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Lycus — Chasms

No son pocas las veces que hemos aplaudido la loable labor de un sello como Relapse Records a la hora de dar difusión a los grandes talentos underground del género metal en su país. No son el único sello de gran relevancia en esa zona norte del continente, pero su labor de scouting sigue siendo encomiable, apostando por bandas de mucho potencial que más tarde o más temprano acaban eclosionando aunque no lo consigan con su debut. Ahí está uno de sus más recientes lanzamientos para corroborar el buen ojo que poseen desde el sello para incorporar a su roster bandas con capacidad para hacer cosas interesantes para el género que mejor está sabiendo sobrevivir al paso del tiempo, el metal extremo.

Hablamos de Lycus, que no son precisamente unos novatos ya que debutaron hace un par de años con un debut con más mimbres que realidad. Sólo era cuestión de tiempo comprobar cuando podría eclosionar definitivamente este huevo. Afortunadamente no ha hecho falta estar siguiendo durante mucho tiempo su trayectoria para presenciar ese momento. Su segundo trabajo, el primero con el sello, es el paso adelante que se esperaba de una banda con buenas maneras y herramientas para dejar poso de relevancia en el metal extremo más denso y opresivo.

Lycus, diseccionando el funeral doom

El cuarteto de Oackland logran en Chasms (Relapse, 2016) una completa obra que bebe de lo mejor del funeral doom y lo lleva a un nuevo nivel. Ellos diseccionan lo mejor y más característico de su género y lo completan con otra buena gama de influencias, coqueteos el death doom o incluso el black metal y exquisitos detalles que se ocultan entre sus procelosas guitarras. El toque sublime y majestuoso que destilan, buscando el equilibrio entre la pesadez extrema y momentos de calma tensa aunque melódica, los acerca un poco más a titanes como, por ejemplo, Ahab.

Cuatro cortes en los que hay que hacer una inmersión bastante profunda con objeto de no perder ningún detalle, ninguna pincelada maravillosa entre potentes brochazos

Cuatro cortes en los que hay que hacer una inmersión bastante profunda con objeto de no perder ningún detalle, ninguna pincelada maravillosa entre potentes brochazos. Sólo uno de estos temas baja de los diez minutos de duración, pero si hace falta resumir todas las virtudes de un disco como este, no hay mejor ejemplo que la pieza homónima al disco. Trece minutos totalmente fabulosos, que comienza con una calma chicha muy turbia, un inicio que me hace acordarme de la expresión “caricias que duelen”, para ir progresivamente creciendo hasta que llegan los arreones de decibelios. Las guitarras fluyen continuamente, el grupo se detiene para luego dar paso a un tramo medio de locura, escandaloso. Y se va despidiendo con la misma calma oscura con la que comenzó, destacando el aporte de los instrumentos de cuerda en el momento del cierre.

7.6/10

Si el resto de cortes fueran tan redondos como dicho tema, Chasms sería un disco demasiado bárbaro, un candidato sólido a disco del año nada más empezar. Afortunadamente, el nivel de las otras canciones se mantiene en el notable, notable alto, dejándonos un muy buen sabor de boca. Lycus han sabido explorar muy bien los límites del estilo en el que se mueven y encontrar los resquicios por los que poder colar influencias que amplíen ese universo y fortalezcan su identidad. No me cabe duda de que su trayectoria será algo muy a tener en cuenta, que su viaje no ha hecho más que empezar y nos esperan grandes cosas de ellos en el futuro.

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