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Opeth — Orchid (1995): el comienzo de una leyenda del prog-death

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Orchid fue para muchos una bocanada de aire fresco en el metal allá en la primavera de 1995, aunque el disco Opeth ya lo habían terminado en abril de 1994 a las órdenes de Dan Swanö, más conocido por ser el líder de los fabulosos y poco reivindicados Edge of Sanity. Candelight Records les jugó una mala pasada al demorar tanto la salida de un debut que marcaría un antes y un después en el death metal, pues los elementos prog que usaban estos suecos, los pasajes acústicos, los teclados y la combinación de voces limpias y las guturales propias del estilo, eran algo para tenerlos en cuenta.

Un debut que parece obra de una banda con muchas más tablas

Es curioso que a punto de cumplirse los veinte años de la edición de aquel debut, que fue reeditado en 2000 con un tema extra y vuelto a reeditar en una edición especial por su sello original en 2003, el grupo no haya hablado todavía sobre si celebrarán o no los veinte años de Orchid. Llama la atención que desde 1995 Opeth han seguido con el mismo logo en letra gótica tardomedieval, siendo su santo y seña desde entonces.

La alineación sí que ha variado en todos estos años, pero de la que grabó Orchid solo queda Mikael Åkerfeldt, a la sazón líder y mano férrea de una formación que nunca ha defraudado, al menos a mí.

https://www.youtube.com/watch?v=zwasEx7TIRo

La portada, una obra de arte que muestra la flor de la que toma título sobre fondo oscuro, en un futuro lanzamiento en vinilo de 180 gramos y edición de audiófilo con motivo de las dos décadas de su publicación va a ser un must have para los que fuimos, somos y seremos seguidores de Opeth.

Hay quien descubrió a los de Estocolmo con este disco, casi los menos porque entonces lo que imperaba eran las cenizas del grunge tras la muerte de Kurt Cobain en 1994 y Pantera, White Zombie, Helloween, Manowar, Gamma Ray o Slayer por poner algunos nombres pero que nadie se ofenda, eran quienes partían la pana en el metal en aquellos tiempos en los que el género empezaba a estar de moda después de años de ostracismo y mala prensa. Recuérdese que Iron Maiden ya habían perdido a Bruce Dickinson y Judas Priest a Rob Halford.

Orchid es un disco de siete temas pero tiene cuatro temas que superan los diez minutos y uno de ellos casi llega a esta duración. Empezar el álbum con un corte de 14:10 minutos, ‘In The Mist She Was Standing’, una suite en la que comienzan pareciendo una banda de heavy metal bastante clasicota, luego se transforman en unas bestias metálicas, combinando esas voces guturales con voces muy claras, pasajes acústicos de bella factura, toques progresivos (ese minuto 6:50 y los segundos que siguen son impagables) y esa parte con guitarra acústica de tono renacentista, todo bastante extraño para un heavy metal que no estaba acostumbrado a este batiburrillo, en el buen sentido de la palabra.

Opeth ya nos dan en este corte de apertura una lección de musicalidad, de buenos músicos de estudio y pusieron la primera piedra solidísima y unos cimientos sobre los que asentar una carrera que creo que nunca ha decaído, ni siquiera desde que conectaron con Steven Wilson para algunos el ‘culpable’ de que la banda dejara el metal extremo en beneficio del prog.

Y esa tónica que encontramos en el tema de apertura es la que sigue en el resto de temas. ‘Under The Wheeping Moon’ tiene un comienzo acústico y parece que nos hemos equivocado de banda; pero no, enseguida los Opeth colosales aparecen y la vozarrona de Mikael Åkerfeldt,aparece para poner todo en su sitio. Los músicos demuestran una técnica envidiable a pesar de haber contado con muy poco presupuesto para la grabación y habérsela jugado con Dan Swanö, un productor, acostumbrado a trabajar con otro tipo de bandas menos atrevidas que los de Estocolmo.`

Una técnica envidiable en unos músicos muy jóvenes

Opeth eran ya en Orchid una formación a seguirle la pista que aportaba cosas nuevas a un metal que vivía en su mayoría de las herencias de un pasado y que estaba claramente trasnochado. Ess piano que suena en la instrumental ‘Silhouette’, tocado con pericia por el batería de entonces Anders Nordin, nos transporta por lo menos a la época de Satie, aunque conforme se va animando el tempo lo podríamos asimilar a un Win Mertens de la época After Virtue.

Y el cuarteto se va a terrenos más expansivos en ‘Forest Of October, otro de los hits de este álbum con el doblo bombo de Nordin a pleno rendimiento y Åkerfeldt ejerciendo lo mismo de cantante y guitarrista de At The Gates que de líder de Porcupine Tree. En los trece minutos que dura este tema tenemos tiempo a valorar con creces que Opeth no eran una banda del montón.

Y en ‘The Twilight Is My Robe’ tanto la estructura del tema, los tempos, las dinámicas y las voces parecen de una banda mucho más rodada. Que pica de todos los ingredientes que citamos antes y no sobra ni falta nada.

‘Requiem’ es una miniatura acústica que sirve para aligerar al oyente antes de escuchar ‘The Apostle In Triumph’, una canción que comienza con una guitarra acústica, como si fuera la continuación de una intro. Otros trece minutos con mucho de prog y varias partes que son y serán el santo y seña de la banda en los siguientes álbumes.

Las reediciones del disco, y la versión digital disponible en Spotify, llevan como extra el tema ‘Into the Frost of Winter’. Se grabó en un ensayo de Opeth en 1992 y tiene un sonido atroz. El grupo la aprovechó más tarde en el tema ‘Advent’, la apertura de Morningrise, su segundo e imprescindible como éste segundo álbum de estudio.

9,05

Opeth — Orchid

Muchas bandas de metal matarían por haber grabado un disco de debut tan bueno como Orchid. Grupos tan geniales como Opeth han surgido muy pocas veces en la historia del heavy metal. Esa mezcla genial de death metal, prog, pasajes acústicos, aterradoras voces guturales y voces limpias, pasajes ambientales y pianos que te trasladan al menos al siglo XIX, les hacen únicos a los de Estocolmo.

Lo mejor

  • Un debut excelso
  • Una instrumentación que quita el hipo
  • la voz de Michael Åkerfeldt
  • Esa portada entre romántica y enigmática

Lo peor

  • Se hace corto
  • Que ya tardan en hablar de la edición 20º Aniversario
  • Quiero un vinilo ya
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