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Trickfinger — Trickfinger

Progresivamente a lo largo del tiempo se ha instalado cierto miedo en los amantes de la música, una simple idea que hace que nos pongamos a temblar, nos entren sudores fríos y temamos mucho ante lo que se avecina. Cuando oímos que un artista/grupo de rock decide meterse en el terreno de la electrónica, una alarma se enciende en nuestro interior. Está claro que hay muchos casos en los que el experimento sale muy bien, pero cuando eso no sucede tiende a ser bastante catastrófico u horripilante. No voy a emplear ese típico argumento racista del “yo respeto a todo el mundo, pero cada uno en su sitio”, pero está claro que hay algunos que están muy bien cuando más lejos están de los sintetizadores.

Más de uno tenéis varios ejemplos en mente, seguro, y me imagino que algún que otro tendrá el nombre de John Frusciante apuntado en su lista del “estate quieto con la electrónica”. Cierto es que los últimos experimentos con dicho género por parte del que fuera guitarrista de Red Hot Chili Peppers dejaron bastante que desear, sobre todo si lo ponemos frente a frente contra maravillas sacadas por el mismo artista como Curtains (Record Collection, 2005) o The Empyrean (Record Collection, 2009). La mayoría teníamos bastante claro que para que el músico nos volviera a enganchar o captar nuestro interés su camino iba a tener que pasar sí o sí por volver a coger la guitarra (de cualquier clase) y dejar que las maquinitas cojan polvo en el desván.

Trickfinger: Frusciante manejando bien (por fin) la electrónica

Pero la vida a veces nos pega unos reveses que para qué, y al final mi interés por Frusciante y su música no ha vuelto por volver al rock y dejar de lado la electrónica, sino más bien por lo opuesto, por meterse aún más de lleno en la electrónica. Parece mentira, pero así es, se ha dejado de medias tintas, de intentar juntar ambos mundos desde un punto de vista abstracto y se ha tirado a la piscina de lleno bajo el alias de Trickfinger y se ha lanzado a por un álbum que hoy nos ocupa. La cosa ya pintaba bien por el adelanto y podemos decir que ha cumplido como se esperaba tenor del mismo.

Aquí Frusciante se desenvuelve con mucha más soltura y suena muchísimo más natural e interesante

Cogiendo por ejemplo Enclosure (Record Collection, 2014), veíamos como Frusciante intentaba emular su estilo y su emotividad al mismo tiempo que se dejaba llevar por las experimentaciones bizarras y la electrónica que tan fuerte le ha dado en los últimos tiempos, con un resultado bastante pobre. No obstante, en Trickfinger (AcidTest, 2015) se ha olvidado por completo de experimentar con gaseosa y, como si regresara de un retiro espiritual en el que estuviera bajo las enseñanzas de Aphex Twin y de haber explorado a fondo el sonido de Detroit, vuelve plenamente reconvertido como artista de acid techno y de IDM.

Las cosas como son, aquí Frusciante se desenvuelve con mucha más soltura y suena muchísimo más natural e interesante que con lo que venía haciendo últimamente. Resulta irónico que lo logre con un sonido con muy pocas características suyas y con mucha deuda a pesos pesados del estilo, como por ejemplo el irlandés. Sin embargo, el resultado está fuera de toda duda, sonando potente e hipnotizante durante los ocho temas que componen el LP. Quizá se queda un poco corto, pero el buen sabor de boca permanece desde el minuto uno hasta el último, sin ofrecer notables altibajos y sí mucho saber hacer a lo largo de todo su conjunto.

7.1/10

Lo que está claro es que a John Frusciante le ha venido bien ponerse el disfraz de productor de acid techno, mucho mejor y más convincente que perderse en su propia maraña de sonidos mezclados y poca esencia. Esencia que encontramos de sobra en Trickinger, sin tampoco volvernos demasiado locos. Está claro que no va a competir dentro de las grandes esferas de la electrónica actual, aunque eso no quita que se haya marcado un trabajo estupendo, recomendable para aquel que tenga un mínimo de interés por su género, sobre todo si es neófito, pero no tanto para el seguidor medio de Frusciante, que probablemente no encontrará mucho de su agrado en este trabajo.

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