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Las diez mejores canciones de Arcade Fire


Hace nueve años que Arcade Fire llegaron a nosotros a través de aquél debut que seguro muchos recordáis con especial cariño. Y no es para menos, habíamos visto pocas cosas parecidas a esta mini orquesta de gente rara en el círculo independiente. Sus violines, acordeones, su histrionismo sobre el escenario, sus canciones intensas y repletas de emociones… En poco tiempo, Arcade Fire se convirtieron en un fenómeno con todas las de la ley, convirtiendo a su disco en uno de los mejores de la década indiscutiblemente, y le pese a quien le pese, consolidándose como un referente generacional.

Casi una década después, a punto de que saquen su cuarto LP, Reflektor, en Hipersónica, que somos muy amigos de las listas como ya sabéis, aprovechamos para hablar de sus mejores canciones. Complicado por otra parte, porque se quedan fuera temas especiales, pero los que están (y los que no) ya sabemos que quedarán para siempre. Porque a pesar de las diferentes reacciones que despertó The Suburbs, Arcade Fire ya se aseguraron un hueco en la historia con sus dos primeros discos.

10. Ready To Start (The Suburbs)

Hacerse adulto, madurar, afrontar los problemas. La temática en The Suburbs era casi diametralmente opuesta. Si anteriormente no querían envejecer, existía esa inocencia que parecía eterna, aquí no hay más que afrontar los problemas. En Ready To Start salen reflejadas esas inquietudes e inseguridades propias de la vida adulta, extrapolable a tantos casos de este periodo. En lo musical, Ready To Start no acaba de laminar del todo la dosis de épica, pero mantiene el resto del tempo una pulsión propia de Funeral, implícita, en la que reencontrarse una vez más con la parte de Arcade Fire que te conquistó.

9. The Well And The Lighthouse (Neon Bible)

Oscuridad, Biblia, poderosa instrumentación. Con Neon Bible Arcade Fire transformaron su música barroca en un pozo profundo en el que sólo quedaba lugar para la desolación, el apocalipsis y en puntuales ocasiones para el (des)amor. Con temas como este, la liturgia necrológica se ve apuntalada no sólo por la letra, sino también por la música. Sobre todo por la música. Desde el primer instante el grupo arremete contra tus oídos con vigorosidad, desbordando con sus secciones de viento, teclado y cuerda mientras Win Butler se desfoga en una épica fúnebre que después se deshace en una bajada de marea.

8. Suburban War (The Suburbs)

En este trabajo Arcade Fire se replegaron, dejaron de lado la temática funesta y también esa en la que solían hablar de pequeños amoríos, de ser joven y la necesidad de escapar. También la épica, que pasó a ser algo secundario y que en los casos que se manifestaba, como en esta Suburban War, lo hacía de una forma más sutil, sin tanto ímpetu. Letras para la vida adulta y, propio del desarrollo de los acontecimientos y la temática del álbum, una música también más moderada con la que disfrutar reposadamente. Extraños de digerir al principio pero igualmente directos a tocarte la patata después.

7. No Cars Go (Neon Bible)

Arcade Fire ya habían creado No Cars Go, estaba incluida en su EP de 2003, pero en una versión más simple, más acorde a los patrones explotados en Funeral. Sin duda, rescatarla para Neon Bible fue un éxito. A pesar de que No Cars Go no es un single, es uno de los temas que mayor calado han tenido de este segundo LP. Y con razón. En cuanto a la letra no hay mucha tela que cortar, pero a quién le importa eso teniendo la potencia que te lleva en volandas y que te deja levitando cuando el acordeón te acribilla. Una vez más, sacándole excelente partido a un instrumento que cualquiera rechazaría de inicio para hacer rock moderno.

6. Wake Up (Funeral)

En Funeral se funden la tristeza, el amor juvenil y demás sentimientos grises y primarios, pero también esa alegría que irradian canciones como Wake Up, una oda a la inocencia y a afrontar la madurez. Eléctricos y adictivos barridos de guitarra que hacen salir al sol con el cambio de ritmo. Cambiar de la melancolía a la alegría en apenas unos segundos. Un preciosista viaje por la juventud al que David Bowie quiso apuntarse. Porque rejuvenecer y recuperar recuerdos siempre está bien. Una de sus canciones más emblemáticas. Los grandes homenajeando a los grandes.

5. Ocean Of Noise (Neon Bible)

Frente a la oscuridad que impera en Neon Bible, Arcade Fire supieron encontrar un hueco de luz a pesar de que fuera para narrar una ruptura y uno de esos sucesos que a veces se tornan inevitables. Una sentida canción engalanada de las sutilezas que siempre utilizan como detalles secundarios para sumar valor añadido, y que esta vez son los protagonistas. A modo de in crescendo, la última estrofa en la que él decide acabar con la situación, llegan al rescate el piano, los instrumentos de viento y un ambiente idílico que se contrapone a la letra del tema. Sutilezas propias de los mejores. De lo mejor que han hecho.

4. Neighborhood #2 (Laika) (Funeral)

Después de sufrir el colapso de Tunnels, parece que no hay nada que lo pueda levantar cuando lo estás escuchando por primera vez, pero entonces te encuentras con los Arcade Fire barrocos, los Arcade Fire que nos dejaron a todos sorprendidos por su omnipresente instrumentación, su incesante emoción, su grado de locura. Laika, el primer ser vivo que se envió al espacio, abandonado a su suerte, es utilizado como evocación para contar la fatídica historia de Alexander Supertramp; el perfecto ejemplo de lo que era el disco. Elegancia y tragedia al mismo tiempo. Aquí saltan las emociones a flor de piel mientras hacen gala de su melodía tan bien milimetrada. En el apogeo de la canción, durante el estribillo final, se percibe cómo todos los instrumentos progresan al unísono, con una perfecta tensión rítmica. Acordeón, batería, bajo, violines… Arcade Fire en estado puro. Y la muerte como testigo principal, una vez más.

3. Intervention (Neon Bible)

https://www.youtube.com/watch?v=s36u3_o6p_k

Para grabar Neon Bible, Arcade Fire se compraron una iglesia abandonada. Cosas de los ingentes beneficios que reporta crear una maravilla como Funeral. Pero este disco no se quedó atrás, de hecho es un largo a la altura, en el que los canadienses volvieron a sorprender, y de qué manera. Intervention fue el primer adelanto que pudimos escuchar, cuatro minutos de excelencia, de grandilocuencia, de sorpresa al ver la voraz ingeniería sonora en la que se habían convertido Arcade Fire. Un órgano apocalíptico que sobrevolaba nuestras cabezas mientras Win Butler hacía de predicador: Trabajando para la Iglesia/Mientras mi familia muere/Cada chispa de amistad y amor/Morirá sin un hogar. Una letra vomitada como una elegía en vida, mientras que el último arreón (I can taste your fear) te eriza los pelos, preparando un bello final. Una vez más, Arcade Fire exhibiendo su vigorosa instrumentación y componiendo música para el fin del mundo. Hay veces que ni siquiera la fe es capaz de salvarte. Himno.

2. Rebellion (Funeral)

Rebellion fue una de las primeras que escuché de Arcade Fire. Aún recuerdo lo mucho que me gustaron con el videoclip. Con ese paseo recogiendo niños, como si de profetas se tratase, estaban haciendo algo parecido fuera de la televisión. Con Funeral y temas tan perfectos como este, estaban conquistando a la juventud. Pero no sólo a los de menor edad, a varias generaciones. Arcade Fire estaban locos, hablaban de aprovechar el momento y de la muerte al mismo tiempo, guiando a los chavales a un cortejo fúnebre cual flautista de Hamelín. Al mismo tiempo estaban creando no sé si escuela, pero desde luego elaborando música independiente a su medida: combinando instrumentos de orquesta con los habituales en el rock. Y gracias a eso, con las reconocibles secciones de cuerda, viento, percusión o acordeón, estaban forjando canciones mágicas que casi diez años después siguen emocionando como la primera vez que las escuchas. Clásico instantáneo.

1. Neighborhood #1 (Tunnels) (Funeral)

Casi diez años han pasado desde el debut y seguramente muchos aún recordáis la primera vez que escuchasteis Tunnels. Para algunos fue el primer contacto con el grupo. Un tema de los que marcan. En mi caso, no había escuchado nada parecido hasta entonces; delicado pero crudo y desgarrador a la vez. La abundante instrumentación sorprendía por su precisión y su acompasado funcionamiento, con todos los detalles en boga para poner banda sonora a una de esas canciones que desde el primer instante ya sabes que es diferente. Arcade Fire ponían a Canadá en el mapa, una tierra de la que poco solemos hablar, a pesar de que siempre tenga perlas musicales que descubrir. A golpe de violín y mortaja, la inocencia y la tragedia de Tunnels y la oda a los familiares fallecidos, hacen de la dicotomía amor/muerte el hilo conductor que vertebra esta joya. Delicadeza, grandeza y talento. Es una de esas canciones atemporales y sobrecogedoras que no salen todos los días. Primer puesto indiscutible. Seguramente no vuelvan a grabar nada parecido.

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