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Leonard Cohen — Popular Problems

Cuando muchos de tus mitos musicales van avanzando en edad (se van haciendo viejos, vaya), a menudo hay algo dentro de ti que desea que no sigan haciendo música. Que las novedades estén a la altura de la leyenda es la excepción. Muy pocos consiguen firmar trabajos a los ochenta (o a los sesenta, o a los cincuenta) dignos del recuerdo que se han trabajado. Un saludito a U2, que nos estarán leyendo. Pero a veces esa excepción aparece acariciándote los oídos. A veces te encuentras con Leonard Cohen, que demuestra que lo de Old Ideas no fue flor de un día. A veces te encuentras con pequeñas delicias concentradas, con Popular Problems.

Quizás uno corra menos riesgos cuando su apuesta musical es tan sencilla. Cuando no tiene que currarse unos riffs innovadores, ni soltar fuegos de artificio en sus directos. Cuando lo único que tiene que hacer, simplemente, son canciones, y tiene la capacidad innata de conseguir que la sencillez, la fórmula con medio siglo de edad, siga manteniendo la magia. Leonard Cohen no es el único artista que ha sobrevivido al paso de las décadas, pero seguramente sea su máximo exponente (sí, sé que estáis pensando en uno o dos más, pero Cohen puede ser el más abuelo de todos).

Que a los ochenta años (los cumple pasado mañana) te veas poco menos que obligado de verdad a volver a la música no parece el mejor punto de partida. Será difícil saber (no sabremos nunca, en realidad) si Cohen tenía previsto vivir esta etapa de vuelta a los estudios y escenarios de no haberse visto cerca de la ruina tras ser estafado. Seguramente ahora estaría disfrutando de una apacible jubilación. Pero, en caso de no haber encontrado más motivación que la necesidad económica, lo cierto es que Popular Songs parece lo contrario: una obra que alguien tiene dentro de su alma y, necesariamente, debe compartir con sus oyentes de referencia.

La voz de Leonard Cohen vive, cerca del final, uno de los mejores momentos de su carrera.

Es así, desde las tripas, desde donde pueden nacer cortes tan fascinantes como ‘Almost Like the Blues’, que sirvió de fabuloso adelanto para el que ya es su decimotercer album de estudio, tras un ‘Slow’ que suma los coros habituales en sus producciones con una voz del propio Cohen que ha evolucionado de una forma mucho más que digna. Apartado de la dulzura que refleja cada uno de sus actos, la voz se muestra dura, ronca, llena de fondo y de nostalgia. La voz de Leonard Cohen vive, cerca del final, uno de los mejores momentos de su carrera.

Popular Problems contiene cortes de intensidad brutal, de profunda desazón, como ‘A Street’, pero también goza de una sonoridad notable, de canciones menos acongojantes en las melodías (hablar de las letras está de más, Cohen lo ha bordado siempre) como ‘Did I Ever Love You?’ o ‘My Oh My’, fantásticas y ligeras, en el mejor sentido de la palabra. Sobre todo la primera, con unos arpegios de guitarra que componen uno de los momentos más redondos de Popular Songs.

7,9/10

Consciente de eso, de que el tinte de su voz ha ido adquiriendo una tonalidad oscura hasta la negritud, Leonard Cohen lo utiliza como arma en la misteriosa ‘Nevermind’, inquietante. Un corte que te llena de escalofríos y te sobrecoge, deseando que pronto Cohen te cobije, con la ayuda de sus coristas, con el apoyo de ‘Born in Chains’ y ‘You Got Me Singing’ los dos cortes que cierran Popular Problems, el enésimo fantástico disco de Leonard Cohen.

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