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Goat — Requiem


Goat — Requiem

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Oct 13, 2016

Perdamos el miedo a decir cosas que son obviedades: ahora mismo en el rock hay muy muy pocas bandas que sean tan emocionantes y, a la vez, tan excitantes como son Goat. Cierto que colocarlos en una etiqueta tan amplia -¿qué es el rock? ¿Led Zeppelin? ¿Nirvana? ¿Todo al mismo tiempo?- sería excesiva sobresimplicación para una propuesta tan rica, pero me vale el concepto como también me vale el de música pop. Sencillamente, en pleno 2016, los de Korpilombolo son una banda que hay que escuchar ahora mismo porque hacen las cosas que importan, o deberían importar, ahora mismo.

Por supuesto, los suecos ya no son un secreto a voces, son una realidad bastante contrastada que ha sacado dos discos espectaculares, uno con un sello de especial relevancia en el panorama actual, así que no vamos a descubrir nada. No obstante, cabía preguntarse hasta qué punto iban a ser capaces de seguir manteniendo su esencia sin perder frescura. Siendo Commune (Sub Pop, 2016) un disco con trucos similares a los de su primer disco pero, una vez más, brillantemente ejecutados, ¿hasta qué punto iban a ser capaces Goat de estirar su propia leyenda recorriendo sus propias cuatro esquinas? Afortunadamente para nosotros, su discurso aún tiene muchas cosas que contarnos.

Nunca para la diversión con Goat

Si cabía alguna duda sobre si iban a poder llegar a sorprendernos una vez les hemos cogido el truco, nada más empezar nos sacuden la primera en la frente, con una buena dosis de flautas. La putas flautitas, que dirían algunos, inundando de buen rollismo y festividad ‘Union of Sun and Moon’, la pieza que abre su primer trabajo. Toda una declaración de intenciones por parte de Goat, una banda para nada dispuesta a anquilosarse y a dejar que cese la diversión psicodélica-africana que es su particular sello de identidad.

Si cabía alguna duda sobre si iban a poder llegar a sorprendernos una vez les hemos cogido el truco, nada más empezar nos sacuden la primera en la frente

No son pocas las sorpresas que nos aguardan en Requiem (Sub Pop, 2016), disco que desde su propio planteamiento e idiosincrasia se postula como un punto de inflexión con respecto a sus predecesores. World music, afrobeat, krautrock, funk y avant-folk son estilos que siguen flotando por la atmósfera de su sonido, pero el abordaje parece realizado desde un prisma un poco más melódico y más pop. Hay quien hablará aquí de un disco de madurez, pero el grupo sigue dejando perlas que nos meten la diversión en el cuerpo y que, además, nos invitan a cantarlas a grito pelado como sucede con ‘I Sing in Silence

Ocurre también que es complicado no contagiarse con la magia, porque tal es su talento que te ves prendado totalmente por ese toque tan Jefferson Airplane que desprende ‘Trouble in the Streets’ o por la invocación ritual de ‘Alarms’ o ‘Try My Robe’, más volcadas que nunca hacia su lado étnico sin tener que recurrir tanto a la fuerza de las guitarras llenas de fuzz. No obstante, también son capaces de volver a volarnos la cabeza metiéndonos de lleno en un torbellino lisérgico como el de ‘Goatband’.

Da igual la tecla que toquen en ese momento los suecos, porque su inspiración aquí es tal que logran sobresalir en cualquier registro

Da igual la tecla que toquen en ese momento los suecos, porque su inspiración aquí es tal que logran sobresalir en cualquier registro, ya sea en el mágico avant-folk de ‘Psychedelic Lover’, cuando se vuelvan por completo al espíritu de su primer largo en ‘All-seeing Eye’, en la deliciosa lisergia de ‘Goodbye’ o a base de garra como en ‘Goatfuzz’ -un día desarrollaré mi teoría de que las mejores piezas del grupo son las que en su título siguen la fórmula de “Goat + loquesea”-. No podemos hablar de canciones más malas o regulares, porque hasta las menos redondas logran ser buenas y el resto son ya una pasada. Su nivel es tal que hasta en versiones alternativas de su temas, como en el caso de ‘Union of Mind and Soul’ que no está incluida en el disco, logran bordarlo.

8.9/10

Una vez uno coge del todo el punto a Requiem ya no se quiere separar de él. La diversión ya no rezuma de forma tan aparente, pero su buenrollismo sigue fluyendo y colándose por nuestro cuerpo. Goat se reafirman en su condición de grupo indispensable de nuestros tiempos con un disco que demuestra, una vez más, su enorme talento a la hora de hermanas estilos musicales, que expande nuevos horizontes para su sonido y que nos deja con ganas de que este grupo no pare nunca de ser ellos mismos, que hasta ahora les está saliendo de perlas. Yo os dejo que las maravillas de este trabajo os vayan atrapando mientras yo me sigo rindiendo a uno de los enganches más serios que llevo en todo el año.

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