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Gorillaz — Humanz

Damon Albarn y los tecladitos en tiempos de Trump


Nunca se ha escondido la condición inherente en el proyecto de Gorillaz de ser un experimento que buscaba más el divertimento que otra cosa. Desde su mismo origen ha sido ese laboratorio de pruebas para Damon Albarn que, de la mano del artista Jamie Hewlett, realizaba cada movimiento del proyecto, puramente musical o no, con la intención de pasar (y hacer pasar) un buen rato.

Es cierto que los resultados han sido muy satisfactorios y entretenidos, con dos discos muy divertidos, otro chachi y un cuarto que la mayoría ni tiene en cuenta ya dada su condición de experimento. Sin embargo, aun siendo yo alguien que lo ha pasado muy bien con el juguetito de Albarn, sentí poco entusiasmo de cara a un nuevo disco suyo en pleno 2017. Mola reír las gracietas que sí hacen gracia, pero llega a un punto en el que todo chiste, privado o no, deja de funcionar lo que debiera.


Por supuesto, como buen divertimento, Albarn no se ha privado nunca de meter a todo hijo de vecino que ha tenido la buena fortuna de cruzarse con él. Cuanta más gente en el chiringo mejor. Diría que en Plastic Beach (Atlantic, 2010) lo llevó hasta su máximo extremo, pero en Humanz (Parlophone, 2017) ha logrado retorcer sus propios límites en ese aspecto.

Benjamin Clementine, Grace Jones, Vince Staples, los ya habituales De La Soul, Danny Brown, Mavis Staples, Popcaan, Pusha T, D.R.A.M. e, incluso, Noel Gallaguer. Una enorme batería de nombres, muchos traídos por el mero placer de poder atraer gente al proyecto (en los casos de Vince Staples y Danny Brown, fueron fichados para impresionar a la hija de Albarn, que es fan), que termina condicionando mucho el resultado final del trabajo, haciendo que estas marquen más el ritmo que el propio líder del proyecto, es decir, Damon Albarn.

La directriz principal para los colaboradores, a los que Albarn deja total libertad a la hora de elaborar su parte, fue la de imaginar un futuro en el que Donald Trump acaba de presidente (recordemos que la gestación del álbum comienza antes de las elecciones), lo que cual termina también marcando el tono de Humanz a pesar de que las referencias más directas fueron eliminadas de la mezcla final.

Al final, esa mencionada libertad hace que el disco tire demasiado por las características de cada colaborador en vez de por la idea general que haya querido marcar Albarn para Gorillaz como grupo. Hasta que no suena ‘Momentz’ yo no termino de sentir la esencia de Gorillaz en el disco. En ocasiones se siente cómo los artistas llevan la cosa hacia su terreno y que Albarn se dedica a colaborar con ellos poniendo la base.


Esto acaba dejando en evidencia uno de los mayores problemas de Humanz: Albarn tiene demasiadas ideas y no termina de encauzarlas todas para dar una sensación de conjunto sólido y coherente. Aun con todo, esa alocada dispersión refuerza la sensación de estar en una especie de fiesta loca mientras se desata el fin del mundo. En el fondo, se puede ver este disco como una manera de buscar la diversión en tiempos poco halageños, en tiempos de que el hombre más poderoso del planeta sea un loco misógino y racista de piel naranja con un tupé que parece un gato acostado.

A pesar de que cada tema parece de su padre y su madre, de que parece más una recopilación de rarezas que un disco, Albarn aglutina aquí unos cuantos golpes de buen calibre, como ‘Ascension’, ‘Saturnz Barz’, ‘Submission’ o ‘Charger’, que acaban siendo bastante divertidos. Al final, ¿no es diversión lo que buscamos cuando nos aproximamos a un trabajo de Gorillaz?

Yo debo decir que las sensaciones que siento con Humanz son bastante mezcladas. Sí, hay piezas que me llegan a gustar bastante, pero veo demasiados vaivenes, demasiadas ideas que no llevan a un sitio concreto -hasta seis interludios en este álbum, lmqtp Albarn- y el regusto de que no estoy terminando de escuchar un disco de Gorillaz, cosa que no sucedía con sus obras anteriores (ni siquiera la del iPad). Por eso me resulta complicado poner una nota numérica a una obra así, aunque si tengo claro que para mí supone cierta decepción que va hacer que el disco caiga muy pocas veces en mi reproductor.

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