Anuncios

La Villana — La Villana Canta

Sonidos inaudibles, experiencias dormidas, quizá soñadas al ritmo de 12 corazones…
Estos tesoros se acurrucan en los pliegues de la memoria, las arrugas del tiempo.
Ahí aguardan su turno. Se acabó la espera. Es tiempo de fuga.

La Villana Canta y la verdad es que canta muy bien. Por eso este título encaja como un guante con el del primer álbum del proyecto personal de Natalia Quintanal. ¿Qué no os acordáis de quién es? Basta con decir que es la vocalista de Nosoträsh, que participó en She*riff, aquel proyecto junto a Borja (JR), que solo tuvo un hijo pequeño en forma de 7" para el Club del Single de Elefant Records, y fue miembro de Electra, aventura junta a Pau Roca (La Habitación Roja).

El asombroso nuevo proyecto de la cantante de Nosoträsh

La Villana debuta con un asombroso, y me quedo corto, álbum para La Fórmula Discos que en sí es una obra de arte por fuera y por dentro. El envoltorio, tanto en vinilo como en CD está cuidadísimo, y del 12”, la primera edición limitada a 100 Lps y 200 compactos numerados e impresos en serigrafía dorada sobre cartón kraft tal y como lo muestra el vídeo que en su día nos mostró.

Tras conocer, casi por sorpresa de la existencia de La Villana, aunque las canciones se forjaron entre 2008 y 2012, tuvimos la suerte de asistir al primer concierto oficial de La Villana, arropada por su pareja Pedro Vigil (ex Penelope Trip, Vigil, Edwin Moses, Petit Pop), y Álvaro Escudero, desde entonces le he seguido de cerca sus pasos.

Lo de La Villana es de otra galaxia

No tengo demasiada querencia al pop en castellano, pero lo que hace Natalia Quintanal en La Villana es de otra galaxia. Imaginaros la esencia de Nosoträsh, sobre todo la de la época de Popemas, en uno tono muchísimo más íntimo, con canciones delicadísimas, a punto de quebrarse, melodías que te atrapan y arreglos con aportación de músicos enormes que engrandecen las canciones pero que en directo no se hacen imprescindibles.

Banjo, mandolina, pedal steel guitar, acordeón y trompeta que completan las guitarras eléctricas y acústicas sitúan a estas composiciones en un entorno fronterizo, especialmente en el tema ‘San Cristóbal’; en este caso han sabido recuperar como nadie en este país el sonido Calexico.

Se agradece que estas 12 canciones sean en su mayor parte breves, nada falta, nada sobra, la concisión es la mayor virtud de La Villana Canta, y cuando pasan de tres minutos nos capturan totalmente: ‘La estraperlista’, inspirada en la historia de una de sus abuelas. Y cuando termina no cabe más que exclamar un ¡ay!

No podríamos dejar de mencionar esa miniatura titulada ‘La fondista’ y esas cuerdas que hacen todavía más grande la canción. Y mucho antes ‘Pliegues’, que abre el disco y que nos traslada a momentos del mejor pop en castellano. Fue con ‘Maletas y billetes’ lo primero que escuchamos de La Villana y por eso, personalmente, son temas a los que le tengo mucho cariño.

9.3/10

‘La culpable’, que cuenta con el piano de José Ramón Feito, ex Doberman y reputado jazzman, parece un tema de caja de música. Es otro momento de introspección como ‘La villana’, donde la voz de Natalia está a punto de quebrarse sobre unos arreglos de ensueño. Bravo por La Villana, bravo por Natalia Quintanal y su personalísima manera de enseñarnos este proyecto que deseamos tenga futuro.

Anuncios