Anuncios

M. Ward — A Wasteland Companion: el crooner que derretía a las chicas vulnerables (y a las otras, también)

El arte de la seducción, a pesar de lo que los múltiples realities tróspidos y shores nos quieren enseñar, consiste mucho más en la darwinista capacidad de adpatación al medio que en la lamarckista atribución de cualidades en el momento actual asumiendo que seguirán siendo útiles en el futuro. En la evolución musical, la necesidad de encontrar un nicho (ecológico o no) en el que expresarte manteniendo tu exposición mediática, tu universo artístico y tu motivación activa es la única manera de perdurar. Para M. Ward, su A Wasteland Companion confirma la progresiva caramelización de una discografía, pero más por la adecuada combustión del azúcar que siempre estuvo presente que no por la ostentosa decoración culinaria.

M. Ward, el casanova en eterno segundo plano

Madurar y mantener el encanto no consiste en anunciar cafeteras de diseño, dejar de vestir camisetas o fumar con estilo mientras tus patillas te dan un aspecto juvenil. Tampoco es tratar de impresionar con tus trajes de firma y esos relojes tan aparotosos que te obligan a levantar el brazo con un sistema de poleas. Consiste en mantener un discurso que sea vigente en todo tipo de escenarios, ante cualquier franja etaria y que siga resultando magnética para el sexo opuesto, independientemente de la profundidad de tus entradas o de las canas que se reflejen en tu cabeza.

https://www.youtube.com/embed/qvEiIirvMVQ

No sabemos si la ternura de su voz o su talento discreto pero efectivo fueron decisivos a la hora de trabajar con la-chica-Instagram Zooey Deschanel, pero su sobreexposición en este matrimonio de conveniencia/affaire extramatrimonial/afectuosa relación de follamigos ha tamizado su propuesta hasta el extremo de que su esencia es cada vez más universal y su vigencia cada vez más añeja. Su disco, de este 2012, podría haberse escuchado, delorean mediante, hace 40 años y erizaría la piel de tu chica de la misma manera.

https://www.youtube.com/embed/LzDsJiZ3N-g

A Wasteland companion, tan bonito el envoltorio como el regalo

Tanto los cortes más acústicos (‘Pure joy’, la minimalista ‘There’s a key’ o ‘Crawl after you’), en los que su guitarra y su voz iluminan una habitación tenue en los mismos colores que mantienen en una tensa espera los locales de cualquier ciudad americana en esa hora en la que los restaurantes empiezan a recoger las mesas y los bares apuran esas copas cargadas de culpa y frustración entre semana, como los más poperos y brillantes, tanto por luminosos como talentosos, (‘Primitive girl’, ‘Sweetheart’, ‘I get ideas’), en los que recupera la nostalgia juvenil periuniversitaria de los años 50 y 60, manifiestan la comodidad con la que canaliza su creatividad en un corsé pretendidamente clásico y vintage.

https://www.youtube.com/embed/T5T8WNpcTDc

La discreción con la que voluntariamente se aleja de la aridez espartana de discos en solitario anteriores, como Post-War para mantener la inercia desenfadada e inocente de She & Him permite palpar su vulnerabilidad y, al mismo tiempo, reconocer su valía. Durante 36 minutos va desgranando alternativamente el tono confesional de ‘Me and my shadow’, el lamento campestre de ‘A wasteland companion’, la cobardía humilde y autoinculpatoria de ‘The first time I ran away’, la sinuosidad tormentosa de ‘Watch the show’, la fragilidad de ‘Crawl after you’ o esa expansión migratoria de ‘Wild goose’, o ese suspiro tras esa honda calada al cigarrillo que es ‘Pure joy’.

7.7/10

El mimo y sutilieza con la que los coros, teclados, guitarras acústicas y eléctricas envuelven con papel de regalo estas canciones podría ser únicamente una cuestión de producción, pero podemos mirar a los ojos a M. Ward y percatarnos de que eso no lo haría un hombre de bien. No es el más duro de los tíos que te aguantan la mirada en el bar y el codo en la barra, pero no por ello deja de ser tu crooner leal. Más tierno, menos fiero, pero igualmente imprescindible y exitoso a la hora de levantar suspiros en tu chica.

Escúchalo | también en Spotify
Más en Hipersónica |M. Ward — Hold time She & Him — Volume Two: el algoldón no engaña, ojalá lo hiciera

Anuncios