao de 1995. Manta Ray habían asimilado un montón de influencias, Come, Afghan Wigs, Adorable…, logrando capturar un rock emocionante, de talante noise y muy doliente y quejumbroso gracias a la voz de José Luis García. ‘Adamo’ era la apertura del álbum, una especie de marcha instrumental con algún torrente sonoro, una batería, acaso secuenciada, marcando el ritmo como un metrónomo, y unas cuerdas que les daba la coartada intelectual que necesitaban.

2. Secrets — Manta Ray (1995)

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También de su álbum de debut de título homónimo producido por Paco Loco, todavía en Odds Xixón, ‘Secrets’ es el tema que resume el estado de gracia del cuarteto. Seis minutos y medio interpretados con una intensidad que todavía hoy apabulla. Y claro, José Luis García nos desarmaba con esa voz en primer plano que nunca más iba a estar tan presente en el futuro. Greg Dulli estaría orgulloso de ellos.

3. El Crack — Canciones del cine español (1896–1996)

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Y un año después de la salida de su primer elepé a Manta Ray no se le ocurrió otra cosa que aliarse con Javier Corcobado, artista de culto con muchos acólitos entre la parroquia indie asturiana y foránea. Juntos revisaron en clave tormentosa un tema que Jesús Gluck escribió para la película El Crack, del realizador asturiano José Luis Garci. Se publicó en Canciones del cine español (1896–1996) un álbum colectivo, hoy pieza de colección. Se trata de una rareza que puso los cimientos para el, fallido, disco Diminuto cielo.

4. Sol — La última historia de seducción (1997)

https://www.youtube.com/embed/IO3S9uhZKEY

Los gijoneses hablaban maravillas de los franceses Diabologum y consiguieron, gracias al acuerdo de Astro Discos con la sevillana Ovni Records, publicar un mini CD con tres temas por cada grupo. Frank Rüdow, que ya había grabado Diminuto Cielo, se convierte en pieza fundamental de los nuevos Manta Ray. Y ‘Sol’ es su primer tema con letra en castellano. Se trata de un corte muy épico, post rock, hiperdramático, con ese crescendo marca de la casa. Pasaría a formar parte de su repertorio de directo con multitud de retoques en posteriores años.

5. O.F. King — Pequeñas puertas que se abren, pequeñas puertas que se cierran (1998)

https://www.youtube.com/embed/9MDTlvTJ6CY

El segundo larga duración de Manta Ray fue algo así como el de su madurez. El grupo era un referente dentro del indie hispano, copaba portadas de publicaciones y era requerido en todos los festivales. Bolos no les faltaban y sorprendieron con un nuevo cambio en su sonido, más virtuoso, arreglado y profesional. Fue un experimento que les salió un poco rana pero que era obligado para pasar a otro nivel y competir con formaciones internacionales. ‘O.F. King’, referencia a un viejo rey que podría ser el nuestro, también fue una canción que creció y mutó en años posteriores. Ya en su cita de presentación en los conciertos de Radio 3 pudimos ver cómo había cambiado. Un tremendo himno que me trae mejores recuerdos que las hermosísimas ‘Smoke’ o ‘Wide-o Blues’.

6. No me dicen nada — Esperanza (2000)

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Manta Ray habían perdido ya a una pieza fundamental en sus filas: Nacho Vegas, que había emprendido su carrera en solitario. Nadie diría que ésta era la misma banda que cinco años antes había grabado aquel primer disco. El single fue ‘Rita’ ero si hubiera que elegir una canción yo me quedo con ‘No me dicen nada’, que exploraba esa querencia de los gijoneses por los scores, especialmente los del argentino Lalo Schifrin, y la producción de Tortoise. Sus siete minutos y medio te ponen en tensión y apuntan hacia unos Manta Ray en etapa expansivo-obsesiva.

7. Antenna — Heptágono (2001)

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Heptágono fue el último disco publicado por Manta Ray con Astro Discos. Se trata de un experimento en el que involucraron a Schwarz. Unos y otros ser versionaron por separado y juntos grabaron en directo en los míticos Estudios Kyrios de Madrid temas propios, dos versiones y la pieza que daba título al álbum que firman conjuntamente. Ambos se conocían bien y el lado kraut de los murcianos flota en los surcos. Puro ritmo, puro frenesí, pura improvisación sin llegar al caos tan bien resuelto. Curiosamente el tema que trascendió, para equilibrar la balanza y conseguir una mayor repercusión mediática, fue la versión hiperrítmica de ‘Antenna’ de Kraftwerk.

8. Take a Look — Estratexa (2003)

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Estratexa fue su debut con Acuarela y en él se plasmó el aprendizaje continuo que Manta Ray habían tenido en los últimos años. La experiencia con Schwarz parece que fue el detonante para que la experimentación fuera una de las variables de su nuevo sonido. Los gijoneses eran más marcianos. Abría el disco ‘Take a Look’, a ritmo de batallón en desfile. Fue single y nos reveló a un cuarteto de rock expansivo, galáctico por momentos y con una propuesta envolvente que miraba tanto a la Alemania setentera como a la Francia de Diabologum, a Tortoise y a Shellac. La fuerza explosiva de estos nuevos temas se realzó sobremanera en sus conciertos: “Take a Look And Run so Fast Than You Can”.

9. Qué niño soy — Estratexa (2003)

https://www.youtube.com/embed/K0jvHGPSeKI

En Gárate, con Kaki Arkarazo (Negu Gorriak), Manta Ray rozaron la excelencia. El sonido que consiguieron fue apabullante y eso se nota en temas como ‘Estratexa’ o ‘Qué niño soy’, un corte marcial, tremendamente racional y crudelísimo. Una letra en castellano que responde a una conciencia militante del grupo, crítica tanto en posiciones sociales como políticas. El cuarteto es una máquina perfectamente engrasada y la etiqueta post-core se la han ganado a pulso. Recuerdo su concierto un año después en la Semana Negra de Gijón con los cuatro músicos trabajando en plan rabia contra la máquina.

10. Mi Dios mentira — Torres de electricidad (2006)

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Manta Ray llegaron a 2006 bastante tocados. El indie no era lo que muchos habían prometido y ellos lo tenían claro. A pesar de la repercusión mediática el grupo había tenido serios problemas para rentabilizar su actividad y entre eso y la casi nula aceptación de este álbum la única, y valiente, salida fue arrojar la toalla en 2008. Antes grabaron, de nuevo con Kaki Arkarazo, Torres de electricidad, una autoafirmación de lo que nos habían enseñado esos últimos años. Podría haber elegido ‘Por qué evadirse a otros mundos aún más pequeños’ pero he optado por ‘Mi Dios Mentira’. Se trata de un corte visceral, rock de batalla, incisivo y violento. La banda parece estar tocando en directo como si no hubiera un mañana, y eso lo sentimos en la gira de presentación de la que debería haber salido un álbum en vivo.

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