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Yo La Tengo — Stuff Like That There

¿Seguirían webs como ésta poniéndole buenas notas a Yo La Tengo aunque sacaran un disco de versiones de Las Grecas?, se preguntará algún lector, y puede que probablemente sea una pregunta justa. Y la respuesta, ya lo adelanto, probablemente sería que sí, pero no porque funcionemos à la Hermann Tertsch y tengamos las críticas prediseñadas para ellos antes siquiera de escuchar sus nuevos lanzamientos (mete “matrimonio” en el primer párrafo, “elegancia” en el segundo, “banda de culto” en el tercero y cáscales un siete coma cinco), sino porque lo harían bien, porque los veo perfectamente de coger ‘Achilipú’ y crear a partir de ahí algo delicado y coherente con su universo.

Ira Kaplan y Georgia Hubley recuperan aquí una de sus facetas favoritas, la del karaoke y el juego referencial, en el que se meten a ellos mismos en el saco como un participante más. Tanto, que de hecho el disco entero es una referencia (véase, una idea reciclada) de aquel Fakebook de 1990: un libro de retales formado a partir de versiones, autoversiones y algún original que sirva de pasatiempo y con suerte sea también un elemento lógico dentro de su discografía. Evidentemente lo es: a ellos siempre les ha gustado ejercer de Shazam, y desde esos conciertos en formato íntimo donde aceptan peticiones del oyente, hasta aquel otro divertimento con seudónimo llamado Fuckbook, jugar a la Wikipedia musical siempre ha sido parte de la propuesta. Faltaba saber, claro, si los que están al otro lado tendrían también algún interés en esta historia.

Y la verdad es que no es difícil que así sea: tan rico es el contenido de los catorce cortes de Stuff Like That There (y tan bien conjuntado está) que resulta complicado que casi cualquier oyente no encuentre algo que le guste en el buffet y quede satisfecho. La medalla de oro es evidentemente para la deliciosa reinterpretación del ‘Friday I’m In Love’ de The Cure en clave twee, que llama la atención desde el momento en que uno lo ve en el tracklist y no decepciona una vez escuchado. Rescaten cada tópico habido y por haber sobre el mundo de los covers, valen todos: la “hacen suya”, suena “como si la hubieran compuesto ellos”, parece como “si siempre hubiera estado allí”… Dejémoslo simplemente es que una joya, y definitivamente el momento en que el álbum, una fiesta privada por definición, abre un poco la puerta y permite hacer algún amigo, si éste está dispuesto a hacer el esfuerzo de acercarse.

El resto, más allá del talibanismo y la reverencia que siempre merecen estos tipos, sí puede ser discutible. Lo son, por ejemplo, esos viajes a su propio pasado que no aportan demasiado (‘All Your Secrets’, ‘The Ballad of Red Buckets’) o que cuando lo hacen tampoco acaban de rematar del todo (‘Deeper Into Movies’), o alguna de las versiones más lánguidas y menos inspiradas. Pero el viaje, por pegas que se quieran poner, acaba siendo extremadamente agradable. De Hank Williams a The Lovin’ Spoonful, da lo mismo que le estén dando al country de hace 70 años, al funk setentero o al indie rock noventudo de unos ahijados suyos: el acercamiento es siempre tan exquisito, prescindiendo de ganas de epatar y manteniendo siempre un respeto reverencial que sin embargo no se traduce en distancia, que la cosa funciona y hasta se redondea con dos inéditas (‘Awhileaway’, ‘Rickety’), que mantienen el tipo sin problemas.

7/10

Yo La Tengo construyen algo con estas canciones, algo pequeño y quizá hasta irrelevante pero cautivador, otro trocito de ese micromundo de paz donde a uno siempre le apetece quedarse a vivir. Un mundo donde uno está tan a gusto que le invade incluso una cierta pereza. Por eso Stuff Like That There es perfecto para esas tardes de sofá: no hace falta ni que uno se levante a poner discos: ya lo hacen ellos por ti.

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