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Diego El Cigala en concierto en Manizales (Teatro Fundadores, 25–09–2015)

Un piano, un micrófono y un taburete. Dos focos abrigando en un escenario que parecía hacerse inmenso pero que se iba empequeñeciendo poco a poco. Efigie contraída, perfil reconocible que se iba agrandando conforme se iba aclarando la garganta. Tono compungido de inicio, canalleo arrebatador para poner fin a una noche de las que no se olvidan.

Diego el Cigala llegó la noche del viernes a Manizales con el alma rota, lamiéndose aún las heridas ante una tragedia que ha marcado y marcará la carrera futura del artista. Su dominio del escenario y del lenguaje, la maestría con la que controla ambiente y público ya eran inmensas antes del inicio de la presente gira, pero como las casualidades no existen la intimidad del nombre ha acabado siendo el abrigo de un acto catártico del que el cantaor ha surgido quizás no con más energía pero sí con más convencimiento, con esa confianza del que sabe que aquello que cuenta no son historias de otros sino realidades que ha vivido en carne propia.

Escueto en la puesta en escena, don Diego rinde todo al sentimiento que supura desde su garganta y al incondicional acompañamiento de Jaime Calabuch, pianista denominado como flamenco pero que se faja con maestría insuperable cuando la nave pone rumbo a las Antillas. Los gestos de siempre, ese ritual en el que el cantaor no olvida su adquirido porte señorial refuerzan la impronta de caballero del flamenco empeñado en conquistar tierras remotas que en seguida hace suyas. El Cigala demuestra no ser extranjero en ningún lugar, una vez su garganta entra en calor y sus brazos comienzan el zarandeo del que habla desde el corazón, el lenguaje del sentimiento se hace suyo y convierte a la función en un acto de reciprocidad, de conexión con un público que comparte la catarsis como si la hubiese vivido en carne propia.

Amparo se subirá con él al escenario allá donde vaya, recordándole la importancia de las simples cosas

Lamento y dolor adquirieron el pasado viernes tono de homenaje, de acto en el que la despedida es más una llamada a la memoria desde el sentimiento que un intento por soltar lastre. Fue evidente que El Cigala está lejos de querer olvidar, su intención es que de hoy en adelante Amparo se suba con él al escenario vaya donde vaya, le acompañe recordándole la importancia de las simples cosas, esas cosas simples que van doliendo en el corazón. Y así lo dejó claro el cantaor madrileño desde el comienzo del concierto, incidiendo en que este “Íntimo” desde el que se presenta más que un formato es una terapia, descargándose al principio del dolor que atenaza sus entrañas para más adelante conquistar al público con la faceta más latina de su sonido.

Algo descompensado al inicio, el show en la sucesión de cortes acabó logrando mostrar las dos facetas de tan personal artista. Por un lado convirtió en Romances a su Luna Tucumana los homenajes a Rocío Jurado, García Lorca, Miguel de Molina y Nino Bravo. Por el otro se concedió el capricho de compartir alguno de sus más grandes éxitos, los presentados en compañía del difunto Bebo Valdés, con un público entregado y ansioso por bailar desde su butaca sonidos que sentía propios. Los paseos del barman y del Cigala en su búsqueda hicieron de respiro cómico en una velada que no dejaba de subir en intensidad. Con el cantaor quieto sobre su butaca, sin necesidad de moverse pues todo lo que sucedía en el teatro estaba bajo su control.

Con el cantaor quieto sobre su butaca, sin necesidad de moverse pues todo lo que sucedía en el teatro estaba bajo su control

Los bises acabaron dejando satisfecho a un público entregado, consciente de que lo sucedido esa noche no iba a repetirse nunca más. Quizás no por la casualidad de que un artista de la talla de Diego el Cigala visite la recóndita Manizales, sino porque la desgracia ha acabado convirtiendo a este Íntimo en un espectáculo irrepetible.

La noche fue una magistral clase de geografía, una de esas en las que la materia expuesta no son solamente los accidentes musicales que dan forma a mundos hermanos como son España y Latinoamérica, sino también aquellos que definen la personalidad de un artista. Corazón y garganta. Y este texto, mi humilde interpretación en forma de mapa.

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