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Blues Pills en concierto en Murcia (Sala Garage Beat Club, 27–02–2016)

Os estuvimos dando la vara durante la semana pasada sobre su llegada, y no era porque sí. Había algo muy grande detrás. Concretamente, una de las bandas más talentosas del blues rock de esta década, de este siglo. Blues Pills llegaban a nuestro país con ganas de repartir mandobles en forma de sonidos alucinantes capaces de peinarte para atrás. Con sólo un único disco de estudio en el mercado -además de unos cuantos EPs y trabajos en directo- ya son todo un secreto a voces en el rock europeo, consiguiendo atraer una nada desdeñable cantidad de gente a su cita en la capital murciana el pasado día 27.

Pero antes de entrar en detalles primero vamos a detenernos en los inicios de la velada. Nos dieron la bienvenida los noruegos Pristine, una banda que debo reconocer que no conocía y me dejaron bastante impresionado. Su entrega fue electrizante, su pegada; tremenda. Se podía apreciar que sus componentes lo estaban dando todo en el escenario, que lo pasaban muy bien mientras lo hacía, y eso acaba por agradecerse mucho. Su cantante conectó bastante con la audiencia y dejó una actuación más que memorable, casi tanto como su guitarrista, que me llegó a recordar a Joe Bonamassa tanto por su físico como por su técnica. En resumen, me obligaron a apuntarlos en mi lista de pendientes.

Alto habían dejado el listón los noruegos, pero cuando llegaron los suecos, quizá espoleados por la actuación de sus teloneros, salieron con ganas de demostrar quienes eran los auténticos protagonistas de la noche. El arranque con ‘Black Smoke’ fue más que suficiente para que el cuarteto se metiera en el bolsillo a todos los que estábamos allí presentes, disfrutando como niños y moviendo el cuello y las caderas como locos. La conexión de Elin Larsson con su público fue prácticamente instantánea y eso que aún no había cogido su micrófono para dejarnos boquiabiertos con ese “Gallons of water was flowing / And people were floating up to the air”.

A partir de ahí, la exhibición no cesó en ningún momento. La propia Larsson luciéndose enormemente como líder visible del grupo y también con su poderosa voz, capaz de estremecer hasta a los que estaban fuera de la sala. El combo del bajista Zack Anderson y del guitarrista Dorian Sorriaux nos noqueaba a base de riffacos y solos de vértigo. El primero con sus dedos moviéndose ágilmente sobre las cuatro cuerdas y el segundo rasgueando las seis casi sin inmutarse, como si se encontrara en un trance continuo donde sus dedos se mueven a gran velocidad.

La combinación de todos esos elementos iba dejando momentos e interpretaciones sublimes. Pepinazo tras pepinazo. Manejando a la perfección todos los registros que muestran en sus piezas, desde los más acelerados a lo ‘High Class Woman’ hasta lo mas lentos y calmados o incluso acústicos. Los suecos parecían estar metidos en un clinic donde no paraban de bordar lo que entregaban, destacando su versión de ‘Gypsy’ y el espectacular cierre con uno de sus grandes jitazos, ‘Devil Man’. Pudimos disfrutar de un conciertazo con todas las letras. Llegamos a insistiros mucho para que asistierais y no era por nada. Aún os quedan tres oportunidades más para disfrutar de una actuación extraordinaria, así que no dudéis: id a ver a Blues Pills.

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