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Muere Kim Fowley, el productor de The Runaways: resumen de su carrera

Nos dejó Kim Fowley, productor, músico y compositor, como cerca de sesenta años de carrera a sus espaldas. Al final el cáncer, que le había obligado primero a llevar bastón y luego lo postró en una silla de ruedas, se lo ha llevado a los 75 años.

Kim Fowley, un punk antes del punk

Kim Fowley fue punk antes de que se acuñara ese tema. Vivió el rock & roll a tope y ni siquiera a los 75 años que tenía dejó en ningún momento de bromear contra los distintos cánceres que padeció: próstata, de pie o vejiga, del que le operaron en 2010 y finalmente no pudo superar.

Fowley, un tipo egocéntrico, huraño, excesivo y vividor, muchos le recuerdan por su pasión por las mujeres; de hecho, su viuda, la joven Kara Wright, con la que se casó en 2014, fue quien le hizo feliz en los últimos años.

A Kim Fowley se le recordará por haber estado detrás de The Runaways, pero trabajó con artistas tan opuestos como Berry Gordie o GG Allin. Y no nos olvidemos que fue el ideólogo de muchos discos de Gene Vincent, Warren Zevon, Alice Cooper, Kiss o Jonathan Richman & The Modern Lovers.

A pesar de sus achaques no dejó de trabajar casi hasta el final de sus días. El año pasado todavía estuvo con Ariel Pink retocando su disco Porn Porn.

Pasará a la historia del rock por haber sido quien aglutinó a The Runaways, la all girl band liderada por Joan Jett y Lita Ford. Puso un anuncio en el fanzine de Los Ángeles Who Put The Bomb y con ellas encontró la piedra filosofal.

Fue su productor, manager y compositor desde 1975 a 1977, año en que lo despidieron después de haber tenido severas discrepancias acerca de sus respectivos emolumentos.

Pero el arisco Kim Fowley, también conocido por Mr. Bad, ha dejado tras de sí en estos casi 56 años en activo una tarjeta impecable: vendió más de 100 millones de discos, fue coautor de canciones clásicas que todos conocemos, no solo de The Runaways.

Y además fue capaz de dejar un arsenal de discos propios difíciles de rastrear en los anaqueles de las mejores tiendas, salvo honrosas excepciones como la reedición de Outrageous (Imperial, 1968), que Vinilissimo, la serie de Munster Records, nos regaló en 2012.

https://www.youtube.com/watch?v=TBvr_9I143U

Recomendables son sin duda alguna aparte del citado, Love is Alive And Well (Tower, 1967) y Good Clean Fun (Imperial, 1968); eso en los 60, pero en la siguiente década no son para nada desdeñables ni Outlaw Superman y The Day The Earth Stood Still (MNW, 1970), un ejercicio primerizo de proto-punk, ni siquiera I’m Bad (Capitol, 1972).

Pero es para muchos International Heroes (Capitol, 1973) el disco con mayúsculas de Kim Fowley. El rock de garage y psicodelia de años pasados se había convertido en glam-pop.

Casi nadie podría trazar la guía maestra de su discografía, oculta injustamente para el común de los mortales. Quien quiera saberlo todo de sus años más prolíficos deberá esperar a una biografía que todavía está por llegar. El que no pueda esperar tiene Lord of Garbage Volumen 1, una colección de poemas escritos desde su etapa infantil hasta 1969 publicada por Miriam Linna en Kicks Books. La segunda parte es Planet Pain y cubriría desde 1970 a 1994. Los dos volúmenes incluyen comentarios del propio Fowley.

Descanse en paz.

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