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Nils Frahm — Solo

Hace algunos meses, con motivo del Día del Piano, el elegante artista alemán Nils Frahm nos regalaba un tema para conmemorar tal fecha. Una pieza que a la postre formaría parte de lo que ha sido su nuevo LP: Solo (Erased Tapes, 2015). Como su propio nombre indica, un trabajo realizado únicamente por piano, el más grande del mundo, el Klavins M370, al que hay que subir con escalera para poder utilizar las teclas. Obviamente, y teniendo en cuenta que se trata del único instrumento que ha utilizado para este nuevo álbum, es un arma de doble filo. Por una parte, es una composición para disfrutar del sonido de piano, que además en este modelo concretamente, es único por cómo está construido, por lo que resulta un caramelo para los más fervientes seguidores de la neoclásica y sus ondas sonoras seductoras y preciosistas.

Sin embargo, el hecho de que Frahm no utilice más teclados impide que goce de los recursos con los que nos ha deleitado en trabajos como Felt (Erased Tapes, 2011) — en los que también se iba por el ambient — o en sus intensos directos. Así pues, Solo se presenta como un trabajo en el que lo único que vas a encontrar son los diáfanos sonidos que emite el Klavins M370 y la sensibilidad del germano a la hora de componer sus obras. En este sentido, en lo que a esta respecta, es el minimalismo y su versión más pausada la que vertebra el disco, lo que junto a esa falta de conexión con la parte electrónica que tan buenos réditos le trae, hace que se trate de un trabajo más enfocado a todos aquellos que prefieren su parte más clasicista. Aquí, Frahm abusa de los mismos patrones durante gran parte del LP, y tenemos como ejemplos ‘Some’, ‘Circling’, ‘Chant’, ‘Immerse!’…

6.7/10

Y a pesar de que sea la parte más intimista y sencilla la que rige el disco, brillan con especial holgura ‘Wall’ y ‘Four Hands’, precisamente en las que decide salirse del hilo conductor de Solo. En la primera se muestra más intenso — el mejor tema del disco — y en la segunda exhibe su destreza en el teclado tocando a un mayor tempo y con estructuras más complejas. Teniendo estos dos temas presentes, queda claro que podría haber sacado mucho más rendimiento a su nuevo LP, pero Nils Frahm ha decidido centrarse en la belleza de los sonidos pulcros y minimalistas. Un sabor agridulce para los que nos gusta su inmersión en otros terrenos y una buena pieza para quienes disfrutan con obras más desnudas como esta.

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