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Lemmy Kilmister, in memoriam

La noticia nos llegó el Día de los Inocentes, 28 de diciembre, pero no era ninguna broma, acaso hubiera sido de mal gusto. Blabbermouth, una de las biblias online del rock, hard y metal lo anunciaba: “Lemmy, de Motörhead, muere a los 70 años”, citando un comunicado oficial publicado en la web y las redes sociales.

Vive rápido, muere viejo

Como atinadamente decía hoy Geddy Lee, de Rush, “Lemmy was a true original who lived to rock”. Bonito epitafio para uno de los grandes de la música contemporánea, bajista, cantante y líder de Motörhead, que había cumplido años precisamente el día de Navidad y vivió la vida a tope con la máxima vive rápido, muere viejo.

La causa de su muerte ha sido un cáncer fulminante que se le diagnosticó hace días; eso es lo que nos han contado. Poco importa ese dato, el propio Lemmy había contado en su onomástica a Classic Rock que no pensaba en retirarse. Y si lo hubiera hecho tampoco nos hubiera importado.

Nada fue igual para Lemmy Kilmister ni para la banda desde que en el festival Wacken Open Air 2013 tuviera que retirarse del escenario a los 20 minutos de empezar su actuación. Luego supimos que al cantante y bajista le habían colocado hacía poco un dispositivo en el pecho denominado ICD, que controla los ritmos cardiacos, tras habérsele diagnosticado arritmias.

Ese fue el principio del fin. La gira de Aftershock, premonitorio titulo se fue al garete. Pero todo pundonor Lemmy y Motörhead se volvieron a juntar para pergeñar un nuevo disco, el reciente Bad Magic. Y salió de gira una vez más y su cuerpo dijo en agosto que no.

En Austin (Texas) apenas si le dio tiempo a saludar con el habitual “Somos Motörhead y tocamos rock & roll”, a hacer dos temas y al empezar ‘Metropolis’ tuvo que decir con voz entrecortada “No puedo hacerlo”. Volvió con una muleta a saludar a la multitud, a su público, y la banda tuvo que cancelar en varias ciudades.

Pero a pesar de todo, volvieron a la carretera para terminar sus fechas en Norteamérica, tocar dos noches en el crucero Motörboat y solventar una gira alemana que a la postre sería el último país en el que actuaron. Su última actuación la dieron en el Max Schmeling Halle en Berlín el pasado 11 de diciembre.

Con Motörhead en activo nos quedaba claro que el rock & roll estaba vivo y coleando. Impasibles al paso de los años. Los mismos tics en nuevas canciones, el bajo pasado de fuzz, la voz rasposa de Lemmy siempre en su sitio, pero cada nuevo álbum era simplemente una excusa para volver a salir a la carretera. Y repasar una vez más sus clásicos.

Por eso los llamados The Bronze Years son los años imprescindibles que todo fan de Motörhead debe tener presentes. Ahí están ‘Overkill’, ‘No Class’, ‘Bomber’, ‘Ace of Spades’, ‘Stand by your man’, que grabó con la desaparecida Wendy O’ Williams (Plasmatics) o ‘Killed By Death’.

Aquel que quiera acercarse a la discografía de Motörhead para empezar a disfrutar la música que Lemmy y sus compañeros grabaron puede probar a escuchar sus primeros seis discos o bien hacerse con el CD The Singles Collection. The Bronze Years 1978–1984. Y si prefiere una retrospectiva de la carrera de Mr. Kilmister deberá hacerse con el imprescindible Damage Case, un doble CD que abarca de 1966 a 2005. También incluye canciones de su época con Rockin’ Vickers, The Upsetters o su colaboración con Probot, proyecto montado por Dave Grohl en 2004. Y quien quiera saber todo (o casi todo) sobre su vida y obra podrá degustar su Autobiografía, publicada en 2015 por Es Pop Ediciones.

Me quedo tranquilo por haber tenido al menos la oportunidad de ver en directo a Motörhead. Fue un 4 de agosto de 2007 en el Palacio de Deportes de Gijón y recuerdo el concierto como atronador como todos los de la banda. En él no faltaron ninguno de sus clásicos, ni el set acústico que hicieron en el bis con ‘Whorehouse Blues’.

¡Decansa en paz Lemmy. Qué la tierra te sea leve! Nosotros nos quedamos huérfanos.

Fotografía | Sergio Blanco

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