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Container — LP

Para qué sirve titular discos, debe pensar Ren Schofield, el inglés que se esconde tras el alias de Container, uno de los proyectos más hilarantes de techno de los últimos años. Sin nombres de álbumes, pero con una cantidad considerable de caos proveniente de sus flirteos entre el industrial y un techno de pulsiones eléctricas importantes. Eso es lo que encontramos en LP (Spectrum Spools, 2015), el tercer trabajo en largo de su carrera.

En alguna ocasión hemos hablado en nuestro hilo interno del martillo hidráulico de Perc, con la coña de quien no puede soportar el machaque al que algunos productores someten sus producciones techno. Para todos aquellos que sufrís con esa técnica, no hace falta ni que le escuchéis. Sin embargo, para quienes disfrutan y se recrean en esta amalgama de noise, industrial y techno de tomo y lomo, LP es un disco que dejar dando vueltas mientras te atrapa. Es precisamente esa locura y ese frenetismo infeccioso el principal aliciente que le da a Container un toque distinguido dentro de la escena.

Sin tener que acudir siempre a los bombos 4×4 típicos, el jugueteo del inglés con otros sonidos permite encontrar bastante interés en álbum tan esquizoide como este. Siete temas con un discurso coherente, como si fuera una sola pista, que te tiran de la silla a hostia limpia. Un conjunto de temas que va más allá de su última producción, el EP Adhesive. Aquí hay mucha violencia, y ella empieza con las estridencias de ‘Eject’, que a modo de correa de transmisión, va contagiando a todos los cortes que vienen después, desencadenando un terremoto que va de menos a más en temas como ‘Remover’ y que ofrece toda una variedad de disonancias y distorsiones en canciones tan sobradas como ‘Cushion’.

7.3/10

Se trata por tanto de un lanzamiento que destaca ante todo por el vertiginoso tempo — su principal característica — , pero también por su capacidad de jugar con otros géneros dentro del ojo del huracán al que lleva sus propias canciones. Esa experimentación es el otro elemento distintivo para disfrutar ese trabajo. Ruido, extravagancia y pulsión techno, aunque esta vez no es la protagonista. Y eso se agradece en las producciones dementes de Container. Mucha personalidad y latigazos insanos que te cortocircuitan la mente. Puro queroseno.

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