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Liquid Pegasus — What I Actually Do

¿A qué puede sonar el sonido del futuro? Bastante tenemos con preocuparnos por el presente como para tener que estar haciendo cávalas con lo que no conocemos. Es mejor ignorar el future en las etiquetas que se lo autoasignan. El futuro del Funk tiene muchas caras en este momento. Las más interesantes están en la mezcla con la electrónica y el Jazz propuesta por Flying Lotus, mientras que en el Hip Hop intentan recuperar parte de sus orígenes (de Kendrick Lamar a 7 Days of Funk). Al final, el futuro de ahora ya es viejo al segundo, por lo que el discurso de Liquid Pegasus puede ser una banda sonora adecuada.

El Future Funk es una de tantas etiquetas que en estos últimos años se han creado con la misma rapidez que se olvidan, por salud personal. Del Vaporwave al Nu-Disco, de cómo estar en una habitación vacía y saber que vas a salir pensando por qué perderé el tiempo de forma tan gratuita. La nostalgia por los 80 más sintéticos puede venderse en forma de tendencias absurdas repletas de clichés baratos o puede acabar por hacer un homenaje a Bootsy Collins, uno de los artistas más grandes que el Funk ha tenido.

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Liquid Pegasus se decanta por la segunda vía en este What I Actually Do (2015, City Baby Records). ‘Booty Callins’ es su mejor tema hasta la fecha, a excepción del ‘Tendency’ del año pasado junto a Estate. El recuerdo al estallido del P-Funk durante la década de los 70 gracias a un bajista que hizo crecer las líneas más gordas, primero con The J.B.’s y después con la familia de George Clinton en Parliament y Funkadelic. Aquel sonido sí era el futuro. Luego él mismo se dedicó a transformarlo en los 80 en solitario con álbumes de referencia como Ultra Wave (1980, Warner Bros.), así como en su producción para el debut de Zapp (1980, Warner Bros.). Puestos a comparar, esta escena de Synth Funk actual sólo pasaría por descartes de aquella época, con temas simples y bastante monótonos por lo general, con pocas excepciones. ‘Booty Callins’ es el single que hace confiar en que hay alternativas que merecen ser tomadas en cuenta. La suya es una carrera en la que se van sumando capas y ritmo a la base de ese bajo vacilón.

7/10

What I Actually Do es una revisión instrumental de la década de los 80. Joshua S. Lundquist podría poner música a su propia ‘Magnum’ o ‘Hunter’ gracias a ‘Detective McDougal’. El artista estadounidense asentado en Japón, que también está detrás de Halcyon Tone, comenta que le encanta la idea de los proyectos colaborativos donde varias personas puedan crear a través de la suma de sus talentos. Sus canciones son el mejor ejemplo, solo que la colaboración viene con recuerdos del pasado traídos al presente. Líneas de saxos olvidados, sintetizadores que querían avistar el Segundo Verano del Amor con el Acid (‘’88 Prelude’) y riffs de teclados característicos del Boogie de finales de los 70 y principios de los 80 (‘However Do U Want Me’). El futuro no es What I Actually Do, pero este suena bien en el presente.

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