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Grandaddy y las máquinas perdidas de hacer grandes canciones

En 2017 hay reencuentros que merecen la pena


Se ha filtrado ya Last Place, el nuevo disco de Grandaddy, y dice Dr. Chou que no va a hacer la crítica hasta que sea el momento de la publicación oficial, en marzo, por una mezcla de respeto y de que, realmente, somos pocos los que lo esperábamos realmente.

Puede que sí, y puede que Jason Lytle ya cristalizara todas sus variaciones posibles a la altura del jovial Sumday (jovial como ‘El vino del estío’ de Bradbury lo es, disfrutando mientras eres plenamente consciente de que todo eso se te está escapando). Pero también es cierto que en cada una de sus reiteraciones el barbudo líder del grupo no ha dejado de sacar canciones a la altura de los grandes momentos de su cancionero. De hecho, personalmente pienso que ‘Ghost of Syllables’, en la época Admiral Radley, puede ser su canción definitiva:

Así que si alguna vez os habéis sentido atraídos por el espíritu neo-ludita, soft-prog, indie de melancolía barbuda y esqueleto pop de Grandaddy, ya os puedo adelantar que los pocos que aquí ESPERÁBAMOS Last Place estamos instalados en un “bonito” evolucionando al “mubonico”, con rachas de fuerte viento “qué bien que un disco de Grandaddy me guste en 2017”.

Es decir, lo que en esta casa se conoce como un 8,7 mínimo (un 9,99 si eres asturiano, un 2 si eres Muse).

Queda un mes para su publicación oficial pero, o tempora, o mores, ya sabemos que la mejor canción de Last Place no es ninguno de sus dos singles obvios, ni siquiera una que lo parezca a priori. ‘Way We Won’t’ y ‘Evermore’, especialmente esta última son reencuentros notables con las cualidades melódicas de Lytle como compositor, pero la joya de la corona está instalada casi al final del disco y se llama ‘A Lost Machine’.

https://www.youtube.com/watch?v=2w8gxStEaic

¿Es una nueva ‘He’s Simple, He’s Dumb, He’s The Pilot’? No, pero va en esa línea de canción asaeteada por sonidos de interferencias analógicas, dudas sobre la humanidad tecnológica y épica de final de disco.

Tiene algunas frases perturbadoras ( Surveillance video recorder hidden in a tree / You and I are on the lawn and it’s focusing in on me) y un mantra final que condensa la gran obsesión temática del grupo:

Everything about us is a lost machine
Everything about we is a forgotten dream

Cuando las canciones te vendían discos, ‘A Lost Machine’ hubiese sido capaz de decidir a cualquiera con el mínimo interés por los territorios que hollan Grandaddy. Ahora que las canciones ya no venden, sino que tienen la casi más difícil misión de que prestemos atención a los discos en la época del “puedo tenerlos todos, pero no escucharlos”, ‘A Lost Machine’ está ahí para recordarnos que sí, que es maravilloso que en 2017 nos guste y emocione un disco de Grandaddy.

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