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Hannah Epperson — Upsweep


Hannah Epperson — Upsweep

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Sep 28, 2016

Vivimos tiempos en los que nos encanta la confrontación. No necesariamente violenta, pero sí muy polarizada. Uno solo puede ser blanco o negro, del Madrid o del Barça, Dr. Jekyll o Mr. Hyde, de Blur o de Oasis (que son dos grupos de hace muchos años, aunque quieran aparentar seguir siendo grupos en la actualidad, que se inventaron una enemistad entre ambos que les venía muy bien a nivel comercial. Larga historia). La cuestión es que muchas de esas confrontaciones son completamente absurdas. No todo tiene que tener, forzosamente, dos caras. De hecho, no ocurre así a menudo. Existen muchos momentos en los que no podemos elegir. O, al menos, no tendríamos por qué hacerlo. Porque existen las monedas de dos caras, en las que uno no tiene por qué privarse de uno de los dos placeres, sino apreciar ambos con naturalidad. Porque estar teniendo que escoger bando continuamente es una imbecilidad como un piano.

Hannah Epperson: enamorándonos desde lo minúsculo

Así que venimos decididos a no tener que dictar sentencia entre las dos caras de Upsweep (Listenrecords, 2016), el LP de debut de Hannah Epperson. Una estadounidense que fue viajando por el mundo, parada prolongada en Canada, hasta afincarse parece que definitivamente en Brooklyn (¿cómo no?) y dar a luz este fascinante trabajo a base de violín, loops y bases electrónicas. Descripción, esta, que nos inclinaría a esperar una apuesta por el ambient y la neoclásica, aunque lo que encontraremos en Upsweep será mucho más cercano al folk y, sobre todo, al pop. Incluso a un pop de querencia mainstream, por raro que pueda sonar.

En el WOS la vimos tocando a solas, en una iglesia. Coincidía además con el concierto de Roly Porter, por el que se decantó la mayoría de los asistentes. Pero ella supo conquistar irremediablemente a la audiencia con una propuesta algo más intimista de la que nos hemos encontrado en la versión de estudio. Como revelándose contra lo que se supone que debe ser. Siendo finalmente una cosa realmente sorprendente e inesperada.

Hannah Epperson ha mostrado la misma solvencia cuando ha pretendido divertirnos y cuando ha querido trascender. Con enorme suficiencia, no ha alardeado demasiado de su faceta más clásica, y la ha mezclado con la lúdica con enorme maestría.

Upsweep es un disco, como decimos, de dos caras. Más concretamente son cinco temas que se interpretan de dos formas distintas. En primer lugar, con el apellido Amelia. Después, con Iris. A grandes rasgos diríamos que Amelia alberga un contenido mucho más hedonista, más luminoso y, como hemos dicho, incluso cercano a apuestas mainstream pseudobailables y enormemente sensuales (sí, violín, loops y bailables, todo ello en uno) como resulta ser ‘Circles (Amelia)’, el segundo corte del disco, que podría competir sin sonrojarse con las divas del género. Un trabajo que, antes, empezaba con la ya conocida y magnífica ‘Farthest Distance (Amelia)’, mostrando la apuesta más constante en Upsweep, y resultando seguramente una carta de presentación mucho más fiable. Incluso podríamos hablar de un leve acercamiento al R&B en ‘Strong Thread (Amelia)’, algo así como la muestra de que Epperson también se ha empapado de música negra para afrontar este debut.

Hasta aquí, a grandes rasgos, Amelia. ¿Qué nos aporta de diferente Iris, entonces? Pues un aspecto mucho más sobrio e intimista. Una propuesta que exige mayor concentración pero mismo nivel de satisfacción. Quizás incluso mayor a la hora de poder apreciar el virtuosismo de Hannah con el violín, más camuflado en la primera parte del disco. Y todo ello debe entenderse como una magnífica suma. Hannah Epperson ha mostrado la misma solvencia cuando ha pretendido divertirnos y cuando ha querido trascender. Con enorme suficiencia, no ha alardeado demasiado de su faceta más clásica, y la ha mezclado con la lúdica con enorme maestría.

8/10

Así que si me hacéis decidirme entre una de las dos caras de la moneda, os mandaré al carajo. Porque quedarme sin la alegría inicial, o sin esa fantástica reinterpretación de ‘Circles (Iris)’ sería, además de estúpido, innecesario. Centrarnos en abrazar la llegada de Epperson, de su cadencia, atractivo y carnalidad, en disfrutar de maravillas minúsculas como la final ‘Iodine (Iris)’ el golpe definitivo para llevarnos a la lona y vencer las ya muy pocas dudas que pudiesen existir en cuanto a este Upsweep que, desde hace unas semanas, ha venido a ser uno de los más escuchados por aquí. Y cada vez me genera mayor adicción.

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