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Lydmor & Bon Homme — Seven Dreams Of Fire

Que el nombre de un proyecto te resulte totalmente desconocido y que el álbum que tienes entre las manos sea un debut no quiere decir necesariamente que estés ante unos novatos.

De hecho, no es el caso de Lydmor & Bon Homme. Una pareja artística que de experiencia nos viene sobrada. Ella, Jenny Rossander, danesa, es de sobra conocida por su nombre artístico, el mismo que usa en solitario para su proyecto electrónico. Él por su parte, danés también, quizás te suene menos, sobre todo con el nombre de Bon Homme, o con el suyo propio, Tomas Høffding, aunque al decir que lleva la voz cantante en WhoMadeWho la cosa cambia.

Dos grandes y personales voces, y la experiencia electrónica de ella y con el bajo de él, dan como resultado un debut más que apetecible, titulado Seven Dreams Of Fire, que no, no está compuesto por 7 temas, sino por 13 en total.

La fórmula parece simple: synth pop con el toque nórdico, especiado con algo de sonido clubber. Aunque la cosa se complica cuando te das cuenta de que, de la frialdad y lejanía de la música que producen las actuales hordas del Norte de Europa, aquí encuentras poca, ni siquiera en los sintetizadores. Más si cabe cuando escuchas con atención todo el minutaje de Seven Dreams Of Fire y te da en la nariz algo de house, mucho del savoir faire francés, y hasta un tufillo retro y disco en ciertos momentos.

Pero la gran baza de Lydmor & Bon Homme está en sus voces. Cálida y sugerente, la de ella; grave y sensual la de él. Sobre todo cuando se presentan a dúo, dialogantes, más que yendo cada uno por su lado. Es entonces cuando piensas que este debería ser un proyecto permanente y no una colaboración puntual.

Todo quedaba más o menos resumido en el primer avance que nos ofrecieron, una hipnótica ‘Things We Do For Love’, que nos llevaba progresivamente de la sensualidad del pop noir de esta pareja a una pista de baile pausada, de fin de fiesta.

Por esa misma línea se pasea ‘Trooper’ aunque es con el segundo sencillo del álbum, que da (parte del título al mismo), ‘Dream Of Fire’ con la que el dúo muestra sus armas y deja claro que son capaces de meterse en tu cuerpo y hacerte bailar irremediablemente sin perder ese toque de sensualidad que impregna casi todos los números del tracklist.

Aunque luego te encuentras con un ‘Go Fingers Go’ y ves que no, que no es la pista de baile lo que a Lydmor y a Bon Homme les interesa. Su principal objetivo es seducir, hacer que te sientas bien escuchándolos, que lo demás ya vendrá si tiene que venir.

Como en esa ‘Flash’, que no te deja muy claro si es a ellos a quienes escuchas o si se trata de alguna colaboración de M83 con unos vocalistas a los que no eres capaz de poner nombre. Es esa melancolía que desprenden tanto las voces como sus líneas de sintetizadores la que hace de este uno de los cortes más especiales de Seven Dreams Of Fire.

Una melancolía que, por cierto, también hace buenas migas con los potentes bajos de ‘Wired’ y esa voz suplicante que Lydmor exhibe en ella. Sorprende eso sí, el giro divertido que dan con ese comienzo de ‘Vanity’ para volver a hacernos bailar, o sobre todo con ese irresistible y housero ‘Trampoline’.

Otras perlas pop del álbum serían sin duda ‘Missed Out The Disco’ con ese toque entre “french” en general y M83 en particular y sus aíres retro y, por supuesto, esa especie de actualización del ‘Jonny And Mary’ de Robert Palmer pasada por el tamiz de Todd Terje.

7.2/10

En definitiva, Seven Dreams Of Fire es un disco para disfrutar. Un disco notable que bien vale para escuchar tranquilamente o para bailar sin acelerones. Los aficionados al pop sabrán encontrar en él buenas melodías y estribillos que cantar e incluso los clubbers podrán ver en él el disco perfecto para sus momentos más relajados.

Y no, que nadie piense que es un disco que cae en tierra de nadie, porque no parece que tenga demasiadas aspiraciones o que quiera abarcar demasiado. Lydmor & Bon Homme demuestran que saben lo que hacen y no parecen tener más ambiciones de las que les corresponden, dejándonos como resultado una colección de irresistibles perlas pop que, sin pretensiones, cautivan. Más con cada escucha.

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