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SOS 4.8 2015 (sábado, 02.05.2015): gran cierre de festival en la jornada más equilibrada

La segunda jornada del SOS 4.8 se presentaba con mejores expectativas que la anterior, con grandes nombres en los cabezas de cartel y con potentes nombres electrónicos para asegurar un cierre por todo lo alto. Tal como fue. De hecho, era el día más equilibrado, si tenemos en cuenta esto último. No sólo estuvimos rondando desde bien temprano, sino que incluso nos adentramos en una de esas conferencias que sabiamente monta el festival, un punto a favor como espacio de debate sobre temas varios. En este caso nos arrimamos (incluso a intervenir, así alocadamente) a la mesa sobre las disquisiciones del indie, el hipsterismo y los festivales. Pero nos quedamos con los conciertos a los que asistimos. Esto fue lo que vimos.

Juventud Juché

Black Gallego: Necesitamos más grupos como Juventud Juché y que los festivales sigan apostando por ellos, aunque parezcan poco rentables. Concierto poco concurrido, cosa normal porque hablamos de las seis de la tarde pegando el Sol de manera criminal, pero los madrileños dieron lo máximo y firmaron una gran actuación. Una gran lección de punk bien tocado, con la envidiable técnica de su bajista, su retumbante batería y esos violentos riffs de guitarra con todo el ADN de Gang of Four. Sencillamente tremendos (8,1).

Ferraia: Si The Vaccines son la alegría de la huerta, Juventud Juché son los hijos de puta que te queman la huerta. Los que te la rocían con la misma gasolina con la que impregnan sus canciones, tanto las primerizas, minicanciones de poco más de un minuto, como las más recientes, con un mayor desarrollo. Bien mereció la pena haber ido a Lenore y tragarse ese solano de justicia para poder acudir debidamente al grupo preferido de Kim Jong Un. Al ritmo de ‘John Wayne’, su forma cortante de acabar las canciones o el imperial bajo que se imponía a pesar de la agresividad de su compañero guitarrista, los juchés nos hicieron bailar de principio a fin a las pocas decenas de valientes que asistimos. (8,3)

Murciano Total

Black Gallego:

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Disco Las Palmeras

Ferraia: Mala hora para los gallegos, ya que iban a tener que lidiar medio concierto con la actuación de Temples, uno de los grandes nombres del festival. No sólo eso, también tuvieron que lidiar con algún P.I. que les tiraba mientras tocaban una de esas simpáticas pelotas grandes del Tomorrowland. Quitando esos detalles, tampoco tuvieron su día puesto que tuvieron algún problema de sonido, lo que impidió disfrutar del ruidismo de, sobre todo su disco debut. Con todo, pudieron solucionar el fallo, justo para volver con la inflamable ‘La Casa Cuartel’. Un lástima no poder acabar de verlos. (6,7)

Temples

Black Gallego: Uno de los grandes atractivos de la edición de este año, al menos personalmente. La gran revelación de la psicodelia pop del año anterior, mostrando con su álbum debut que no eran un hype cualquiera dispuestos a remolcarse de la estela de Kevin Parker. Los ingleses tienen muy buenas maneras y muy buenas canciones, y así lo plasmaron sobre el escenario, logrando además aportar otros matices distintos al estudio compensando aquellos que no podían plasmarse en directo. El aspecto más negativo fue que, a pesar de no tener demasiadas canciones (aunque ayer tocaron una nueva), no les dejaron terminar ‘Shelter Song’. Y eso que Lori Meyers no empezaban hasta las once y cuarto (7,9).

Ferraia: Para mí el gran nombre de este año, que bajo el sambenito de los nuevos Tame Impala por aquello de darle a la ‘nueva’ psicodelia, empezaron bien enchufados, haciendo de correa de transmisión que contagió al público su vitalidad. También es cierto que este venía con mucha predisposición, pero Temples echaron toda la carne en el asador y salvo ‘Shelter Song’, que no acabaron de tocar supongo que porque ya se habían pasado de hora, tocaron todo lo que tenían que tocar. Desde la efusiva ‘Mesmerise’ y su gran arranque, hasta el estribillo beatlesco de ‘Colours To Life’. Muy correctos en directo y con una buena propuesta que aún pueden mejorar para sonar con más poso, pero por lo demás, todo muy bien. (7,8)

Der Panther

Black Gallego: Poca pega sustanciosa puedo poner. Tocaron bien, usaron buenos efectos, hubo momentos bastante alucinantes, otros no tanto, pero fue un buen entretenimiento antes de un vacío bastante gordo en lo que a conciertos se refería. No obstante, y aunque sea su característica principal, no dejo de tener la sensación de que no me acordaría demasiado de este concierto si no llegan a tocar dentro de un cubo (6,2).

The National

Black Gallego: No me voy a esconder, conecto muy poco con este grupo. Os preguntaréis cómo acabé en este concierto entonces, pero ya era demasiado tiempo sin concierto, por no hablar de que hablamos de otro de los cabezas de cartel. Y desgraciadamente su directo no cambió mi opinión sobre ellos, pero sería de necios negar lo gran frontman que es Matt Berninger. No hace movimientos de un lado al otro del escenario, no está todo el rato hablando con el público, mucho rato se lo pasa agarrándose al poste del micrófono (o apoyándose en él), pero sabe cuando hay que poner intensidad a la canción con su voz. Sólo por eso puedo dejar mi haterismo a un lado y aprobarles (5).

Gallego: El hecho de que mi interés por la trayectoria de The National sea más bien nulo no me impide reconocer que el grupo de Ohio rinde bastante bien sobre el escenario, especialmente cuando es hora de afrontar sus canciones más potentes. Fueron éstas sin duda los puntos álgidos de una actuación más que correcta (6,5).

Ferraia: Aunque algunos compañeros de esta casa nos desheredarían por abandonar un concierto de Berninger y los suyos a mitad de concierto, pero se nos abrían otros planes interesantes. Si no hubiera sido así, me hubiera quedado al concierto de The National entero. Es un grupo con el que comulgué hace algún tiempo, allá por la época de temas tan soberbios como ‘Bloodbuzz Ohio’, el cual ejecutaron impecablemente con esa solemne voz del vocalista. Hay que reconocer su poso en directo, a pesar de que no seamos los más fanes, precisamente. (6,9)

Etienne de Crécy

Black Gallego: Era hora de ir empezando a moverse a base de bien con buena electrónica, y el francés era una elección más que ideal para ello. No lleva el espectáculo cúbico de otros años, pero su show de Super Discount nos dió justo lo que nos pedía el cuerpo: electrónica y movimiento. El músico de Lyon y compañía repartieron unos buenos dardos que nos animaron a continuar disfrutando al máximo de la jornada (8).

Gallego: La electrónica al rescate de la última hora una vez más. Efectivos al máximo, su actuación que parecía en una constante búsqueda del cierre explosivo consiguió que hasta los despistados que pasaban por allí se vieran obligados a menear las caderas (7).

Ferraia: La causa de nuestra emigración. No era el espectáculo del cubo que tanto mola de Etienne, pero era otro formato que llamaba la atención por los colorines y el tinglado de su último trabajo, Super Discount 3, sobre el escenario. Un espectáculo no al nivel del cub, pero bastante decente. En vez de darle al electro más arrollador, ahora tocan sintetizadores más moderados, pero también hay lugar para momentos de más punch. Toda la electrónica que nos faltó el día anterior para enfilar el cierre, la teníamos el sábado. Por cierto, se escuchaba a The National desde el otro escenario. Saquen sus conclusiones. (7,3)

Digitalism

Black Gallego: Lo lamento por todos aquellos que firmemente creen que los artistas electrónicos no son comparables con los del pop o del rock, que piensan que lo suyo es sólo apretar botones o que no se puede igualar un concierto con una buena sesión. Ellos se pierden exhibiciones como la de los germanos en su visita a tierras murcianas, repartiendo buena estopa y muy bien distribuida, compaginando bien temas propios con muchos de diversa índole, yendo desde The Prodigy a Run DMC (7,5).

Gallego: El hecho de que la pareja alemana se presentara en formato Dj set supuso un pequeño chasco para mí, pero cuando empezó la fiesta me vi obligado a reconocer la evidencia. Mucha zapatilla, aportes bien traídos de su propia colección, las inevitables referencias a los clásicos del género electrónico y energía de sobra para aguantar hasta altas horas de la noche (7,5).

Ferraia: No sé cuántas le he dado la chapa a todo el mundo todas las veces que he podido en los últimos años. Seguramente siempre que tengo la mínima oportunidad: Digitalism en formato dj set es un SÍ rotundo. Si todos fueran igual de arrolladores y divertidos que ellos en dj set, no nos quejaríamos de esa estafa que es el dj set. Tuve ocasión de verlos por primera vez en un Creamfields y aquí ocurrió lo mismo: arranque cañero, manteniendo el subidón de adrenalina toda la sesión, intercalando temazos como ‘La Rock 01’ de Vitalic con temas suyos como ‘Zdarlight’ o ‘Idealistic’. Para colmo, tuvieron el gusto de ponerme ‘Burnin’ de Daft Punk. Y eso sólo puede síntoma de una cosa: haberlo petado. Para quitarse el sombrero. (8,2)

2 Many djs

Ferraia: La cosa pintaba mal para 2 Many. Al menos a priori. Sin proyecciones, otra vez con lo de siempre, pensando en que iba a venir uno… Pero gustosamente me comí mis palabras. Si bien ya tenían un listón alto del copón por la actuación de Digitalism, estos vinieron a dejar claro por qué ellos tienen la fama. Y vaya si liaron una gorda. Una de esas actuaciones en las que volvían a cambiar de canciones cada poco tiempo, sólo dejando fragmentos y con buenas transiciones. Repitiendo otra vez con el hit de Vitalic, pasando por el necesario Blue Monday, entre otros hits infalibles (que es lo que se pide a esas horas), hicieron una de esas sesiones para la alegría. Saber que la fiesta se acaba pero irse con un gran sabor de boca. Grandes. Tanto como cuando pusieron ‘The Chase’ de Giorgio Moroder, la que pincharon justo después del fragmento del homenaje que le hicieron los robots franceses a Moroder. Un set infalible en el que volvieron a sacar temas que no fallan (como el Kids con remezcla de Soulwax), pero que a uno le alegran la existencia. Y después el bals para cerrar. Todo bien, señoría. (8,7)

Foto | Cristóbal Osete

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