Anuncios

Blur — The Magic Whip

Con discos de regresos de alta importancia en lo mediático, tanto por la entidad de la banda en cuestión como por el tiempo entre el anterior disco y el nuevo, se hace difícil posicionarse con respecto al mismo sin que parezca o directamente le denuncien por venir predispuesto a valorarlo de manera X. ¿Te gusta? Algunos te acusarán de tener preparado el Sí de casa desde el mismo momento en que anunciaron el disco. ¿No te gusta? Otros te tacharán de hater que iba a desaprobar el trabajo sin importar cómo sonara o las canciones que incluyera.

Estaba claro que el caso de Blur no iba a suponer una excepción. Para prueba está el hecho de que varios ya nos señalaban con el dedo acusador y de asumir que veníamos con ganas de destrozar su nuevo trabajo, hecho pronunciado a raíz de nuestra barra de bar realizada de la filtración fake del álbum. Os costará creerlo, pero ni siquiera aquí, en esta casa, hay opinión unánime sobre la carrera del grupo, con valoraciones más cercanas a la indiferencia hacia ellos y otras mucho más positivas, disfrutando de varios de sus logros (yo me incluyo). Por eso, asumir que teníamos preparado el cubo de ácido desde hace tiempo para lanzarlo cuando tocara analizar su nuevo material es incorrecto.

Blur: al son del Damon Albarn más reciente

https://www.youtube.com/embed/oo55vzpL85w

No obstante, sería absurdo negar que a la mayoría de nosotros los adelantos de The Magic Whip (Parlophone, 2015) no nos terminaban de entusiasmar, casi lo contrario. De cuatro temas adelantados antes de escuchar el disco entero, sólo uno me llegó a parecer bueno (‘Lonesome Street’) y tampoco era algo que me llenara de alegría y me hiciera levantarme de la silla. No era un panorama muy esperanzador, pero mi curiosidad por el disco persistía viendo la disparidad de sonidos entre los cuatro temas avanzados.

No podemos esperar que a estas alturas se pongan de nuevo a parir pildorazos de britpop como si tuvieran veinte años

Si alguno se quedó en ‘Go Out’, tocará avisarle que no se espere algo en esa línea, ya que a pesar de ser uno de los temas más idóneos para ser single (no es la repanocha, pero es innegable que es pegadiza) no resulta de lo más representativo de lo que es The Magic Whip. Como mucho hablaría de dos o tres temas en ese corte, lo más cercano a lo que caracterizaba a Blur en la década de los noventa, eso que los hizo reverenciables y famosos. Cosa que no está nada mal, no podemos esperar que a estas alturas se pongan de nuevo a parir pildorazos de britpop frescos y brillantes como si tuvieran veinte años.

https://www.youtube.com/embed/Sp1ks7PTzng

Sin embargo, uno de los momentos más brillantes del disco, sino el que más, es precisamente cuando se vuelven a poner el traje de los Blur del momento cumbre del britpop. ‘I Broadcast’ es gamberra, es jugetona, es directa y muy efectiva. No hace falta darle más vueltas, simplemente conecta al instante por A o por B y parece que todo está muy bien hilado para clavarlo. Pero como ya he dicho, tanto este latigazo como ‘Lonesome Street’ y ‘Go Out’ es lo que más podemos asociar con los Blur tradicionales y sólo es una cuarta parte del total de este disco. El resto discurre por otra dirección donde la mano de Damon Albarn se hace muy palpable.

Muchas veces parece que estemos más ante la continuación de Everyday Robots que de Think Tank

El sonido del grupo discurre por sendas más experimentales, muy alejadas del rock tradicional, con mucha pincelada electrónica. Se nota especialmente las experiencias previas de Albarn en proyectos de diversa índole como Gorillaz, The Good, the Bad & the Queen y su propia carrera en solitario. Es más, muchas veces parece que estemos más ante la continuación de aquel deslucido Everyday Robots (Parlophone, 2014) que de la última referencia del grupo inglés, Think Tank (Parlophone, 2003), disco que resulta mucho mejor que este que nos ocupa tanto por concepto como por nivel compositivo.

https://www.youtube.com/embed/nkggNN1KNdg

Que este álbum nos evoque a más a Albarn por su cuenta que a los propios Blur será algo que cada uno deberá decidir si ve reprobable o no. Yo desde luego no le reprocho eso, sino la pobreza del cancionero presentado, con muchas canciones con poca o nula capacidad para emocionarme o decirme algo. Ejercicios tan insulsos como ‘New World Towers’, ‘Ice Cream Man’, ‘My Terracotta Heart’ o ‘Pyongyang’ me provocan aburrimiento y ganas de desconectar más que fascinación o interés por algo que, supuestamente, está intentando suponer un desafío para el oyente medio como ya hicieran en sus dos anteriores discos, un trabajo que busca mayor profundidad y termina por no trabajar mejor su armazón, que son las canciones.

4.7/10

He intentado cambiar el prisma para afrontar The Magic Whip muchas veces, buscando la manera para convencerme de que este disco merece por lo menos un aprobado, pero me resulta difícil porque, a pesar de encontrar ciertos puntos fuertes en forma de destellos, los puntos débiles terminan pesando más en mi balanza personal. No compro este regreso de Blur, este intento de pintar bonito y trascendental piezas como ‘Thought I Was A Spaceman’ que parece más una cara B de Gorillaz y no centrarse en cosas que dominan mejor, como hacer canciones simpáticas como ‘Ong Ong’. Lo peor de todo el asunto es la sensación que me queda de que si nunca hubieran sacado este disco tampoco hubiera pasado nada. Y eso, hablando de la banda de la que hablamos, es algo muy negativo.

Anuncios