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Vetusta Morla — La deriva

No sé de boxeo. Así que ya me vais a perdonar los aficionados a ese deporte de tabiques nasales rotos y gente que se queda medio tonta (tu madre siempre le decía a tu padre que en la cabeza no te pegase, por algo sería) si mi imagen mental no es demasiado verídica. La imagen en cuestión es la de un púgil con brazo poderoso. Más poderoso que el de un boxeador medio, se entiende. Uno de esos toros que de un sólo golpe, bien dado, cosecha victorias en primer asalto a mansalva. Y así, tras unos cuantos combates sonados, nace una especie de leyenda.

El problema es cuando se encuentra con un perro viejo. El entrenador de Rocky Balboa ya le decía que bailase, que moviese las piernas, que cansase a Apolo Creek. La escasez del fondo físico puede decidir más de un combate. Si no eres suficientemente contundente, si no derribas al rival pronto, si el combate se tiene que decidir a los puntos, puede que los últimos asaltos te pasen factura. Vetusta Morla han lanzado unos cuantos golpes muy certeros, pero La Deriva hiperventila mucho al final del combate.

La Deriva: haciendo los deberes

Los madrileños han hecho lo que tenían que hacer. Y además lo que tenían que hacer lo han hecho bastante bien. La Deriva, a la que se le supone un mensaje político de cierta relevancia, pero que se queda un poco en lo descafeinado, contiene un buen puñado de canciones que funcionarán muy bien en la radio y, sobre todo, en sus ya multitudinarios conciertos, pero su escucha en general acaba haciéndose algo monótona y plana. No lo suficiente, evidentemente, como para que esto les vaya a suponer problema alguno.

Es más, La Deriva supera en el cuerpo a cuerpo a Mapas por mucha diferencia. No pueden discutirse la solvencia de sus dos primeros adelantos, que son exactamente lo que se busca en ellos. Un ritmo de percusiones que nos absorba el cerebro, que se nos pegue a fuego (por encima incluso de si la canción nos parece buena o no), y que nos haga tararear ‘La Deriva’ y ‘Golpe Maestro’. Su puntito reivindicativo, sobre todo en la segunda, y la voz de Pucho con ese toque de agresividad y desdén que tan buenos resultados les ha dado (importa poco que a mí me ponga algo de los nervios). Dos canciones abriendo su tercer largo, y los méritos suficientes para que todo el público que los seguía lo vaya a continuar haciendo.

https://www.youtube.com/watch?v=S4JldbwKiJQ

Difícil saber si Kafka ha tenido algo que ver en la inspiración de ese despertar en el que ha existido una metamorfosis en forma de mosca en la pared. De nuevo acierto en las melodías, con ese primer crescendo (los hits son hits, empiezan ya con intensidad, no se va preparando terreno alguno), pero sin una letra a la altura. Y así, tras un arreón inicial bastante certero, toca llegar al nudo de La Deriva. Ahí Vetusta Morla tampoco parece haber dejado demasiado hueco a la improvisación, todo parece producto de muchas horas de experimentos en laboratorio, del ensayo-error.

Todo muy correcto, pero quizás también bastante prefabricado. No tanto en ‘Fuego’ (que sí), pero sobre todo en ‘Fiesta Mayor’, como jugando a ser la banda sonora ideal para un western contemporáneo. Agresiva y bien cocinada. No muy natural, más bien utilizando nitrógeno líquido y todas esas mierdas, pero volviendo a cumplir con las expectativas creadas. Hemos venido a esto, y esto estamos teniendo. Incluso no falta el más que oportuno guiño al sonido sudamericano (así, como si sólo hubiese un sonido en Sudamérica, que generalizar a lo loco siempre tiene su gracia) en ‘!Alto¡’. que sella una primera mitad de La Deriva que ya ha cumplido con la totalidad de lo que se esperaba.

La vida sigue igual

El problema es que el combate se va alargando y vamos perdiendo punch. ‘La grieta’ empieza a dar alguna señal de debilidad, aunque en general mantiene el tipo y el estribillo mejora las prestaciones de ese tan manido riff de guitarra inicial. ‘Pirómanos’, ahora sí, baja mucho la guardia. Suena repetitiva, ya escuchada en este mismo disco, y parece que puede empezar a encajar golpes con peligrosa facilidad, tanta, que ‘Las salas de espera’, algo mejor en las letras, pero de aburrida melodía, como si hacer ambas cosas con acierto a la vez estuviese siendo de lo más complicado, está a punto de dar con los huesos de La Deriva en la lona.

Necesitamos una resurrección milagrosa, empezamos a precisar esas fuerzas que salen de la nada, ese baile de San Vito que, cuando todo estaba perdido, llevaba al Último Gerrero en volandas a la victoria. Y en parte se consigue. No cosa loca, pero cuando menos ‘Cuarteles de Invierno’ cambia ese tono de monotonía que nos estaba sumiendo en La Deriva, pega un volantazo hacia una callada intensidad y vuelve a mantener el disco en pie, sosteniéndose sin florituras pero con engañosa seguridad.

Al final, como tantas y tantas otras veces, La Deriva no va a cambiar nada en realidad. Los que no somos muy fans de Vetusta Morla no vamos a abrazarlos tras la escucha del mismo, incluso puede ocurrir que no consigamos acabarlo. Los que sí lo sean, estarán encantados, y con razón, pues La Deriva no es un mal disco.Y digo que no es malo a pesar de ‘Tour de Francia’, que juega en las letras con algo horriblemente parecido a la vergüenza ajena. Hablamos del tema número 11, un momento en el que tienes que ser muy sólido para mantener la emoción/atención, y desde luego no lo consiguen. Vuelve a faltarnos fuelle, nos agotamos antes del final, hiperventilamos, damos signos de agotamiento, de que el Tourmalet se nos está haciendo muy largo, perdidos en el peloton.

5.7/10

Digna muerte la de ‘Una sonata fantasma’, tranquilo perecer, con esos arreglos de viento. Ayuda a mantener el tipo sin nada que nos haga pensar que haya mucho más que rascar en Vetusta Morla, pero que lo que hay es suficiente para mantener el chiringuito a pleno rendimiento. Temporada alta.

Vetusta Morla — La deriva

  • 01. La deriva
  • 02. Golpe Maestro
  • 03. La mosca en tu pared
  • 04. Fuego
  • 05. Fiesta Mayor
  • 06. ¡Alto!
  • 07. Las grietas
  • 08. Pirómanos
  • 09. Las salas de espera
  • 10. Cuarteles de invierto
  • 11. Tour de Francia
  • 12. Una sonata fantasma

Lo mejor

  • Que no va a decepcionar a quien lo esperaba con ansia
  • Que hasta los que no somos fans acabaremos tarareando un par de ellas
  • Es un paso adelante tras el prescindible Mapas

Lo peor

  • La sensación es que hay una buena dosis de intrascendencia
  • Las letras, en muchos momentos descafeinadas y poco sólidas
  • No han dado ni un motivo para convencer a los que presentaban dudas

Vetusta Morla en Hipersónica

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