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Dream the Electric Sleep — Heretics

Con los diputados electos aún acomodándose en sus escaños tras concretarse la victoria del Partido Republicano en las elecciones municipales del 14 de Abril de 1931, Clara Campoamor y Victoria Kent encabezaron el primero de los múltiples enfrentamientos que se darían en el seno del gobierno del momento, unos enfrentamientos que no serían sino el fiel reflejo de lo que actualmente conocemos como la balcanización de la izquierda española.

Posteriormente llegaría la división en el bando republicano, la diáspora ideológica y la coyuntura favorable para gobiernos conservadores y el posterior alzamiento militar. Muchos acabarían lamentando que todos estos conflictos no hiciesen sino profundizar la brecha existente entre las diferentes facciones en que se articula la izquierda española, pero muy pocos aprecian la valentía con la que Clara Campoamor se enfrentó no sólo a la bancada de su propio partido, sino a un sistema patriarcal y tutelar que llegó a aceptar considerar a la mujer sujeto de todo tipo de derecho, eso sí, limitando el ejercicio del derecho político más importante: el de sufragio.

Así sería como el enfrentamiento entre Campoamor y Kent reflejaría esto a lo que muchos llaman el machismo en femenino, un enfrentamiento en el que la finalmente victoriosa política madrileña se enfrentó a su propio partido, cuya tesis era indisimuladamente electoralista, lo cual, ahora hemos podido entender, es la constatación de la estupidez en que se acabaría sumiendo el régimen republicano por muchos aciertos que tuviese.

El principal esfuerzo de la República por perpetuarse acabó siendo el primer clavo en su ataud. Clara Campoamor dio una clara lección de legitimidad a muchos de esos revolucionarios de escaño y pasillo, les enseñó que sin el reconocimiento de los derechos fundamentales, y su protección, una revolución está abocada al fracaso.

Un álbum conceptual con un concepto apasionante

Llegados a este punto no tengo la menor duda de que más de uno se preguntará qué diantres tiene que ver todo esto con Heretics, el segundo disco de la banda estadounidense Dream the Electric Sleep. Entenderé la duda si no se ha hecho una escucha más o menos atenta al álbum y si, en una ceguera momentánea, el susodicho no ha sido capaz de desentrañar porqué tanta mujer en la bella portada del álbum.

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Evidentemente lo que los de Kentucky narran en estas once canciones que se van por encima de los setenta minutos de duración no es la historia de Clara Campoamor, pero podría haberlo sido perfectamente. Como la propia banda reconoce en su página web, donde a modo de disclamer dedican un espacio para explicar el concepto recogido por su brillante segundo disco, Heretics es la personificación de la lucha de la mujer por su empoderamiento, por abandonar la cocina y la labor de nodriza y lograr la entrada al mercado laboral y, gracias a ello, su independencia. Lógicamente todo se narra desde la perspectiva de la reivindicación de género encarnada por las mujeres estadounidenses de inicios del siglo pasado, pero la importancia que Dream the Electric Sleep dan a la consecución del sufragio femenino (activo y pasivo), hace ineludible acordarse de una de las feministas más importantes de la historia de nuestro país.

Todo en el álbum se pone al servicio de la historia, una historia que por sí sola debería coronar a Heretics como uno de los discos más interesantes que tendremos la oportunidad de escuchar este 2014. Sin embargo, el concepto, la lírica, no es sino uno de los aspectos a destacar por un disco que debería coronar a la banda que lo firma como la mayor de las sorpresas que el Rock Progresivo va a traernos este año.

Claras referencias que no opacan el resultado

Teniendo en cuenta que lo que los norteamericanos buscan, aparte de vender discos, es remover conciencias, acertadamente han apostado por una propuesta sobria y convincente, un Rock Progresivo emotivo y sin estridencias ni excesivos alardes que sirve de armazón o chasis para una narración a la que no resta protagonismo a pesar de la brillantez en la ejecución y pasajes de nudo en el estómago y humedad en la conjuntiva.

Leído el anterior párrafo lo lógico es que penséis en Anathema y, la verdad, no andaréis muy despistados. El prog que Dream the Electric Sleep nos presentan no parte de la premisa de la emoción por la emoción (o emoción a toda costa) que define a los ingleses desde hace veinte años, pero se sirve de forma sutil y brillante de elementos que uno puede encontrar en los últimos discos de los de Liverpool a fin de engalanar sus progresiones. Tampoco caen exactamente en el exceso atmosférico en el se imbuyeron Pure Reason Revolution con The Dark Third, disco lanzado en el año 2006 y que fue uno de los mejores discos de Rock Progresivo de su lustro, pero la referencia no va nada desencaminada. Probablemente lo que Dream the Electric Sleep muestran en su segundo disco sea un ejercicio mucho más británico, neoprog de nuevo cuño, de lo que podría esperarse al tratarse de una banda de la América profunda, pero el indisimulado carrusel de influencias o referencias no resta un ápice del valor que Heretics tiene, al contrario.

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Construido de forma que el cebo del inicio atrape al oyente, Heretics es un álbum que se desnuda sin remilgos y que seduce en su sutilidad y coherencia. Quizás decae un poco al final al no poder mantener el brillante nivel mostrado por su primera parte, especial mención a la lacrimógena ‘Elisabeth’, pero deja tan buen sabor de boca que nada más acabar volver a dar al play se convierte en acto obligado.

Muchos otros han hablado de King Crimson, Rush o Marillion (nombres típicos en reviews clónicas) al respecto de este álbum. Yo prefiero huir de la ensalada de nombres, aunque he dado dos, y centrarme en lo que más valoro dentro de este Heretics, una historia, un desarrollo conceptual de los que te hacen amar indisimuladamente a la banda en cuestión. Mucho ojo a Dream the Electric Sleep pues se va a hablar mucho de ellos de aquí en adelante.

8.7/10

Dream the Electric Sleep han dado un salto de gigante con su segundo álbum, Heretics. Merecedores de toda y cada una de las crítica positivas que están cosechando, se han convertido, probablemente, en la revelación progresiva de lo que llevamos de año, superando claramente a las pocas alegrías que este universo nos ofreció el año pasado. Tenéis muy pocos motivos para ser escépticos, que la banda os lo ponga tan fácil permitiendo que os descarguéis gratis Heretics desde su bandcamp, acaba con todos los restantes.

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