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Kerridge — Always Offended Never Ashamed

No son pocos los casos de productores que peregrinan a Berlín para componer allí y encontrar la inspiración divina y que directamente se quedan allí para empaparse una de las capitales del techno. Es una rama de la electrónica que allí tiene un peso especial, claro, además de diferentes vertientes; regio y sobrio, sofisticado, con un toque urbano… Y oscuro, muy oscuro. En esas coordenadas es en las que fluctúa Samuel Kerridge, al que se le conoce artísticamente por su apellido. Tras un buen debut en largo con A Fallen Empire (Downwards, 2013), este ha sido el año de su segundo LP, Always Offended Never Ashamed (Contort, 2015).

Este segundo largo del alemán es un disco bastante más trabajado en todos los aspectos, tanto a nivel de propuesta musical como del acabado; la producción es notoriamente mejor que su anterior álbum. Se perciben más detalles, esculpidos con más cuidado de lo que venía haciendo, que era algo más bruto. Y en lo que respecta a su música, Kerridge ha traspasado la línea del techno industrial; ahora este sigue vigente, pero sólo la parte industrial, y en menor medida. Ha dejado más protagonismo a otros factores, y esos son un ambient vigoroso y crudo, y frecuencias drone que sobrevuelan bastantes canciones.

El claustrofóbico reverso de Kerridge

Al contrario de lo que nos dicen las matemáticas, en este caso el orden de los factores sí que altera el producto. Y aquí tenemos un producto siniestro, complejo, claustrofóbico. La suma de los nuevos ingredientes ofrecen una angustiosa pero a la vez adictiva atmósfera que no se disipa en ninguna de las siete canciones que vertebran el disco. Desde la tensión y el agobio de ‘GOFD’ y su sección vocal perturbadora hasta temas tan experimentales como ‘NCV’, el berlinés te lleva a un callejón sin salida. Te rodea sin descanso hasta que no tengas escapatoria y tengas que ceder. O sigues con él o dejas de escucharlo. Te oprime.

7.3/10

En plena era de las mil etiquetas electrónicas, de las nuevas que continúan explotando día a día, unas impostadas y otras no tanto, encontrar propuestas tan incómodas e intrincadas son todo un desafío para el oyente. Always Offended Never Ashamed es la banda sonora que escenifica una tensa persecución en una fábrica abandonada. El sonido metálico y sí, evocador — a pesar de lo retorcido — , de cortes como ‘WIAGW’ representan un decidido paso adelante en la carrera de Kerridge. Podría haberse acomodado con el músculo techno y el aura industrial de A Fallen Empire, pero su oferta ha sido radicalizar más su sonido. Experimentar y jugar con él. El resultado es este perturbador laberinto sin salida.

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