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La dulce súplica reivindicativa de Irma Thomas

En nueve años una súplica pasa de convertirse de dulce a reivindicativa. La primera vez suena amable, con una voz angelical, con la banda al fondo, sin casi quitarle el protagonismo a la líder que está anunciando sus intenciones, con su coro recién salido de la misa de los domingos. En nueve años desaparece, viendo cómo las contemporáneas se sitúan con grandes ventas y se convierten en estrellas mientras Irma Thomas se limita a colar un solo single entre los más vendidos: ‘Wish Someone Would Care’.

“I wish, I wish, how I wish someone would care”, cantaba Irma Thomas en 1964. Era el momento, podía dar el salto a las grandes ligas que en posteriores años disfrutarían artistas coetáneos. Berry Gordy estaba empezando a encontrar su fórmula en la Motown de los caramelos descafeinados. The Marvelettes ya habían abierto camino con su número 1 de debut en ‘Please Mr. Postman’, The Supremes tuvieron que esperar tres años más para esa hazaña con ‘Where Did Our Love Go’. Y mientras Aretha Franklin iba poco a poco, en un discreto lugar, esperando que llegase el final de la década para destacar.

‘Wish Someone Would Care’ lo tenía todo para triunfar. Era su single de debut en Imperial Records después de haber adquirido el sello Minit un año antes, donde Irma Thomas había entrado en 1961 sin llegar a tener ningún éxito por más que lo intentó. Era la perfecta unión entre el Soul y el Pop que estaba abriendo la música negra hacia públicos blancos con ganas de baladas de amor fáciles y emotivas. Una joven Irma Lee de 24 años buscaba el cariño sin levantar mucho la voz; “¿no crees que le debo importar a alguien?”, preguntaba en la canción. Al final se quedó en un meritorio puesto 17 en la lista de éxitos de Pop de 1964. Por desgracia, esa sigue siendo su mejor marca comercial en más de cinco décadas de carrera.

¿No crees que le debo importar a alguien?

“El tiempo no espera a nadie”, cantaba Irma Thomas sin imaginar que podía estar pronosticando su futura carrera respecto al gran público. Claro que ahora ya no aparece el angelito de hace nueve años. La veinteañera con sueños se ha encontrado con la realidad de verse relegada fuera del éxito. Ahora su súplica suena con mayor fuerza, con rabia. A las buenas no se había conseguido nada, habría que probar a las malas. El Funk se había zampado tanta suavidad del Pop Soul e Irma Thomas lo experimenta en su revisión de ‘Wish Someone Would Care’ para el álbum In Between Tears, ya fuera hasta de su anterior sello, Imperial, publicado en 1973 bajo Fungus.

Aquel tema pop de dos minutos se convierte en una jam funkarra de más de 12 minutos al que se ha sumado un discurso feminista poderoso bajo el título ‘Comin’ From Behind’ (escrito por Jerry Williams, Jr.). Eran tiempos de cambio y de protesta social, tiempos de lograr los derechos ausentes. Todo entre el riff de la guitarra afilada de Jesse Carr, llorando igual que la letra, el bajo de Robert Popwell ya no se corta, ataca fuerte y la batería de Squirm se olvida del suave ritmo del pasado. La banda ya no está en segunda posición sino que comparte primera línea del escenario con los gritos desgarrados de Irma Thomas. “El éxito ha llegado a muchos, el fracaso siempre está ahí”. El tema parece otro y los mismos versos podrían resumir los últimos años de Irma Thomas: “Algunos te ven con una sonrisa y ya piensan que eres feliz, ¿pero qué hay de todo lo malo? Las sonrisas ocultan muchas cosas.”.

La súplica se había convertido en una reivindicación. Al final Irma Thomas no logró las ventas pero sí el título de ‘Soul Queen of New Orleans’. Resulta que hoy su deseo se cumplió. Todos necesitamos a alguien que se preocupe de nosotros, en cambio el dinero es efímero.

[Irma Thomas dará mañana un concierto en Madrid]

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