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Iggy Pop — Post Pop Depression

A menos que alguien sea fan irredento suyo, seguir la trayectoria reciente de Iggy Pop no puede recibir otra calificación que masoquismo musical. Que cada uno extienda el término reciente hasta donde quiera -cinco años, diez años, veinte, el caso es que había que tenerlos gordos para Après (Le Rat des Villes, 2012)- es difícil caer en el error. Que no se me entienda mal, jamás me atrevería a arremeter contra los grandes momentos de este señor, que existieron y fueron muy (MUY) buenos, pero eso no justifica tener que verle haciendo casi cualquier cosa para que le hagan caso -¿de verdad necesita mover un dedo para hacer sold out allá donde vaya?-, ya sea cantar en francés, resucitar otra vez la marca de The Stooges con (otra vez) catastrófico resultado o tener que llamar a Josh Homme para que su mera presencia haga volver a poner el foco en una carrera en solitario que, repetimos, interesa más bien poco a menos que uno sea fan irredento.

6/10

Para más inri, cuando uno escucha Post Pop Depression (Loma Vista, 2016) piensa sobre todo en el teórico acompañante más que en el que debería ser el protagonista. Siendo mal pensado se podría creer que Homme llegó con el disco hecho de casa, recogiendo cosas que le sobraron del último disco de Queens of the Stone Age o de aquel lejano disco de Them Crooked Vultures -qué buenos eran, copón, ojalá volvieran- y la iguana sólo tenía que cantar encima de ellas. Por un lado, si esto fuera un disco de los proyectos mencionados sería bastante flojo y acabaría K.O. en la comparación, y por otro, la voz de Iggy Pop sigue sin estar para tirar cohetes. Por tanto, nos toca hablar un álbum con poca solidez en los dos pilares que lo forman, que es agradable a la escucha -hasta tiene un par de canciones majas- pero también olvidable. Una pobre aportación de un músico que ya no tiene nada que demostrar a nadie.

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