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Pablo Und Destruktion — Vigorexia emocional


Pablo Und Destruktion ha tenido los dos últimos años una actividad frenética. No ha parado de tocar, por toda Europa y esto es literal, e incluso en Japón, y ha tenido tiempo para grabar una obra maestra, Sangrín (Discos Humeantes, 2014), que fue para los editores de Hipersónica el mejor disco español del año pasado, editar un split 10″, Funeral de Estado, con Medievo a tres temas por banda, y un larga duración que va a sorprender para bien tanto a los iniciados como a los que no lo sean. Vigorexia emocional sale con Marxophone e incluye diez temas envueltos en una portada con foto de Javier Bejarano, también músico del grupo.

Vigorexia emocional, un disco atrevido que nos trae la faceta más clásica del artista asturiano

Decía Pablo que éste iba a ser su disco más raphaelista y alguno se frotará los ojos, bueno, los oídos cuando lo escuche. Pablo Und Destruktion lo define con boite rock y quiere romper o, al menos, poner una pincelada de clasicisimo en sus composiciones.

La ruptura total con su producción anterior no la ha conseguido, tampoco creo que fuera su intención, pero lo que sí ha logrado es que los que hemos confiado en él en estas últimas temporadas nos hayamos quedado con una sonrisa en la cara después de escucharlo, para después exclamar Pablo Und Destruktion lo ha vuelto a hacer.

El entronque más claro con su producción más reciente está en ‘Busero español’, el relato desgarrado y visceral de un viaje por Europa desde Motpellier a Colonia. Basta con degustar esta canción como para darse cuenta de que los superlativos a la hora de definir la obra del asturiano no son gratuitos.

El haber estado al lado de Ángel Kaplan, un productor con un gusto exquisito plasmado en los dos discos que ha publicado en solitario. Ese clasicismo y ese sonido más añejo que encontramos en su nuevo cancionero lo ha sabido reconducir el también músico gijonés militante en aventuras tan variadas como The Cynics, Peralta o Bubblegum.

En la hoja promocional el artista nos habla sobre estas canciones:

Las más íntimas, sin desatender a la política, la filosofía e incluso la religión, tratando de compaginar anarquismo, mística y romanticismo, y dar cauce a la pedazo de tronera que ya llevo yo de serie.

https://www.youtube.com/embed/GV8oniuQtd4

El ‘nuevo’ Pablo Und Destruktion lo encontramos en su más pura esencia en ‘A veces la vida es hermosa’, un single del que en breve habrá un vídeo que ya está grabado. Sonido más clásico, menos guitarras eléctricas, detalles de electrónica vintage y una vis casi de crooner sería el ADN implícito en este corte.

Por el contrario, ’Bares vacíos’ se me antoja como una de las genialidades, espérense hay más, de Vigorexia emocional. En plan piano-bar Pablo Und Destruktion pergeña una elegía arropada solamente con unas cuerdas que te sacan la piel de gallina. ¡Guau! Nos ha dado en la línea de flotación. Tocado y hundido.

‘Califato’ es otra joya para enmarcar de este tercer álbum del asturiano. El la definió como que tenía un toque industrial, yo la definiría como un mantra tejido con una melodía arrebatadora fabricada apenas con un sintetizador. Y de pronto entra una gaita que descoloca pero sirve para quedar ensimismado con este ambiente en el que parece que estás flotando. Cierto que con alguna sustancia psicotrópica se disfrutaría todavía más.

‘Leona’ es un poco la traslación del lenguaje de Sangrín al sonido de Vigorexia emocional. Las cuerdas remarcan el punto épico de una canción de amor con una sensualidad que mete miedo.

Pablo Und Destruktion firma con nota su disco más clásico

Otro detalle de Vigorexia emocional es que no es difícil que te quedes con varias estrofas a la primera. Con ‘Mis animales’, un tema que empieza como balada y se convierte en sus casi seis minutos en todo un himno, me ha pasado:

Nada, nada, nada, nada, nada es tan degradante, como la nada, nada, nada, nada, nada, que mis costillas abre.

‘Los días nos tragarán’ fue el tema que nos adelantó primero en directo y luego en un teaser del álbum. Supone un poco la transición con su disco anterior, hay más delicadeza pero la misma crudeza lírica y unas letras que son ya marca de la casa.

Pablo Und Destruktion recita en ‘Ganas de arder’, otro delicado corte que le entronca directamente con Nacho Vegas, en cierta manera su mentor en el salto a la Capital. El asturiano ha sabido dotar a la canción de un envoltorio tan sencillo que podría cantarse a capella en un bar.

‘No sientes el peso’ es una balada de esas en las que Pablo Und Destruktion es todo maestro. Guitarra acústica, la guitarra tocada con arco de Javier Bejarano y unos detalles de percusión son los mimbres básicos con los que se construye un tema que templa velas en el disco.

Vigorexia emocional se cierra con ‘Dulce amor’, la única canción que le ha dedicado en su carrera a Fee Reega, de la que se despide tras haberse separado a finales del año pasado. La letra no tiene precio y los exquisitos arreglos instrumentales amplifican la emoción. Lástima que hayan quedado fuera varios temas a causa del minutaje del vinilo.

9,2/10

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