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Me gustaría quitarme la irremediable pereza del nuevo disco de Los Planetas

Pero ya tal

¿Saben aquel que diu…?

Hubo una época en la que Los Planetas eran el grupo español más importante de mi vida, apróximadamente entre Super 8 y Dios Existe. Después llegó una época en la que fueron el grupo cuyos discos esperaba con más ganas (que no es lo mismo que antes: seguían siendo importantes, pero aquello ya era una relación distinta). Aún siguieron gustándome lo que sacaban, más (La leyenda del espacio) o menos (Encuentros con Entidades).

Y, de repente, Una Ópera China. Y el resto de cosas. La pereza de oírlas, antes de escucharlas por primera vez. La pereza de volver a ponerlas después de la primera vez. El nivel es que mi cerebro ni siquiera se acuerda del verdadero nombre del disco (es Egipcia, lo sé, no seáis title nazis).

O, por decirlo en forma de título de canción de El Niño Gusano, “creo que te voy a dejar (bueno, no sé)”.

Demostración visual de que sé que el disco se llama como se llama

2017 llega con nuevo disco de Los Planetas en marzo. Y una parte de mí desearía tener ganas de escucharlo, volver a sentirme con ellos como hace años. Pero no, y la culpa no es sólo mía: cuando se hicieron adultos, en vez de cambiar reincidieron en algunos de sus aspectos más cargantes.

¿Qué canciones de su último disco entran en su top 10? ¿O en el 20? ¿Cuáles rescatamos de sus últimos EPs de un grupo que, antes, tenía oro puro entre manos en las caras b?

Vamos, responded, que no es una pregunta retórica:

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Justo lo que imaginaba.

Y sí era retórica.

Y puede que en directo sonasen en los últimos años mejor que nunca, como dicen algunos. Yo recuerdo esa “Semana en el motor de un autobús” del Primavera Sound como una experiencia desastrosa, y las declaraciones finales de Jota en Pequeño circo, el libro de Nando Cruz, corroboran que aquello no tenía que haber pasado:

Hicimos esos dos conciertos porque nos lo pidió la gente del Primavera y no les puedes decir que no. (…) pero no estoy especialmente satisfecho de aquello ni creo que tenga mucho sentido recuperar cosas antiguas. Esos dos conciertos me costaron mucho trabajo porque no tienen nada que ver con lo que siento ahora.


Efectivamente, como J, yo no quiero a Los Planetas de ahora intentando ser los de antes y tampoco sé si necesito a los que podrían ser ahora en realidad. ¿Van a volver a hablar de desamor? ¿De lo mal que se llevan entre ellos escondido tras metáforas de amor? ¿De desazón vital? ¿De colores aún por inventar?

Reinventaos, daos una leche, haced algo que no sea Los Planetas.

Sin salir de Granada, a día de hoy me resulta más estimulante como carrera los bandazos de Lagartija Nicks por todas sus obsesiones y locuras que la fidelidad planetera a sí mismos. (Aunque las canciones de Los Planetas hayan sido mejores y más importantes para mí).


Pero, y en todas las historias de desamor hay un pero, puede que en algún momento de estos últimos años les haya echado de menos. Puede que, incluso, dejar de escuchar sus discos me haya servido para recobrar “el recuerdo de” Los Planetas. Y puede que llegue a su nuevo disco justo en el momento en que me gustaría quitarme la pereza de escucharlo.

Un ‘Espíritu Olímpico’ (su nuevo single) con algo que decir estaría bien para darnos en la boca a los que estamos así. Que, al menos en HS, no somos pocos.

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