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Cortés, el asesino

(y Young, el ejecutor)

Neil Young en 1975, el año de Zuma.

He came dancing across the water

With his galleons and guns

Looking for the new world

In the palace in the sun

Hace un tiempo, en un mes de agosto en el que Israel iniciaba la enésima invasión de Gaza, se acusó a Neil Young de tener nula sensibilidad hacia el problema por mantenerse en sus trece de dar un concierto en tierra israelí. Él, que siempre ha sido un activista potente, él, que ha dejado discos como Living With War… Sí, él, el mismo que ha dejado numerosas veces muestras de sus propias contradicciones.

No diría que me fío más de quienes dudan y, sobre todo, de quienes cometen errores que de aquellos que parecen ejemplos perfectos e inmaculados (bueno, sí lo diré, lo estoy diciendo). Pero sí que tengo claro que la relación política-Neil Young siempre ha sido muy inestable. Incluso en algunas de sus canciones más famosas, lo personal y sentimental se disfrazaba a menudo de diatriba. Es el caso de ‘Cortez The Killer’:

Cortés y Moctezuma.

On the shore lay Montezuma

With his coca leaves and pearls

In his halls he often wondered

With the secrets of the worlds

And his subjects gathered ‘round him

Like the leaves around a tree

In their clothes of many colors

For the angry gods to see

And the women all were beautiful

And the men stood straight and strong

They offered life in sacrifice

So that others could go on

Narrar la llegada de Hernán Cortes a las tierras mexicanas le da pie a Neil Young a trazar un retrato algo maniqueo sobre el proceso colonizador. Pero no se le puede echar en cara: al fin y al cabo a Young le importa bastante poco ser fiel a la Historia cuando dice eso de que en las tierras aztecas el odio era sólo una leyenda y nadie sabía lo que era la guerra.

Hate was just a legend

And war was never known

The people worked together

And they lifted many stones

And they carried them to the flatland

But they died along the way

But they built up with their bare hands

What we still can’t do today

Cortés avanzando con ayuda de tamemes, Códice Azcatitlan.

Y le importa poco porque Hernán Cortes, como ejemplo de la destrucción del paraíso, es sólo una representación de sí mismo en una relación amorosa, o varias. Como asesino del edén, a Neil Young se le ha dado muy bien eso de entrar como elefante en una cacharrería. Por eso el último cambio de persona en los versos finales:

And I know she’s living there

And she loves me to this day

I still can’t remember when

Or how I lost my way

He came dancing across the water

Cortez, Cortez

What a killer…

Zuma, un disco con el que los Crazy Horse se reunieron por primera vez después de su primer adiós, es también uno lleno de temas históricos y miradas al pasado. Pero tratar de ver esas canciones sólo desde una faceta deja siempre demasiados cabos sueltos. Casi siempre en sus canciones, sea quien sea contra el que habla Neil Young, uno también puede verle atizarse a sí mismo.


PD: De que esta canción siempre me haya dado escalofríos tienen más culpa Slint que Neil Young. No, no estoy diciendo que sea mejor la versión de los de Lousiville, pero sí es la primera que me atizó, cuando aún no entendía nada de nada, cuando de Neil Young aún no había podido oír ninguna canción. Tenemos tendencia a quedarnos con lo primero que nos llega, pero… hay que amar (mucho) a Slint:

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