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Tigres Leones — La Catastrofía

Hasta la vecina del quinto, mi amigo el del rock urbano y un puñado más de gente, se echaron las manos arriba con la genialidad de Marte, el vídeo de los madrileños Tigres Leones que hace dos meses agitó twitter, deshecho en alabanzas ante tan magna pieza de vídeo. Por suerte, tanto para el grupo como para nosotros, La Catastrofía (Sonido Muchacho, 2015) es mucho más que ese adictivo single de adelanto que ya captó la atención de nuestras orejas.

La principal diferencia de Mucho Spírito (Sonido Muchacho, 2013) con el nuevo disco de los madrileños es que ahora han llegado a esa puntilla que les faltaba. A su elocuente y vibrante música le faltaba algún tema de cabecera que se elevara por encima del resto, alguno de esos temas que dejar en bucle y repitiendo el estribillo a modo de mantra. Y eso es lo que ha llegado con La Catastrofía. De un indie rock voluntarioso, a uno que pierde fuelle frente a un garage divertido, rápido y con ganas de desnucar. Y lo consigue.

El hecho de dejar en un segundo plano las distorsiones estridentes y el ruidismo y centrarse en unos temas que suenan rematadamente bien, desencadena piezas tan decididas como ‘Fiesta’ y estribillos tan pop como ‘Postales’. Canciones que además suelen ir acompañadas de una lírica que bien puede ir de lo más surrealista que se te pase por la cabeza, o del retrato de cualquier noche joven. Y no sólo noche, también una mirada a la situación actual, acompañando los relatos con efectivos dobles coros que funcionan igualmente bien en medios tiempos como ‘Tqm’.

Otra de las diferencias también con respecto a su anterior LP es que ahora, ya metidos en un filtro garagero, construyen su edificio en base a unos pocos acordes y ritmos que no suelen variar mucho entre sí. Pero si le sumamos a esas melodías pegadizas todo el manojo de referencias líricas que utilizan — desde una borrachera hasta Spiderman pasando por Hüsker Dü — , nos salen temas tan efectivos como ‘Tambor’. Algo extrapolable a la mayor parte del álbum.

7.3/10

Una trayectoria que va hacia arriba la de Tigres Leones. De un trabajo más discreto a una fórmula menos manoseada, aunque igualmente común, pero que utilizada con su ingenio trae muy buenos resultados. Y tampoco sin obviar de dónde vienen, en ese final de ‘Evacuad Madrid’, desbocado, quemando las suelas, hay arreglos indierockers en segunda línea. Letras con humor, poesía juvenil y surrealismo para momentos que aún son de trinchera. Tigres Leones ya se han buscado su nueva religión. Y todo bien.

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