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Hace 20 años de 1995 (III)


En efecto, hace 20 años de 1995, como ya os hemos contado por aquí y por aquí . Ahora es momento de dar un tercer repaso a lo acontecido aquél año, en este caso en lo que a electrónica se refiere. Y aun así, nos quedaría por hablar largo y tendido de aquél curso, porque definir un año en dos o tres géneros siempre se queda corto. Pero nunca está de más repasar las coordenadas sonoras de un determinado año para entender el actual momento musical.

Por otra parte, en el caso concreto de 1995 hay en ebullición varios géneros, algunos recogiendo las rentas de la década anterior, y otros evolucionando constantemente gracias a las obras de determinados artistas. Es algo que pasó en la electrónica. Nos sumergimos aquí en la innovación de la IDM, el desarrollo del trip hop, varios debuts en formato LP de célebres productores techno, a pesar de que unos fueran más veteranos que otros, y más menesteres que veréis a continuación. 15 buenos — algunos esenciales — trabajos que representan bien lo ocurrido en aquél lejano 1995. Y aunque no hemos hablado de ellos, ese año también es testigo de debuts de formaciones como Moloko o Pan Sonic, LPs de leyendas como Frankie Knuckles, Larry Heard o Hans-Joachim Roedelius, eminencias como Robert Hood y álbumes decentes de conjuntos como Fluke, Seefeel o The Orb. Y ahora que ya estamos todos, empecemos.

Tricky — Maxinquaye

No eran pocos los movimientos electrónicos que estaban tomando forma en los noventa. Entre ellos, el trip hop desde su capital en Bristol, y uno de los agentes importantes de aquellos días fue Tricky, que había salido de la formación primigenia de Massive Attack, quienes acabaron colaborando en su aclamado debut, Maxinquaye (4th & Broadway, 1995). Con él no sólo logró un éxito puede que inesperado, sino que experimentó con el hip hop con el que ya estaba familiarizado, así como con patrones reggae como no se había hecho hasta entonces. Junto a los ritmos inmersivos y la versátil sección vocal de Martina Topley-Bird, el resultado fue uno de los discos básicos del trip hop de los 90. Un álbum con una atmósfera muy sugerente, pero que no renunciaba a tempos más acelerados ni a ambientes más inquietantes; siguiendo un camino más intrincado de lo que podría parecer a priori.

Aphex Twin — …I Care Because You Do

Sí. Él también estaba en 1995. Cuando hablamos de la discografía del irlandés, hay algunos trabajos que han quedado olvidados o a los que se les considera obras menores, y este es uno de ellos. Es cierto que no está a la altura de los Selected Ambient Works o de lo que vino después, pero …I Care Because You Do (Warp, 1995) guarda en su esencia a temas que cualquiera mataría por poder producir. Su inicio es simplemente una maravilla, sus subidas, sus bajadas, su caparazón ambiental, los sampleos clasicistas de los temas titulados con anagramas, el ambiente barbitúrico… O esa joya conocida como ‘Alberto Balsam‘. Este es su disco de transición, donde aún queda ambient de los hermanos mayores, para dirigirse a una de sus obras cumbre, tanto suyas como de la IDM: Richard D. James Album (Warp, 1996).

The Chemical Brothers — Exit Planet Dust

Veinte años después de su debut, los Chemical Brothers han vuelto con un disco decente, pero lejos quedan aquellos tiempos de la época dorada, tanto la suya como la del big beat. La de darle al play y encontrarte con un homenaje a Kraftwerk rompiéndote la cara. Podemos hablar largo y tendido sobre cuál es su mejor LP, si el primero o el segundo, pero lo que es indiscutible es el pepinazo que representa Exit Planet Dust (Astralwerks, Virgin, 1995), de ahí su más de millón de ventas, rompiendo el mercado. Bastante rock, otro sampleo a Dead Can Dance en ‘Song To The Siren‘, algún deje triphopero y sobre todo mucha potencia, la marca de la casa. Desarrollos con bucles raveros y esa línea de bajo propia del género que marcaría tendencia durante aquellos años. Tom Rowlands y Ed Simons acababan de parir otro hito pop desde el mundo de la electrónica.

Autechre — Tri Repetae

Tri Repetae (Warp, 1995) es el álbum que cierra el magnífico tridente de Autecre, formado por sus tres primeros LPs. El dúo de Rochdale no sólo era uno de los proyectos que había dado forma a la IDM, sino que era de los que hacían avanzar el género. Si hace poco hablábamos de la importancia de temas como ‘The Egg‘, Tri Repetae es el ejemplo de la ambición de Autechre por experimentar con el sonido, de forzar y extremar sus límites. Ritmos rotos que vienen del hip hop, ambientaciones retorcidas con reminiscencias techno y una buena incursión con el glitch como recurso, que no hacen sino demostrar la capacidad creativa de Autechre, capaces de incomodar al oyente de la forma más abrasiva y de crear atmósferas de las que no quieres salir.

Oval — 94 Diskont

Aunque ya no nos acordemos mucho de él fruto de los trabajos que ha venido publicando últimamente, hace 20 años el germano Oval estaba entre uno de los compositores más interesantes y a la par polémicos del momento. La culpable, su experimentación sonora, sus deconstrucciones en clave minimalista, ambient y, sobre todo, glitch, donde es una referencia. 94 Diskont (Mille Plateaux, 1995) es una de esas piezas que también trataban de abrir nuevos caminos en la música electrónica, situándose en posiciones tan vanguardistas que acarreaban precisamente esa polémica que podría dividirse en comentarios efusivos en contra y otros en el lado contrario. En cualquier caso, este álbum es parte del mejor repertorio del alemán, incómodo de digerir incluso ahora. Cosas de la experimentación.

µ-Ziq — In Pine Effect

Hace algunos posts lo decía, si tuviera la ocasión de viajar a momentos musicales de las últimas décadas, uno de esos momentos sería desde luego el nacimiento y auge de la IDM. Y otro de esos pilares fundamentales, aunque no tan nombrados como todos los que tenéis en mente, es sin duda Mike Paradinas, µ-Ziq. Sus tres primeros trabajos son arrolladores, un derroche de creatividad gracias a su forma de entender la melodía. Pocos tienen su versatilidad para desarrollar las bases drum n bass, volverse funky o crear melodías con tanta vitalidad como las suyas. Esa tremenda inventiva, demostrando que la IDM no era algo ininteligible, sino que podía atravesar muchos géneros, está presente en discos tan redondos como In Pine Effect (Astralwerks, 1995), uno de sus mejores álbumes. Capaz de samplear a Kristin Hersh, dejarte en pañales con la preciosidad de ‘The Wailling Son‘, generar los ambientes oscuros de ‘Old Fun #1‘ o recrearse felizmente en ‘Dauphine‘, todo en un mismo disco. Divertido, innovador y tremendamente talentoso. Discos tan sobrados que veinte años después es complicado encontrar semejantes. µ-Ziq es un indispensable.

Pete Namlook & Dr. Atmo — Silence

Pete Namlook fue una de las figuras más importantes de la música ambiental de los noventa, explorando las profundidades que los sintetizadores analógicos y sus frecuencias le podían ofrecer. Aquí, aliado junto a Dr. Atmo, ambos se zambullen en desarrollos progresivos en los que evocan a paisajes naturales, pero también hacen énfasis en la belleza del silencio, de los sonidos moderados; de la nada. Y sin embargo, con muchos pequeños detalles en las capas más subterráneas de las canciones. Atmósferas evasivas en las que encontrar minimalismo de piano, recuerdos pasados y el lado oscuro y ensoñador del ambient. De nuevo, la magnífica sensación de sentirse abstraído por lugares que sólo pueden existir en tu cabeza.

Kenny Larkin — Metaphor

Aunque por generación debería pertenecer a la primera ola del techno de Detroit, pues está en la quinta de algunos de ellos, Larkin empezó a producir más tarde. Y entre sus primeros LPs destaca este Metaphor (R&S, 1995), una muestra de la vertiente más refinada de todo el movimiento, gracias a sus ritmos suaves y estilosos y a los postulados house de sus temas. Se trata de un trabajo que aúna estos cortes más clasicistas mirando a Chicago, y otros más especiales. En definitiva, un álbum con mucho groove que a día de hoy aún se mantiene bien fresco para cualquier set.

Leftfield — Leftism

1995 fue el año del debut de los londinenses Leftfield, unos de los impulsores del primer progressive house — que años más tarde iría por otros derroteros — , que tuvo a importantes embajadores durante esa década. Desde el trance, pasando por patrones dub, trip hoperos y ritmos más explícitamente tribales, Leftism (Hard Hands, 1995) es un disco ambicioso y bastante efectivo en las distancias cortas. Gracias a esa amalgama de diferentes géneros, resulta uno de los álbumes más interesantes de ese año, no era fácil combinar un abanico tan amplio de las influencias que aquellos días sobrevolaban el panorama electrónico internacional. Y Leftfield lo consiguieron holgadamente, poniendo su importante grano de arena en el progressive house y ganándose buena fama durante aquellos años.

Joey Beltram — Places

Una trituradora. Eso es Places (Tresor, 1995). Cuatro años después de haber parido uno de los temas más célebres e inspirados del techno, ‘Energy Flash‘, en su tercer álbum demostraba que aún tenía mucho que decir. Un trabajo de nueve temas incombustibles, que van desde el acid hasta momentos que casi rozan lo industrial, y que caen como un yunque en cualquier pista de baile para sudar hasta la extenuación. Aparte de la potencia, el frenetismo y la propia elegancia que destila, hacen que sea uno de los discos con más personalidad del techno noventero. Una obra a la altura de una de las referencias que durante el underground estuvieron produciendo salvajes e inspiradores temas que perdurarían tanto en la memoria colectiva como influencia para artistas venideros. Adelantado a su tiempo.

The Black Dog — Spanners

Con sus idas y venidas en la composición grupal, The Black Dog es un proyecto que lleva en activo más de 25 años, por lo que algo pueden aportar a la música electrónica inglesa. En su caso, ellos fueron de los artistas encargados de abrir la brecha techno en las islas británicas. Su segundo trabajo es este Spanners (Warp, 1995), en el que le rendían pleitesía a un techno relativamente ambiental, aunque para querer etiquetarlo correctamente habría que acudir a varias corrientes. Mientras que también fueron parte de la IDM que otros paisanos estaban desarrollando, al mismo tiempo se dedicaban a generar progresiones melódicas que miraban al espacio. Y todo eso está en este, su segundo disco, que cómo no salió en Warp, a la vanguardia en aquella época. Un disco que define bien el contexto de la electrónica de aquellos años en Inglaterra y el papel que The Black Dog tuvieron en su configuración.

Model 500 — Deep Space

El proyecto de Juan Atkins también tardó lo suyo en publicar en largo. Durante los años anteriores se dedicó a lanzar eps y sobre todo singles. De composiciones más raveras, descaradamente analógicas y con mucha parte de electro, saltó a una mejor producción con su primer disco, en el cual no dejó de lado toda esa cacharrería. Pero aquí ya tenía otro nivel, un sonido más compacto. Seguía vigente su fijación por lo espacial, soul mediante, siempre mirando al futuro en lo musical. Rescatar el álbum otra vez es volver a sumergirse en ese aura de experimentación que hizo de Atkins una pieza fundamental en el desarrollo techno.

Carl Craig — Landcruising

Es algo común en miembros de la comunidad techno, llevar tiempo produciendo y tardar en lanzar el álbum de debut. Carl Craig, una de las cabezas visibles de la segunda ola del techno de Detroit, fue uno de ellos. Landcruising (Blanco y Negro, 1995) es un álbum bastante completo, que a pesar de tener ya dos décadas, alberga algunos temas que pueden parecer actuales, gracias a las características atmósferas que a Craig le gusta crear y a su capacidad creativa, especialmente espoleada por el sonido house. Con esa pulsión de los graves, y las clásicas basslines, a pesar del obvio sonido añejo de algunos temas, ya era un techno considerablemente distanciado del más primigenio. Un trabajo sugestivo, ambicioso y con mucha personalidad. La segunda ola de Detroit ya tenía su hueco en la historia.

AFX — Hangable Auto Bulb EP

Sí, otro de Richard, aunque ahora hago un poco de trampa. Esto es una compilación de 2005 de los volúmenes Hangable Auto Bulb EP y Hangable Auto Bulb EP 2, publicados en 1995 y en Warp. Estamos en los noventas, en su momento álgido, y con tantos alias es difícil que hubiera un año vacío. En lo que a este trabajo respecta, tanto Hangable Auto Bulb EP como el segundo son de los mejores epés de toda la ristra que AFX tiene. En este se condensa muy bien bastante parte del universo Aphex Twin; algunos de sus ejes. Se pueden encontrar ritmos de centrifugadora, las clásicas bases haciendo traqueteos, excelentes ambientaciones y un gran sentido de la melodía. Son las dos caras, la de la experimentación y la del Richard D. James que te manipula con las sensaciones. El par de temas finales son simplemente la vida. Lo dicho. En su momento álgido.

Stars Of The Lid — Music For Nitrous Oxide

Hablar de Stars Of The Lid es simple y llanamente hablar de uno de los mejores proyectos de ambient y drone de nuestro tiempo. Bebiendo directamente de la fuente de visionarios como Brian Eno y a la vez allanando el terreno para compositores tan prometedores como Dino Spiluttini o tan consagrados como Tim Hecker, el dúo de Texas es una de esas oportunidades para comprobar por qué la música electrónica puede ser considerada la nueva música clásica. Suyas son composiciones de las que quitan el hipo, de las que te dejan vacío o que te intimidan por la belleza o la carga emocional que portan. Algo al alcance de pocos. Aunque no es su mejor trabajo — dejaremos ese honor para la obra maestra The Tired Sounds of Stars of the Lid — , su disco de debut ya es una declaración de intenciones que deja acongojado, minúsculo, ya en sus primeros instantes. La puerta a una discografía apabullante.

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Originally published at www.hipersonica.com on September 24, 2015.

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