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Low — Ones and Sixes

Las parejas de ochenta años que se quieren como el primer día. Esa utopía que se nos presenta como objetivo de cualquier persona. Esa mentira mayoritaria que invita a aceptar como fracaso todo lo que no sea haber cumplido las bodas de oro hace un lustro, y seguir caminando cogidos de la mano por el parque. El amor aburre. Se gasta. A veces no, pero eso son excepciones. Lo que funciona para unos pocos, no lo hace para la mayoría, y la gente pasa de quererse, a aprender a soportarse, hacerse compañía e, incluso, establecer una agradable relación de necesidad. El que duerme en tu casa, en la cama de al lado, o quizás ya en otra habitación, ya no despierta en ti pasión alguna. Los defectos gracias a los cuales aprendiste a quererlo más se convirtieron en molestias irritantes hace décadas. Y con todo, si faltase, necesitarías una bombona de oxígeno para seguir respirando. La gente se aburre. No es capaz de mantener el amor y busca excusas en cualquier esquina para mostrar una angustia que probablemente tenga mucho más de debe propio que ajeno.

Ones and Sixes: dos ancianos cogidos de la mano

Al trasladar esa situación marital a la música, se establece algo similar. Os propongo un juego: contad las bandas que lleven once discos de estudio lanzados y más de dos décadas formando parte de vuestra discoteca particular. Ya no serán muchas. Ahora pensad en cuántas de ellas os han aburrido ya desde hace unos años. Las que se salvan de la quema se contarán con los dedos de una mano. Por otra parte, a esta gente les pedimos un paso hacia algún sitio, una evolución, evitar el inmovilismo. Y cuando lo hacen, pasamos a cortarle la cabeza porque lo de antes, necesariamente, era mejor. Low son una de las bandas que se salvan de la quema. The Invisible Way dio señales de flaqueza, y era casi imposible no caer en el pesimismo, en el pensamiento de que Sparhawk y Parker ya nos aburrían, que nuestro amor se marchitaba. Por aquí, os seré sinceros, muy pocos creíamos que Ones and Sixes (Sub Pop, 2015) pudiese llegar a emocionarnos verdaderamente. Es muy difícil seguir sintiendo ganas de cogerlos de la mano cuando nos acercamos al parque.

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Seguramente uno esté pensando en algo como Ones and Sixes cuando pide una evolución y, una vez esta se produce, consigue no renegar de ella

Pero ay, amigos. Resulta que Low se han sacado de la manga ciertos cambios estilísticos. Tampoco nada del otro mundo, un mayor peso de las bases electrónicas y poco más. Pero teniendo en cuenta la capacidad de variación que presenta una propuesta como la de Low, resulta un paso que exige cierto atrevimiento. Y la apuesta sale bien. De hecho, seguramente uno esté pensando en algo así cuando pide una evolución y, una vez esta se produce, consigue no renegar de ella. Esas bases tienen un peso bastante protagonista en el inicio de Ones and Sixes. En el notable inicio. Ya conocíamos ‘No Comprende’, el segundo corte del álbum, pero nos faltaba por valorar la pinta de ‘Gentle’, el que lo abre. Forman una pareja soberbia. Manejando los tiempos de la emoción como ellos (y muy pocos más a su altura) son capaces. Las guitarras de Sparhawk en la pausa de ‘No Comprende’, cuchillas de afeitar clavadas en tu carne. ‘Spanish Translation’ mantiene esa agitación interior, ese desasosiego tan atractivo.

En todo caso, y aunque en momentos puntuales la roce, Ones and Sixes no es un disco que llegue a la excelencia que sí alcanzó Low en muchos momentos en el pasado. Cuando los de Duluth exploran su faceta más pop no salen especialmente vencedores. ‘What Part of Me?’ tiene cierta gracia, pero no deja de ser un tema algo menor, y con todo supera las prestaciones de ‘No End’. Ahí, en esa parte media del disco, se coquetea con la idea de que podamos volver a caer un poco en la indiferencia, en las canciones bonitas, pero no especiales. Y Low nunca se ha quedado tan solo en la estética, siempre han conseguido ir más allá. Pero no, hay argumentos extraordinariamente solventes para pensar que la categoría del trío sigue siendo intachable. El ascenso empieza con ‘The Innocents’, y el trío formado por ‘Kid on the Corner’ y su emoción contenida, ‘Lies’ y Mimi destapándose como cantante pop indiscutible, además de ‘Landslide’, una tema marca de la casa, es de los que tan solo Low es capaz de firmar.

https://www.youtube.com/embed/exxRz-iVBlc

8/10

Queda por saber si Low se habían ido y ahora han vuelto, o si es que nuestro nivel de exigencia con ellos no era demasiado mesurado. Al final el amor duradero hay que trabajárselo, nuestra pareja intenta aportarnos cosas, y no siempre son las que necesitamos. Cada uno tendrá que saber si lo que va mal es la relación, o yo, que no estoy en época de que me apetezcan las cosas que quieran darme.En todo caso Ones and Sixes suena a un disco de redención probablemente innecesaria. A un paso hacia un lado, una evolución natural y tranquila, sin renunciar a todo aquello que nos ha dado la gloria, pero negándose a tener que repetir lo de antaño al dedillo con la intención de que nadie pueda echarme nada en cara. Un disco que arriesga y al que la apuesta le sale bien.

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