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Escocia y el referéndum por la independencia: qué opinan sus músicos

Escocia: tan célebre por sus lagos, castillos, ciudades medievales y fortísimo acento como por sus grupos. A lo largo de la historia reciente de la música, son muchos los escoceses que, ya fuera a través de sus grupos o en solitario, se han ganado un sitio en la Historia del Pop. En la víspera del referéndum por la independencia al que están llamados a votar mañana millones de escoceses, nos hemos preguntado qué opinarán los músicos escoceses del proceso político al que asiste su país y, naturalmente, de su preferencia.

Ha sido sencillo encontrar sus respuestas. En general, lo más destacable del proceso de independencia al que se está conduciendo Escocia es la salud del debate público abierto en torno a la cuestión. Si bien es cierto que la crispación ha crecido durante los últimos meses, en la recta final hacia la votación, y que las emociones han jugado un papel muy relevante a la hora de definir las posiciones políticas de los distintos agentes implicados, también lo es que los grandes representantes de la cultura británica y escocesa no han temido hablar de su preferencia política en público. El último en sumarse a la lista fue David Bowie, quien, al igual que muchos otros ingleses, pidió a los escoceses que votaran No.

Músicos escoceses por el Sí

En Escocia las voces son mucho menos unitarias. En general, los partidarios del Sí no han dudado en hacer campaña por la independencia del país. Uno de los ejemplos más notorios de ello es Mogwai, de quienes os hemos hablado recientemente a cuenta de un repaso a su extensa y rica discografía. Stuart Braithwaite no sólo se ha dejado ver en actos de la campaña por el Sí, sino que también ha escrito a favor de ella en The Guardian:

Estoy apasionadamente a favor de la independencia de Escocia. Durante la mayor parte de mi vida, Escocia ha estado gobernada por un gobierno Tory a pesar de que Escocia nunca había votado a los torys en todo este tiempo. A día de hoy, el arsenal nuclear del Reino Unido reside a treinta millas del río del que está cerca mi casa. Un voto a favor este septiembre nos permitirá deshacernos de Trident y nos llevará a una sociedad escocesa más justa y más igualitaria.

Sobre cómo afectaría la independencia a la escena musical escocesa, Braithwaite opina lo siguiente:

No veo a la independencia cambiando la escena musical escocesa de un modo u otro, si soy sincero, pero creo que podría hacerse más para apoyar la cultura y para hacer más sencillo que la gente entre en contacto con la música lejos del cinturón central. La independencia podría ofrecernos los resortes para que eso ocurriera. La música en Escocia es ya furiosamente independiente y muy fuerte y variada. La independencia, sin embargo, podría dar al país entero una plataforma para diferenciarse por sí misma, y con ella su cultura, internacionalmente de forma mucho más efectiva.

Mogwai, de hecho, se han movilizado para apoyar a pleno rendimiento su causa por la independencia. A principios de este mes anunciaron su intención de celebrar un gran concierto por la independencia de Escocia en el que también participarían Franz Ferdinand y Frightened Rabbit. John Cummings, también miembro de Mogwai, resumía de un modo, cómo decirlo, más sucinto, la visión ofrecida por Braithwaite.

Countries should be independent. Scotland is a country.

Más nombres. ¿Recordáis ese inconfundible acento escocés rasgando una guitarra sobre una melodía familiar, la clase de melodía familiar que siempre reconoces pero que nunca logras saber de quién es? Eran The Proclaimers, con su mundialmente famoso ‘I’m Gonna Be (500 Miles)’. Es posible que sus argumentos para apoyar la independencia de Escocia no gocen del mismo reconocimiento mundial, pero también es probable que no sean tan infaustos.

Vamos a votar Sí a una Escocia independiente porque queremos ver una sociedad más justa. Y creemos que es mucho más posible si nosotros mismos nos ocupamos de nuestros problemas y dejamos de culpar a otra gente. Eso es por lo que vamos a votar Sí.

Otro celebérrimo nombre de la escena independiente británica de los noventa que ha mostrado su apoyo público por la causa del Sí es Alan McGee. McGee entró en la historia del Pop por la puerta grande, o pequeña, según como se mire, gracias a Creation Records, sello discográfico que, entre otros méritos, sacó adelante el turbulento Loveless (1991, Creation) de My Bloody Valentine. Sobre la independencia, McGee opina lo siguiente:

Escocia debería tener más poderes. Debería ser mucho más como Irlanda y un paraíso celta para los artistas. Deberíamos facilitar las cosas a la gente, con impuestos menos gravosos no sólo para que los músicos vivan en su país natal, sino también para artistas como Jim Lambiem quien no debería tener que vivir en Nueva York.

No todos los argumentos podrían ser tan brillantes como el de Braithwaite.

https://www.youtube.com/watch?v=YmPT1YIYoYE

Uno de los ejemplos de hasta qué punto los debates públicos son importantes, porque logran captar la atención de los indecisos y repensar su decisión, es Stuart Murdoch. El líder de Belle & Sebastian, en un principio, se opuso a la independencia de Escocia al considerar que los problemas que afrontaba su país — crisis post-industrial, gobiernos conservadores, liberalizaciones — también eran afrontados en igualdad de condiciones por los ingleses del norte de Inglaterra, y que no resultaba justo abandonarles a su suerte. Tras la campaña, ha cambiado su visión:

Solía ser no-nacionalista. No me gusta el nacionalismo como algo en sí mismo. Y estaba muy a favor de la unión, porque no me gusta la idea de dejar a la gente del norte de Inglaterra con un gobierno de derechas para siempre, que es lo que posiblemente sucederá (…) He de admitir que en el último año, desde que hemos tenido este debate, he llegado a la valla y la he cruzado. Simplemente creo que es hora de que Escocia se convierta en un país independiente, por razones políticas. Quizá podríamos enseñar a Inglaterra el camino.

Músicos escoceses por el no

https://www.youtube.com/watch?v=peugq83Fv2c

La honesta declaración de Murdoch nos lleva a la siguiente cuestión: ¿dónde están los partidarios del No? Lo cierto es que no brillan por su presencia. Uno de los pocos artistas escoceses de reconocimiento internacional en posicionarse en contra de la independencia de Escocia ha sido Bobby Gillespie, líder de Primal Scream y batería de The Jesus and Mary Chain en sus inicios. En general, Gillespie muestra su desencanto con toda la clase política británica — y con par de sus músicos — . Según él, la independencia de Escocia no se fundamenta en situaciones económicas y sociales particulares:

La gente en Liverpool ha sido golpeada por la austeridad, en Manchester y en Southampton. Todos ellos. Todo el mundo lo ha sufrido, no solo los escoceses. No podemos ser nacionalistas en esto. El nacionalismo nunca ha sido lo mío.

King Creosote, quien saltara a la fama tras más de una década de trabajo a sus espaldas gracias a Diamond Mine (2011, Domino), en el que colaboró con Jon Hopkins, es mucho más escueto que Gillespie sobre sus motivos para estar en contra de la independencia de Escocia.

Por una falta total de argumentos convincentes.

Casualmente, Creosote ha publicado este mismo año un disco titulado From Scotland with Love (2014, Domino), en el que aborda la nostalgia por el pasado en clave Folk y desde una postura eminentemente escocesa. En su misma línea se posiciona Steve Mason, más conocido por liderar The Beta Band. The Beta Band, de los que hemos hablado por aquí alguna vez, saltaron a la fama gracias a su estelar inclusión en Alta Fidelidad, la película. Para Mason, la cuestión identitaria no debería primar sobre argumentos económicos y pragmáticos — como la incertidumbre sobre la moneda, el petróleo o la deuda — :

Soy escocés. Vivo en Escocia. No tengo ni idea de lo que la independencia supondrá realmente para Escocia. De modo que, por sólo esa razón, si la gente que dirige Escocia no puede siquiera ofrecer un mensaje claro al respecto, ¿cómo pueden gobernar el país? (…) El pueblo de Escocia necesita una visión global y entender cómo funciona el mundo en el que vivimos (…) Por último, cualquier tipo de nacionalismo me deja un sabor amargo. Soy un ciudadano de mundo. Vivo según mis reglas y ningún gobierno que yo haya conocido me representa a mí o a mis ideas. ¿Solucionaría una Escocia independiente esto? No estoy seguro, pero soy todo oídos.

Una reciente encuesta informal elaborada por The Pop Cop al respecto puede darnos una idea de hacia dónde escoran los músicos escoceses. De cuarenta encuestados, entre los que se encuentran varios de los citados en este artículo, 13 están a favor de la independencia, 7 se muestran firmemente en contra y el resto, 20, están indecisos. Otros artistas escoceses en contra de la independencia son Sharleen Spiteri (Texas), Rod Stewart (medio escocés), Jamie Sutherland o Michael Cassidy.

Qué dicen los músicos ingleses

En términos genéricos, los artistas escoceses que se posicionan por una causa u otra son mayoritarios en el lado del Sí. A ello puede contribuir el hecho de que es mucho más estimulante movilizarse por una causa en positivo que por mantener el status quo y una causa en negativo — la crítica que Martin Amis hace a la campaña del No es precisamente esa — . Por contra, desde Inglaterra, donde el apoyo del establishment al No es absoluto, músicos muy reconocidos han mostrado su deseo de que Escocia continúe siendo parte del Reino Unido. Por ahí se cuelan Mick Jagger, Bryan Ferry, David Gilmour o Paul McCartney — en lo que podría suponer que miles de escoceses decidan de repente votar “sí” — .

En este sentido, los casos más particulares son los de artistas ingleses como Morrisey — incapaz de no meterse en cualquier fiesta — o Billy Bragg, histórico cantautor político de Essex, que han mostrado su deseo de que Escocia se independice. Para ambos, el Reino Unido, Westminster, representa el neoliberalismo, las políticas conservadoras y todo aquello contra lo que lucharon durante los ochenta: en esencia, Margaret Thatcher.

Especialmente brillante es el artículo escrito por Bragg en The Guardian, titulado sarcásticamente “Exclusiva: el nacionalismo escocés y el nacionalismo británico no son lo mismo”. Bragg, culto y muy inteligente, contrapone la idea de nacionalismo étnico y nacionalismo cívico, de amplísimo recorrido en la historiografía sobre el tema, frente a frente. Para Bragg, el proyecto escocés surge de la sociedad civil y es incluyente, no basado en la raza; el nacionalismo inglés, representado por el BNP, todo lo contrario.

Morrisey Morrissey, en su línea, ofrece otros argumentos:

They must cut ties with the United King-dumb.

Al margen de las opiniones de unos y otros, el debate político británico muestra quizá cómo debería llevarse la cuestión de la independencia en Cataluña. Tanto en Escocia como en Inglaterra las voces a favor o en contra de la independencia son dispares, pero todas tratan de argumentar en un espacio de debate común ahora mismo arrebatado al conjunto de la sociedad española. Debates en los que los músicos participan exponiendo sus ideas y sus emociones, recogidos de forma más o menos cerebral por los medios. ¿Podríamos llegar a tener este debate público en España? No sólo eso, sino que deberíamos.

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