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Eagulls — Eagulls


No, no nos habíamos olvidado de uno de los debuts que más han dado que hablar en el primer trimestre del año: los ingleses Eagulls. El motivo de esto ya os lo podéis imaginar, viven en un campo tan cultivado y a veces pisoteado como el after-punk. Cariñosamente conocido en el seno hipersónico como el post-post-post-punk, una amistosa etiqueta que manifiesta nuestras filias y fobias -de algunos más que otros- con el género y que a la vez define lo que ha significado en estos dosmiles: mucho grupo random y cada vez propuestas más facilonas, trilladas y menos interesantes. Y en este contexto es en el que apareció Eagulls (Partisan, 2014). Obviamente lo hemos escuchado, pero fruto de esa desidia y de ver que el disco no es ninguna maravilla, casi nos han dado las uvas para hablar de él.

Pero no nos engañemos, a pesar de las filigranas sin trampas ni cartón, no es un disco desastroso de puro trámite, como muchos otros que nos hemos tragado. Eagulls sufren el lastre de su tiempo, el de un género que da para muy poco actualmente, un poco el no eres tú, soy yo; un no eres tú, es el género, que está agotado. Pero sí, sí eres tú, sí son ellos (los grupos), que alimentan una máquina que hace tiempo que está desengrasada. Pero con todas las pegas y varios pasajes anodinos de los que les podemos acusar, tienen una carta de presentación que les diferencia de muchos de estos grupos. Y es a su vez el as bajo la manga que salva el disco (aunque más que As se trate de una J): el hooliganismo cervecero de tendencia punkoide.

Y aquí volveremos a citar a Holograms, parece que los primeros en darse cuenta de que o alguna pieza del engranaje se cambiaba, o iban a ser otro grupo intrascendente. Eagulls no han sido tan efectivos (ni tienen tanto desparpajo), pero han sabido generar algún tema adictivo, alejado del cortavenismo y con un reconfortante aliento a Guiness en la boca en ‘Possessed’, lo mejor del disco. No obstante, es en el último tercio del disco donde mejoran notoriamente con respecto a la primera mitad: pisar el acelerador es la clave para enterrar esos álbumes tan cortitos de creatividad, y ya en los siguientes temas, ‘Fester / Blister’ o ‘Soulles Youth’ es donde el quinteto suena más inspirado.

6.2/10

Así pues, se trata de un disco que pasa el corte, pero que sigue pecando de los mismos defectos que muchos congéneres que han intentado subirse al carro del post-punk. No obstante, esa actitud más desfogada en los instantes finales es la que les puede hacer caer del burro para mejorar su propuesta. Y si no, en el caso de que no logren pasar de ahí (a Holograms les cuesta y sólo van por su segundo álbum), hay una opción quizá más viable para este tipo de grupos. Dejaos el post. Haced (más) punk.

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