Anuncios

The Flaming Lips — The Terror

El disco de las últimas cosas

The Flaming Lips son un grupo que hay que asumir con todas las consecuencias: si ni ellos mismos creen que cualquiera de sus locuras son obras menores, ¿por qué nos empeñamos desde fuera en catalogarlas como extravangancias o simples idas de pinza? ¿Por qué parece como el tiempo que ha pasado entre Embryonic (fantástico) y The Terror haya sido sólo ocupado por cosas que no tienen importancia?

Al contrario: la tienen y mucho. Y son parte del gen del grupo: desde que crearon la iglesia del pelo de Michael Ivins siempre han sido los más extravagantes del lugar, los que más han complicado su propio mensaje (¿hace falta recordar los títulos de sus canciones?) y los que siempre han encontrado hueco para más y más.

Esa ética del trabajo (nunca parar de hacer las cosas que saben hacer) unida al gusto por (sobre)explicarlo todo me hace imposible no amarles, por más que tengan discos buenos, discos malos, discos regulares y al menos uno insoportable. Son necesarios y, si no existieran, no podríamos imaginarlos. No llegaríamos a tanto.

The Flaming Lips siempre pensaron en un mundo maravilloso

The Flaming Lips son, también, unos trileros: dicen que van a hacer una cosa y es probable que ya estén pensando en lo contrario. Por eso hay que tomarles en serio, pero menos, cuando hablan de que The Terror es su primer disco tras el descubrimiento de que, efectivamente, no hay nada, de que la conclusión es que el amor puede terminarse… y uno es capaz de seguir viviendo. Y sí, puede que esta vez sea cuando más conscientes son de ello, pero ya habían sentido el mismo pánico, como demuestra la letra de ‘Virgo Self-Steem Broadcast’, o como cuando en In A Priest Driven Ambulance se acababan dando cuenta de Dios, o lo que fuera:

“Solía ir bien, pero las cosas se volvieron raras, solía tenerlo controlado, pero la cosa cambió y ahora Dios camina entre nostros”.

Allí, al final de ese disco, es donde The Flaming Lips encajaron su versión del ‘What A Wonderful World’… y no fue para nada un sarcasmo: realmente siempre lo han pensado. Como cuando en The Soft Bulletinhablaban del carpe diem en la eterna ‘Feeling Yoursefl Disintegrate’… siempre ha habido espacio en Oklahoma para una nueva gota de optimismo vital.

Ahora insistían, antes de su lanzamiento, en que The Terror no tiene ni una pizca de eso, en que es un disco sobre andar por el mundo sin poder decir, que pese a toda la mierda que tragamos, sigue siendo maravilloso. Lo insisten y, sin embargo, abren fuego con ‘Look… The Sun Is Rising’: ¿quién nos amará, quién, hoy que empieza un nuevo día?

The Terror: intenta explicarlo

‘Look… The Sun Is Rising’ se convierte rápidamente en una de las mejores canciones del grupo. En un álbum sin singles (y el que había, ‘Sun Blows Up Today’, lo dejaron acertadamente fuera). Por un lado, es la puerta que se abre, de manera que en sus cicno minutos deja ver lo que nos encontraremos en The Terror: mucha más electrónica, enfoques que van de lo sentimental a lo frío, sónidos sintéticos rematados por distorsiones eléctricas.

Por otro, te la puedes tomar de forma literal o no, creer en que hablan desde la nave espacial o desde el suelo terrestre, pero el mensaje es claro: la salida del sol es a la vez un momento de optimismo, donde todo el día está aún por escribirse, y de miedo, porque hay que salir a vivirlo. Su sonido y su tono puede describir a las mil maravillas el momento en que sales de un bar o una discoteca y ya ha amanecido, el descoloque vital, y es lógico:

“A veces pensamos que son la cuatro de la mañana, pero en realidad son las seis y media y todos sabemos lo que significa: “joder, ya sale el sol. Tenemos que volver a ser nosotros mismos, tenemos que ser normales. Vuelta a las rutinas, a la vida”. — Wayne Coyne.

Del hilo final de la voz de Wayne Coyne, ese “Rising” que suena desesperado, es de donde sale el puente hacia la elegante ‘Be Free, a Way’. Podría estar en Yoshimi, pues, como varias de allí, planea lentamente en su desarrollo, casi al borde del ambient, y confía en las máquinas para seguir haciendo de Flaming Lips un grupo humano. Secuenciada tal y como está, embutida entre las fenomenales ‘Look… The Sun is Rising’ y ‘Try To Explain’, a ‘Be Free, A Way’ se le coge cariño después de las primeras escuchas, cuando la prisa ha desaparecido y ya sólo queda tener interés en seguir quitando capas.

Eso no ocurre con ‘Try To Explain’, que llega directa para ingresar en los monumentos sentimentales, en las muchas baladas tremendas de un grupo al que pocas veces se le identifica con ellas. The Flaming Lips han jugado muchas veces a romperse el corazón, pero ‘Try To Explain’ lo lleva a la práctica manera más esquemática posible. “He oído la voz de de complejidad infinita, era yo”, dice hacia el final una voz, pero antes el grupo ya ha decidido simplificar.

Sin batería, sobre un colchón de ruidos de máquinas que vienen y van, la melodía de Steven es un crescendo donde la épica se desnuda de la pompa habitual. Y nunca deja de volver a mi cabeza, una y otra vez. ‘Try To Explain’ es de esas canciones que te persiguen y que se ajusta perfectamente a su letra:

“intenta explicarlo, no creo que sea capaz de entenderlo”

Manual para hacer discos incómodos

You got a lot of nerve, a lot of nerve to fuck with me

La primera gran prueba para el oyente son los 13 minutos de ‘Your Lust’. ¿Por qué meterla ahí, en cuarta posición del disco? ¿Por qué hacer de ella una barrera, el obstáculo que hay que saltar? ¿Por qué no hacer lo que todo el mundo y dejarla para el final? Pues porque ni es una barrera ni tendría sentido al final. The Terror, un disco sobre el pánico a tener que seguir viviendo sin razones para ello, por rutina, se hace conceptual a la altura de su cuarta canción. ‘You Lust’, con Phantogram de por medio, te obliga a que, cuando lleves cinco minutos y medio, te plantees si merece la pena seguir. Quedan siete más.

Tras eso, queda claro que si lo has aguantado, vas a volver a una y otra vez. Y que te va a perseguir: los fantasmagóricos coros de ‘The Terror’, la titular, crear un colchón perturbador. Parece fría, pero no deja de ser suave. Al menos, hasta que el grupo perturba toda la calma con el sonido distorsionado y heavy de lo que podrían ser guitarras, podrían ser sirenas de emergencia, podrían ser ruidos de maquinaria. Al final no importa tanto qué utilizan Flaming Lips para conseguir el miedo (que si el iPad de Steven, que si los teclados, los efectos o el reverb) como que efectivamente lo logran.

Cosas que se destruyen a sí mismas

¿Son The Flaming Lips más difíciles de escuchar a medida que su discografía avanza, como también asegura una parte de la crítica? No lo creo: se les puede acusar de inconexos (por discos como Embryonic) y luego te salen tan bien estructurados como en The Terror. Se les puede decir que se les va la mano con lo ambiental y luego son capaces de encadenar dos canciones donde eso, la atmósfera y el ambient, se dan la mano con su bien demostrada capacidad para crear himnos. No todos van a ser tan directos e inmediatos como para ir a la Superbowl, pero eso no es ningún problema.

Dicen que parte de su idea cuando se pusieron a componer estaba en conseguir un disco sintético sin usar nada que pudiese hacer ritmos por sí misma. The Terror er un disco hecho con ruidos inconexos que se van juntando para crear las bases: un frigorífico con el motor estropeado, una grabación en un teléfono móvil que nadie es capaz de volver a tocar.

“Mira, éste es el ritmo, esperamos que te guste, porque es algo que no vamos a poder deshacer”.

Cosas efímeras, que se destruyen a sí mismas según se hacen realidad. Desde ese grito al universo vacío que es ‘You Are Alone’ (no, no lo estás) hasta el violento y marcial cierre de ‘Always There In Our Hearts’ hay un recorrido fascinante por los requiebros artificiosos, pensados hasta el hartazgo, de un grupo de pirados con las cosas muy claras y siempre con un plan. Puede que a algunos oyentes sólo les parezcan trucos que se van gastando (el confetti y la bola de los directos). Pero es que siempre ha sido así: The Flaming Lips van saltando de truco en truco y no, no van a dejar de hacerlo. Lo tomas o lo dejas.

The Terror es a la vez impredecible y extrañamente coherente, como si no hubiera otra manera de haberlo hecho que la suya. Es un accidente y está grabado como tal (hay partes que aparecen de la nada, como si nunca deberían haber estado allí) y a la vez es un disco donde el sonido está estudiado al detalle para impulsar el concepto. The Terror es un disco con el que volver a fliparse, a renovar los votos de amor hacia una banda magnífica.

8.5/10

Notas track by track de The Terror, de Flaming Lips

Anuncios