Anuncios

Bloodiest — Bloodiest

Al final, en mayor o menor medida, todo en la música se puede reducir a un único concepto: pasión. Desatar ese fuego creativo en tu interior y que no puedes evitar compartir con el universo. Dar rienda suelta a esos demonios internos que acabas plasmando en una letra emotiva, en una gruesa línea de bajo, en el rasgado de un violonchelo, etc. Si todas tus ganas y tu pasión son volcadas en la música que haces, es bastante fácil que eso se transmita al que tiene puestos los auriculares, que lo acabe apreciando, disfrutándolo o incluso hacer suya esa pasión liberada en ese instante de la canción que más le flipa del nuevo disco que le recomendaron recientemente.

Es por ello que yo he acabado haciendo míos varios instantes del nuevo trabajo de Bloodiest. Un trabajo que desde el minuto uno transmite pasión, garra, ganas de desatarse y liberarse de corsés que limiten su creatividad. En lo suyo no hay lugar para medias tintas, saben que su mayor activo reside en una propuesta atrevida y hasta desquiciada, que obedece a los pensamientos más retorcidos e impulsivos de sus mentes y no tanto al raciocinio y la mesura. Desde sus entrañas surge la determinación para liberar ese fuego que les consume y hasta nuestras propias entrañas son capaces de llegar.

Bloodiest, atrevidos y viscerales

Pero pasemos primero a explicar la propuesta de Bloodiest para aquellos que han escuchado el nombre por primera vez. La clasificación de su sonido en un estilo concreto resulta una quimera. ¿Post-Metal? ¿Doom? ¿Noise Rock? Los de Chicago son capaces de aglutinarlo todo y pulirlo hasta alcanzar un sonido particular a pesar de que los ecos a otros referentes se hacen evidentes. Resulta complicado no apreciar los dejes a lo Michael Gira tanto en lo vocal como en lo estilístico, casi como liderando a unos Isis recién reformados. O incluso comandando a todos unos Slayer, ya que el toque enfervorecido que son capaces de alcanzar con sus instrumentos casi nos evoca al enjambre de guitarras de ‘War Ensemble’.

Los de Chicago son capaces de aglutinarlo todo y pulirlo hasta alcanzar un sonido particular a pesar de que los ecos a otros referentes se hacen evidentes

Su propuesta ya es motivo más que suficiente para aproximarse a un disco como Bloodiest (Relapse, 2016), pero luego está la propia calidad del conjunto, acercándose de forma bastante seria a lo top en cuanto a metal se refiere, como los asombrosos detalles que recoge el disco. Porque si de algo se nutre este segundo disco de la banda es de esos instantes de genialidad que acaban liberándose a lo largo del disco. Momentos espectaculares que sueltan en piezas como ‘Mezmerize’, ‘Broken Teeth’ o ‘Separation’.

Eso no quiere decir que el álbum se sustente únicamente en momentos concretos de cada pieza. Hay ciertos altibajos, es difícil de negar, pero también dejan muestras de cómo ir construyendo lenta y paulatinamente una pieza larga, manejando las transiciones y rompiendo la olla en el momento adecuado. Así lo muestran en ‘The Widow’ -fácilmente el highlight mayor del disco- y en ‘He Is Disease’, creando ese tenso clima con sus guitarras y luego dejando que su enfervorecida pasión lleve el timón, dejándonos con los ojos completamente como platos ante lo desatado en nuestros oídos.

7.9/10

Un disco capaz de dejarte los ojos abiertos de par en par durante buena parte de su desarrollo es, sin duda, un disco destacable. No perfecto, para ello haría falta que Bloodiest se contuvieran en varios puntos, ser algo más sesudos y menos viscerales, pero bien es cierto es que aplicarles corsés creativos sería más contraproducente que otra cosa. Hay que quererlos con sus impurezas, sus pérdidas de rumbo y demás, porque saben compensarlo con creces a base de mágicas idas de olla, ritmos afilados y punzantes y un sonido atractivo y atrevido. Un disco, ante todo, fabuloso.

Anuncios