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Kölsch — 1983

Corretear por las calles sin ningún tipo de preocupación, abrirse unas latas de cerveza y disfrutar de la brisa veraniega. No eran pocas las buenas vibraciones que transmitía 1977 (Kompakt, 2013), el debut del danés Kölsch, quien este año ha publicado la continuación de este, 1983 (Kompakt, 2015). No sabemos si una fecha señalada para él — el título de su primer LP era su fecha de nacimiento — , pero seguro que le evocará grandes recuerdos, a él y a quienes lo escuchamos.

El tech house de bella factura que sigue produciendo este compositor con nombre de cerveza alemana sigue en las mismas coordenadas emocionales que su debut, lo cual es en primer lugar gratificante, y además hay nuevas variaciones en cuanto a su discurso, lo que muestra capacidad para no estancarse por el momento y seguir cambiando las combinaciones de su paleta sonora. En aquél disco prometía buenas cosas, con un amplio margen de mejora, y este álbum lo corrobora. Ha suplido algunos fallos que hacen a este álbum superior al anterior.

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Si bien 1977 tenía un toque muy melancólico, con un discurso berlinés que le quedaba niquelado, 1983 es una punta de lanza que segrega endorfinas para que te relajes y disfrutes de las elegantes melodías que Kölsch dibuja, pero también un ariete que tiene sus momentos de gran intensidad emocional. Te pille en la playa, en una rave al amanecer o en un garito a las cuatro de la noche.

Un discurso cohesionado y bastante regular

Es un álbum que tira bastante de sampleos de cuerda y viento, lo cual le da ese toque señorial y distinguido dentro del mundo tech house, tirando también de músculo cuando debe para agitarte como es debido y centrándose en la parte más puramente house para que simplemente disfrutes. Puedes entrar de vestido de etiqueta al salón del banquete mientras suena ‘Cassiopeia feat. Gregor Schwellenbach’ y sus arpegios, pero también puedes cambiar de traje en la misma noche y ponerte cómodo para el bombo orgánico de ‘Pacer’.

En cualquier caso, el regusto de trabajo finísimo no lo pierde nunca, sigue latente incluso cuando mete moderamente más revoluciones. 1983 es uno de esos discos que disfrutaría igual un seguidor de Armand Van Helden que uno de Paul Kalkbrenner, y es necesario recordar de nuevo cómo suena a este último con ese toque de distinción germano. Que por otra parte, sin duda también le ofrece la propia casa Kompakt. Respecto a la comparación con el tito Kalky, y haciendo un poco de off topic, veremos cómo suena su nuevo álbum, pero ya quisiera volver a sonar tan fresco como lo hace ‘DierDieDas’.

https://www.youtube.com/embed/6rHM9TmZQTo

7.5/10

En su debut, el danés ya mostraba sobradamente que tenía madera, con algunos temas soberbios, pero el trabajo en su conjunto adolecía de un discurso más centrado y coherente. Y es lo que ha conseguido en estas nuevas trece canciones. Ideales para saborear una vertiente de club muy housera, a pesar de que en algunas ocasiones abuse del mismo patrón e intente disimularlo con leves modificaciones. ‘Unterwegs’ tiene idénticos samples de cuerda que ‘Talbot feat. Gregor Schwellenbach’, aunque no se le pueda acusar de querer volver a utilizar esa misma estructura, es efectista hasta decir basta. En resumen, se trata de uno de los trabajos más interesantes de este año en el género, talentoso y con una finura como hacía tiempo que no veíamos en un álbum de tech house. A saborearlo este verano y a disfrutar, su sonido incita a ello.

De nuevo trece canciones

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