Anuncios

Hinds: simples, destartaladas y adorables

Hacer lo que te gusta está bien. Está muy bien. Poder ganarte la vida haciendo lo que te gusta, ya es la pera. Es eso a lo que todos aspiramos, ¿no? Pero ahí está el problema. Cuando tu trabajo depende en gran parte de la aprobación de los demás, de un público que juzga sin pelos en la lengua, te mueves en arenas movedizas. Tú haces lo que te gusta, sí, pero más te vale gustar a alguien más. Y entonces, si lo que vas a ofrecer no es un trabajo de gran calidad, tendrás que arreglártelas para caer en gracia y resultar adorable a todo el que te vea. Si no, deberías ir pensando en qué otras cosas se te dan bien.

De esto último, de caer bien, saben mucho Hinds. Hace unos años, solo las conocían los vecinos del edifico que escuchaban cómo aprendían a rasgar las cuerdas de sus guitarras, ahora, tienen a sus espaldas conciertos ante 6000 personas en París y Bruselas como teloneras de The Libertines, una gira por Australia y Tailandia y unos cuantos conciertos en Londres, su segunda casa. ¿Qué han hecho ellas para estar viviendo todo esto? Todavía no sé si os podré dar una respuesta, al menos una respuesta que os convenza. Pero vayamos por partes.

¿De dónde habéis salido, Hinds?

No busquéis calificativos ni palabras formales para hablar de ellas porque sería casi una ofensa

Imaginaos a cuatro chicas jóvenes con ganas de hacer música para gente igual de joven que ellas a la que quieren hacer bailar, saltar y gritar. Hinds son algo así. No hay más truco. No busquéis calificativos ni palabras formales para hablar de ellas porque sería casi una ofensa. Ellas tan solo tocan temas sencillos, simpáticos y gamberros, llenos de desparpajo y de encanto (como el que ellas mismas irradian) que consiguen alborotarnos el espíritu a todos los que escuchamos. Porque, seamos sinceros, sus habilidades con los instrumentos y con la voz son más bien escasas, sus recursos a la hora de componer son muy básicos y su conocimiento sobre la industria musical era nulo hasta hace muy poco tiempo, pero eso ha sido más que suficiente para ellas. Algo ha pasado, no sé qué narices ha sido, pero eso les ha llegado para ganar la última edición del Make Noise Malasaña el pasado abril, irse a grabar sus temas al Converse Rubber Tracks Berlín en junio como premio del concurso, llenar las salas de conciertos de todo el mundo (ya se han recorrido prácticamente toda Europa, han llegado a Australia y a Tailanda y en breves ponen rumbo a Estados Unidos para dar una gira de nueve conciertos) y ponerle fecha a la grabación del que será su primer disco en el estudio de Paco Loco en El Puerto de Santa María (Cádiz) durante el próximo mes de abril. Como ellas mismas han dicho: “todo muy loco”.

Hinds han sido como una explosión. Todo ocurre muy rápido, no sabes ni cómo ni porqué, pero las consecuencias se notan durante mucho tiempo. Y ese tiempo tan solo acaba de empezar. Lo que en un primer momento nacía como un dúo — de la mano de Ana García Perrote y Carlotta Cosials, ambas encargadas de las guitarras y la voz — se ha ampliado ahora a un cuarteto para los conciertos, con Ade Martin al bajo y Amber Grimbergen a la batería. Las cuatro se muestran descaradas y atrevidas encima de los escenarios, dispuestas a seducir a todos los asistentes con un inglés fluido e inquieto y su propia versión del garaje rock y del pop indie en baja fidelidad, con aires de los grupos más gamberros de los 60. El suyo es, sin ninguna duda, un adorable estilo amateur.

Primero Ana y Carlota grabaron DEMO, que incluía ‘Bamboo’ y ‘Trippy Gum’. Después llegó BARN tras ganar el Make Noise, ya con las cuatro componentes, que incluye los temas ‘Castigadas en el granero’ y ‘Between Cans’ grabados en Berlín durante el loco verano que Hinds vivieron el pasado año. No tienen nada más grabado, aunque si buscamos por su canal de Youtube aparecen sus primeras covers de The xx, de la Velvet Underground o de Los Nastys, así como un vídeo-diario de sus primeros conciertos por salas y festivales, sus idas y venidas y sus borracheras durante el verano. Pues eso, que todo muy loco. Pero ahí están, abarrotando las salas de todo el planeta y haciendo que todo el mundo hable de ellas.

Desbordan pasión y les falta finura. Pero que no la consigan nunca, por favor. Por eso gustan, así como suenan, cutres, destartaladas, sin adornos

Desbordan pasión y les falta finura. Pero que no la consigan nunca, por favor. Por eso gustan, así como suenan, cutres, destartaladas, sin adornos; pero intensas, emocionantes y contagiosas. Están llenas de encanto y de suerte. Porque su triunfo no parece haber sido consecuencia de un gran esfuerzo. Las piezas estaban en el lugar exacto y en el momento exacto. Y las chicas supieron aprovecharse de todo eso. El resto vino solo y como ellas mismas han asegurado, el interés por el grupo en el extranjero fue inmediato, sobre todo en Inglaterra. Una de las pruebas de su repercusión mundial fue la necesidad de cambiar de nombre, antes conocidas como Deers, tuvieron que volverse Hinds después de que un abogado canadiense les solicitase el cambio en representación de un grupo con un nombre parecido. Pero no hubo problema, movieron cielo y tierra por las redes sociales que dominan como nadie, y todo arreglado. A seguir con la locura.

Simples y crudas, con voces chirriantes que cantan cosas como I know you’re not hangover today, you are classifying your cassettes. Hinds no han hecho más que empezar sus gamberradas y están dispuestas a resultar encantadoras a todo aquel que se tope con ellas. Pueden hacer un vídeo con unos trozos de pizza y unas gafas como las de Elvis Presley y salir airosas, recordar a Harlem por momentos y no resultar melosas mientras sus dulces voces dicen algo así como I want you to call me by my name when I am lying on your bed. Sí, es todo muy loco, pero yo venía con ganas de odiarlas y no lo he conseguido. A ver si vosotros podéis.

Anuncios