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The Flaming Lips — Oczy Mlody

Debería haber unicornios, pero los de ojos verdes, no los de ojos púrpuras


¿Es Oczy Mlody un disco que se intenta sostener en tres canciones, tan sólo? En la primera escucha puedo sugerirlo, sobre todo por cómo ‘How??’, ‘Sunrise’ o ‘The Castle’ despuntan entre un lote que se permite veleidades, desvaríos fuera del pop, y mucho ambiente por encima de la canción.

Veamos. ‘How??’ comienza con los mimbres que hicieron de ‘Feeling Yourself Disintegrate’ una de las canciones más emotivas de la historia, ya longeva de The Flaming Lips. Hacia el final vira de balada letárgica de ojos vidriosos a pop sintético.

Sunrise’, cuyo subtítulo ‘Eyes of The Young’ da título al disco, es una poderosa canción que avanza, comandada por el piano, desde el registro juguetón que hizo de Embryonic un disco inacabable hasta la melancolía planeadora de muchos de los temas de Yoshimi Battles The Pink Robots. En su letra habita uno de los momentos estelares de un disco en el que Wayne Coyne, de nuevo, se revela como un certero escritor sobre la fragilidad de cada etapa de nuestra vida y el asombro con el que la afrontamos:

The sunbeams
Burnin’ my child dreams
The machine that brings me joy
Now it’s just a stupid toy
Oh, if I could go back and find you
I’d kiss your glowing head
And hear the things you said
And always believe you

“Ojalá pudiese volver atrás”, le canta Wayne a su juguete, pero en ‘The Castle’, la última gran piedra angular de Oczy Mlody, se van derrumbando todas las ilusiones de recuperar lo perdido mientras rememora a su amigo,:

And the castle can never be rebuilt again
No way


Hasta ahí, imposible decir que no. Pero, para muchos, el resto fuera de los singles va a ser de cuesta arriba. No tanto por el instrumental con el que se abre el disco (canción con entidad proia más que anécdota), sino más por un tramo central duro y con bajonazos de inspiración. Esa parte se abre con ‘Nigdy Nie (Never No)’, cuatro minutos bastante pagados de sí mismos que giran en círculo y se hacen muy cuesta arriba, y avanza a paso lento. Peor es ‘One Night While Hunting For Faeries and Witches and Wizards to Kill’, claro ejemplo de cómo se le han ido de madre algunas ideas a los Flaming Lips en este disco. ‘Do Glowy’ está algo más arriba y ‘Listening To The Frogs with Demon Eyes’ puede que tenga más recorrido del que parece.

Porque la segunda mirada, la escucha con paciencia, revela matices y algún regalo inesperado. ‘Galaxy I Sink’ es una canción singular, casi a medio terminar, entre lo aberrante y la broma que sale bien.

There Should Be Unicorns’ es otra pieza sorprendente: falsete constante, bases de teclados ominosos (a lo BSO de película de cifi ochentera; sí, como las que le gustan a El-P ), y un aroma emotivo cada vez que llega el estribillo. Es sueño y a la vez pesadilla, y antes de terminar acaba con voz en off. Todo lo necesario para encajar con la idea de la canción de ser “la lista de deseos locos que alguien pide para su fiesta de cumpleaños”. Ese “yeah there should be unicorns the ones with the purple eyes.. not the greeneyes’ va adquiriendo en cada nueva aparición tintes menos sentimentales y más terroríficos.

Cal y arena que se cierra con la llegada de Miley Cyrus cerrando el disco de manera muy emocionante. Que Wayne quiera cantar en su mismo tono es un problema, claro, pero ‘We Are Famly’ es una canción magnífica: Miley canta unos parrafillos en honor al verano perdido con teatralidad de endrogada. Mientras, el fondo de la canción se pone épico y luego se juntan ambos en el estribillo “somos familia”. #todobien

No pasará a la historia entre el top 5 de discos de The Flaming Lips, ni es redondo en su búsqueda del sonido extraño como sí lo fue The Terror (quizás su disco más infravalorado). Pero en Ozcy Mlody están algunas de las canciones más estimulantes de la cara psicodélica melosa y sintética de los Flaming Lips.

7,2/10

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