Anuncios

Roly Porter — Third Law


Para los que no somos astronautas ni estamos lo suficientemente bañados en oro como para comprar un billete de paseo espacial, seguir rozando el cosmos con otras experiencias es una buena forma de suplir esos deseos. Solemos cubrir con ciertas sensaciones la necesidad de estar más de cerca de ese fascinante mundo que nos es tan ajeno, y cómo no, una de esas vías de exploración no puede ser otra que la musical. En ese sentido, es interesante ver cómo ha sido así en mayor o menor medida con el ambient de las últimas décadas con clásicos como Tangerine Dream; ha habido grandes producciones analógicas, pero sobre todo en los últimos años asistimos a grandilocuencias sonoras que quitan el hipo como nada antes.

En 2013, Roly Porter ya narró cómo era la explosión de una supernova en Life Cycle Of A Massive Star (Subtext, 2013) con un álbum que te desbordaba por la potencia que ostentaba. Sin embargo, era un disco que se hacía demasiado corto, te cortaba cuando estabas ya en el pico de mayor intensidad, justo ante la explosión final. Tres años después, y recalando ahora en las filas de Tri Angle, donde casi es oro todo lo que reluce, Third Law (Tri Angle, 2016) recoge el testigo donde lo dejó el último LP. Y no sólo eso, sino que corrige todos esos detalles que hacían de su segundo álbum una gran obra que dejaba con la sensación agridulce de que podía haber sido algo mayor. Y eso es exactamente Third Law. Un trabajo con el minutaje necesario, con la enjundia cósmica que caracteriza a Porter y con unos matices sonoros que son pura orfebrería.

Una epopeya espacial

Las referencias a esta temática son tan explícitas como hace tres años y curiosamente en aquel disco ya había un tema que se llamaba ‘Gravity’, el mismo año que se estrenó dicha película y que ahora parece reflejada en la escafandra que luce la portada del disco. Y al igual que en el filme, la tensión empieza en los primeros compases, con las sacudidas de ‘4101’ — cifra bastante relacionada con temas espaciales — , que empieza a retorcerse de forma dramática. Algo que no es sólo puntual en ese tema; Porter nos somete constantemente a atmósferas de dark ambient muy tensas, a veces violentas, como si fuese el choque de dos o más cuerpos celestes. Algo que podría estar presente a la hora de inspirarse en Third Law, que ya hace referencia a la Tercera Ley de Newton y que puede vertebrar esa violencia cósmica. Esas reacciones iguales continúan de canción en canción, transmitiendo esa energía de forma cinemática, no te dejan descansar en ningún momento del trabajo. Si empezaba con problemas en la nave en el primer corte, ya en el tercero puedes desarrollar la historia que más te sugiera cada canción o incluso ver la misma Gravity con el mute y con el álbum como banda sonora. ‘Mass’ y todos sus matices pueden mezclar la agonía de una nave que va a la deriva intentando aterrizar con el bello hilo ambiental que lo rodea, representando la inmensidad del universo.

Third Law es un trabajo con el minutaje necesario, con la enjundia cósmica que caracteriza a Porter y con unos matices sonoros que son pura orfebrería

El disco está lleno de referencias a términos de física y espacio, de hecho, del primero al último corte, parece por los nombres la narración de un despegue. Y en esta misión, a diferencia de la de 2013, sí hay partes vocales, aunque sean a modo de coros para cortar de raíz las convulsiones sonoras. Es el caso de temas brillantes como ‘Blind Blackening’ y su precioso final, casi angelical. Un leve respiro para las turbulencias y exaltaciones secuenciales que vendrán después en temas como ‘In Flight’. Una vez más, soltando a pasear los bombos de forma frenética, como ya ha hecho en ocasiones anteriores. Sólo que la forma diferente de aplicarlos, sumado a esas inclusiones vocales y a explosiones que esta vez no se cortan, hacen de Third Law un álbum mejor acabado. Y que además no hace más que corroborar que Roly Porter se ha convertido en una de las referencias de la electrónica ambiental a nivel internacional. No sólo por su interpretación agresiva y desbordante del género, sino también porque sus discos se convierten en algo más que simples experiencias sonoras. Estas sólo son un punto de partida que lleva a evocaciones que van más allá de lo musical.

8.4/10

Con todas esas novedades, a pesar de que su anterior LP tenía algún tema glorioso, bastantes de estos nuevos ocho cortes rayan a un nivel bastante alto, por lo que en conjunto, estamos sin lugar a dudas ante el mejor disco de Roly Porter. Un aterrizaje inmejorable en la prolífica casa Tri Angle, donde nos hace vibrar como pocos artistas lo hacen a lo largo y ancho del panorama ambiental. Su cinéfila mezcla de dramatismo junto a las estructuras epatantes de enormidades como ‘Known Space’, hacen de Third Law un trabajo superlativo, fuera de órbita.

Anuncios